
El escándalo mediático tras la publicación de las conversaciones telefónicas entre el alcalde de Mogán, Paco González y la ex teniente de alcalde, Onalia Bueno, no sólo empiezan a dar la razón a aquellas filtraciones en la prensa, sino que se han convertido de nuevo en el principal tema de conversación por este sur. Las conversaciones con empresarios, familiares y políticos han conmocionado a más de uno, que aún daba por hecho que todo esto no era real y fue un invento político. Como adelantó Canarias Ahora, un pinchazo telefónico es una de las medidas de restricción de libertades personales más puñetera que hay en el ordenamiento jurídico. Basta con leer una sola transcripción de una conversación intervenida por la Policía para llegar a esa conclusión. Es gracias a las intervenciones de teléfonos cómo la Policía va componiendo poco a poco una enorme sucesión de comportamientos presuntamente corruptos con casi todas las variaciones previstas en el Código Penal: delito electoral, contra la administración pública, alteración de precios en subastas y concursos públicos, tráfico de influencias, prevaricación, cohecho, revelación de secretos... Lo que nos lleva a preguntarnos de dónde sacaban tiempo estos personajes para gobernar un municipio como Mogán.
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