Cuanto está ocurriendo en San Bartolomé de Tirajana, viene motivado esencialmente por la pelea sin cuartel que enfrentan a Mari Pino y a Conchy Narvaez, dos especímenes muy difíciles de catalogar desde el punto de vista de la política, lo que motiva que nuestro querido municipio se esté yendo al garete.
Ni la una ni la otra, observan el más mínimo respeto por cuantos aquí habitamos. El degradamiento político de nuestra municipalidad está tocando fondo, y ellas siguen empecinadas en defender cada una su parcela, sin tener para nada en cuenta lo que opina el pueblo, harto ya de tanta insidia que no conduce a nada. San Bartolomé ha entrado en un estado catatónico, del cual le va a costar mucho salir.
Los políticos no gobiernan, posiblemente porque no sepan, o tal vez porque no esté en su fuero interno así hacerlo, soy de los que pienso como la mayoría de los ciudadanos que aquí residimos, que el mal radica en la falta de preparación de quienes tienen el sartén por el mango pero no saben usarlo. La decadencia de nuestro municipio se agiganta cada día que pasa, los problemas emergen sin que nadie se preocupe en arreglarlos. El pertinaz pugilato -permitanme que utilice este símil boxeistico- entre estas dos señoras le está haciendo mucho daño a nuestro pueblo, que irremisiblemente se hunde cada vez más en este pestilente y desagradable olor a ruina, que los moradores vemos con una enorme preocupación ya que no nos dan opción para que todos unidos tratemos de arreglar tanto desatino. Ante tanta falta de dedicación de los que nos gobiernan, sería aconsejable una intervención concursal y que los designios de nuestro ayuntamiento pasase a manos de una Gestora con un juez arbitrando todos los acontecimientos que se puedan dar, con el fin de levantar o al menos intentar que así sea, lo poco que le queda a este municipio en lo respecta sobre todo al status que siempre la ha acreditado y que la credibilidad en las instituciones vuelva hacerse patente en todos los aspectos.
El cúmulo de despropósitos que estas dos señoras han pergueñado en nuestra municipalidad no tienen parangón a lo largo de su dilatada historia, han roto el consenso y la estructura social, tan encomiable en otros tiempos, propiciado por esa ambición desmesurada por sobresalir la una más que la otra, la humildad estas dos aficionadas a la política no existe y mucho menos la cordialidad y el entendimiento, sin embargo la alcaldesa dice que "todo va bien", mientras que su oponente siempre que puede le saca a relucir todo lo que está haciendo mal, y que desde mi punto de vista es mucho, pero esta interfecta Concejala de Turismo, está tirando por la borda cuanto han hecho bien todos sus antecesores.
Si a estas constantes peleas, que inciden de manera notoria en la buena gobernabilidad municipal, le surgen una serie de problemas de gran calado, como puedan ser, la cárcel, la regasificadora, la estación eléctrica, la T1, la constatada recesión turística, etcétera, donde ni tan siquiera el grupo de gobierno se pone de acuerdo con el fin de darle solución a tantos agravios, lo mejor será emigrar en busca de algo más atractivo. Viene como anillo al dedo recordar aquella máxima tan ilustrativa como es la "de quién te ha visto y quién te ve".
La ignominia y la ruindad se han posicionado en San Bartolomé de Tirajana y todos sabemos quiénes son los culpables, no los busquemos fuera de nuestro ámbito, están aquí entre nosotros, tenemos la obligación de extirpar tanta maleza, y habiéndolo hecho así, quizás dentro de algún tiempo, veamos con alegría un nuevo amanecer donde todo vuelva a ser como antes y el resurgimiento de San Bartolomé de Tirajana, a modo y manera del Ave Fenix, se convierta en la realidad que todos deseamos. Hay que ser consecuentes y denunciar cuantos gatuperios conozcamos y que atentan contra nuestra integridad, no podemos resignarnos a seguir así, de los cobardes nada se escrito, salgamos a la calle y recojamos firmas y opiniones de nuestros convecinos, con el fin de erradicar tanto mal, donde las riñas y peleas de nuestros gobernantes hacen tanto daño que a larga será imposible restañar, las heridas o se curan con la prontitud que la patología requiera o se hacen crónicas, como sucede en el caso que nos ocupa.








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