Decía el consejero de Presidencia del Gobierno de Canarias, señor Ruano, que si se convierte a una cabra en funcionaria no da leche. Más o menos entendemos que si una persona adquiere ese puesto, ( por oposición, porque los hay que llevan años y años en interinidad) no dan golpe. Lo cual no es cierto porque, dentro del funcionariado existe gente seria y trabajadora, aunque, como en todas partes, habrá también quienes no se esfuerzan demasiado o, si está de cara al público, no le atiende de forma eficaz y correcta.
Lo que extraña es que siendo él mismo funcionario, se atreva a pronunciar palabras tan desafortunadas y ofensivas. Su "ingeniosa" frasecita ha indignado al colectivo de funcionarios de esta comunidad que le han salido al paso en emisoras, periódicos y demás medios informativos que se han prestado a ellos, para darle la réplica adecuada.
Ultimamente, miembros del ejecutivo canario se han distinguido por sus declaraciones que suelen irritar más que complacer al personal. Por ejemplo, el presidente de todos los canarios, Paulino Rivero, desató una polémica al anunciar la restricción de una segunda vivienda, no sólo para extranjeros sino también para los canarios. Todos los sectores sociales de las islas se le han tirado al cuello y dentro de su propio gobierno ha habido voces discordantes con esa gran idea del señor Rivero. Como decía el diputado socialista Hernández Spínola, "este es uno de los ejemplos más sublimes de desgobierno". Incluso se segundo de a bordo, el señor Soria afirmaba que "la actual legislación no incorpora restricciones".
Lo que era antes Canarias el Paraíso, según el eslogan turístico que se difundió hasta no hace mucho, se ha convertido ahora en el Reino de las Sombras porque aquí no se aclara nadie y la confusión es tal que alguno ha pregonado si no sería conveniente tratar de demostrar la incapacidad del presidente para llevar las riendas de esta comunidad, a la que el desgobierno reinante está colocando a la cola de las autonomías españolas de España. Menos mal que el señor Rivero ha convocado a unos cien altos cargos del ejecutivo "para reforzar la cohesión de su gobierno", para así estimular su autoestima y se deje de una vez esa forma kafkiana de dirigir una región, cada cual a su aire y según por donde le sople el viento.
La actitud prepotente y poco dialogante de la consejera de Educación, lo único que ha conseguido es empeorar la situación, que como alegan los profesores, no solamente se trata de cuestiones que tienen que ver con una prometida homologación, (que no se ha cumplido) sino del conjunto de la educación y de las mejoras necesarias para conseguir una enseñanza de calidad.
Puede que ahora el señor Rivero, tras ese encuentro, dé un golpe de timón, gobierne y coordine a su desbocado gabinete. Puede que de una vez se acaben las guerras de la Sanidad o la Enseñanza y se vislumbren soluciones para los múltiples problemas que afectan a esta comunidad.








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