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"Los autonautas de la cosmoisla" (operación salida)

Lunes, 17 de Marzo de 2008
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"De cómo la operación salida en la semana vacacional se convirtió en una fantástica aventura. En dirección al sur dos jóvenes isleños retoman la odisea emprendida por Julio Cortázar y Carol Dunlop, los primeros autonautas que escribieron su mítico itinerario en la travesía que les llevó de París a Marsella sin salirse durante un mes de la carretera, y ahora misteriosamente continuaba con una nueva y peligrosa incursión por la cosmoisla de Tenerife. (I) Las reglas del juego son literatura, como todos los juegos, que no todas las reglas. Solamente bastaba con seleccionar al azar una página y leer unos renglones fortuitos, levantar la vista y entonces.... ya estábamos al volante como otros cronopios más invitados por el juego, seducidos por la imaginación que pulveriza al castrador sentido común de los mortales amargados que nunca dejan encenderse el gracioso chivato del combustible, la inercia aburridísima que nos obliga a mirar de frente con las ventanillas subidas y perdernos todos los paisajes de la historia, ya saben la ortodoxia constitucional casi siempre ilustrada con los discos de prohibido el paso que obviamente no hacemos caso y ahí les quiero ver. Nuestra aventura comenzaría cerca del mediodía, escapando como forajidos de los repiques santificadores de las procesiones con pestazo a sahumerio religioso, íbamos a una velocidad moderada por el carril de la derecha, justo a la altura de la curva que hace aparecer por arte de magia toda la costa sureña de Tenerife. Teníamos la radio a toda mecha, el calor empezaba a derretir el salpicadero de nuestro peugeot de segunda mano y en el asiento trasero una neverita reclamaba toda la atención con el menú de a bordo: ··ensalada casera de atún y millo (ración para nosotros y usted), litro y medio de refresco de naranja y unas piezas de fruta compradas en la ventita del barrio··. Así con esmero casero podíamos anular el negocio de los supermercados foráneos y calmar en algo la rápida deshidratación provocada por las emanaciones invisibles del piche (término local que designa la ambrosia económica que a golpe de talón está sepultando la isla para beneficio de una agrupación independiente de caciques que mal gobiernan estas hespérides con ofertas de todo incluido porque se acaba el chollo y sálvese quien pueda por las leyes de la selva ¡aauuuhhhh¡). Una gran cantidad de vehículos parecían juntarse a la altura de Las Caletillas, algunos con la intención de alcanzar la costa huyendo de las oficinas y otros seducidos en su libertad racionada por el macdonalds, ese engendro arquitectónico inaugurado una vez al día en cualquier parte del mundo, con sus cristaleras homologadas por la embajada de USA para hacer sentir en casa a todos los comensales hipnotizados por su basura gastronómica, que en cadenas fabriles quebrantahuesos distribuye la carne de un millón de vacas, un millón de corderos y dos millones de gallos que dejan los cielos hechos añicos, según la denuncia sellada de un poeta en New York. Hacemos un giro táctico para repostar en una gasolinera que según cuentan es propiedad del alcalde municipal, mientras esperamos suena por los altavoces la música desafiante de un far west, más allá un cartel señaliza el camino hacia la Basílica de Candelaria, con su adorada virgen morenita, objeto reciente de una investigación sobre su vinculación a la leyenda de los caballeros templarios contratados por un famoso programa televisivo de suspense (todos los domingos en CUATRO), pagamos tras la publicidad el impuesto directo venido desde Irak y volvemos con espíritu renovado al curso histriónico de la cosmoisla, por el retrovisor va desapareciendo poco a poco el agobio de la capital y con la velocidad va aumentando la sensación extraña de que nos están siguiendo... www.samirdelgado.org (continuará).
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