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Ser Canario

Lunes, 25 de Febrero de 2008
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Pepe Dámaso y el buque hospital “Esperanza del Mar” recibieron hace unos días el galardón Ser Canario 2007 que, bajo mi punto de vista, se lo tienen bien merecido. Pepe por su trayectoria artística durante muchos años, por su defensa de la canariedad y de los valores de esta tierra y por querer seguir la senda marcada por César Manrique, aunque, claro está, sin alcanzar su nivel, porque pienso que el artista lanzaroteño es inigualable. Por desgracia para nuestra isla no se plasmaron los proyectos que pensaba realizar Manrique, uno en la Caldera de Bandama y otro en el Confital. La estulticia que parece aflorar de vez en cuando en determinados políticos de Gran Canaria impidieron que su obra esté presente, como lo está en el resto de las islas. Pero quería aprovechar la coyuntura para reflexionar sobre lo que yo entiendo que debería significar “ser canario” y la canariedad. En cuanto a la labor del "Esperanza del Mar" puede afirmarse que es impagable. Ahí está día a día, haga buen tiempo o tempestades, contra viento y marea, nunca mejor dicho, para ofrecer su ayuda a los pescadores, a los marineros, en aguas saharianas, de Mauritania, de Senegal, y si hace falta, a los que vienen en cayuco o pateras para disfrutar de una mejor vida y del estado de bienestar. Ser canario no es solamente poner énfasis en cantar isas y folías, comer carajacas, vestirse de mago y beber vino, o ron (aunque hoy se sustituye más bien por el güisqui). Todo eso está muy bien, o seguir ciertas tradiciones y costumbres que tenemos a gala practicar. Pero estimo que ser un buen canario supone también realizar otras actividades y poseer ciertas actitudes y esfuerzos que vayan en beneficio de mejorar nuestra personalidad y condición humana y, de paso, a toda nuestra tierra. Ser canario es sentirse orgulloso de la isla en la que vivimos, pero también de las otras del archipiélago, nuestras hermanas. Cada una de ellas posee su belleza, su idiosincrasia, sus valores y una gente admirable. No entra dentro del “ser canario” el buscar el enfrentamiento entre las dos provincias canarias y sus islas, por intereses inconfesables, partidistas, o caciquiles. No es “ser canario” el cainismo, las zancadillas o el propiciar los reinos de taifas. No sé quién diseñó la estrategia del enfrentamiento, pero parece concebida precisamente para separarnos y desunirnos. Lo malo es que algunos canarios han caído en esa trampa. Ser canario incluye valorar nuestros paisajes, defender la naturaleza, preservar nuestra flora y nuestra fauna, luchar contra aquellos que deterioran o han deteriorado esta tierra o los que aún no han aprendido a respetarla. No podemos decir que “somos canarios” si cada día estamos cometiendo atentados contra Canarias. En nuestro barrio, nuestro pueblo, nuestras playas y costas, nuestros montes y bosques. Ser canario incluye un afán por tener más conocimientos de nuestra tierra, pero sin excluir el conocimiento del mundo. En definitiva, no podemos renunciar a ser más cultos, mejores ciudadanos, excelentes demócratas, buenos profesionales. Lo que hace grande a un país o a una región es la cultura, la responsabilidad, el respeto, la tolerancia, el afán de superación de sus habitantes y el acatamiento de las leyes. Ser canario, no es seguir ostentando rankings nacionales negativos en numerosas cuestiones que tendrían que avergonzarnos: todo lo que se dice sobre el fracaso escolar, la pésima sanidad que padecemos, la economía sumergida, las carencias de políticas sociales y laborales, el paro, la violencia de género, la actividad de mafias y delincuentes y parásitos que utilizan nuestro territorio para delinquir, para desprestigiar Canarias o empañar su imagen. Y especialmente, ya que estamos ahora en campaña electoral, no es ser buen canario inhibirse sobre la actividad política. Da cierta grima oír una y otra vez que no nos interesa la política, que nos da igual unos que otros porque, tal vez, pensamos que todos los políticos son iguales (lo cual o es cierto) o que no tengamos conocimiento sobre qué o quien debemos votar. En la democracia tenemos que involucrarnos todos y evitar el caudillismo, un sistema en el que otros piensan y deciden por nosotros. Tenemos en nuestras manos el colocar en puestos de responsabilidad a las personas más capacitadas y honradas. Unos cargos que se han creado para servir a los ciudadanos y mejorar nuestra existencia, pero nunca debería ser para “servirse de los ciudadanos”, defender propios intereses o los de los poderosos. Vemos como descaradamente existe una connivencia entre determinados empresarios y poderes fácticos de esta tierra con ciertos políticos y corporaciones. Ser canario es impedir que se eternicen en los gobiernos personajes que han dado muestras evidentes de ineficacia y de realizar unas prácticas políticas irresponsables y en ocasiones irregulares o presuntamente delictivas. Estos días hemos tenido claros ejemplos de lo que no debe ocurrir en Canarias, como son esas mociones de censura, en Firgas, en Antigua, en Yaiza, y otras que colean por ahí, propiciadas por oscuros intereses o por ambiciones personales de unos y de otros. Como ven, ser canarios no es solamente el puro folclorismo, y el presumir de aplatanamiento, sino el destierro de la ignorancia, de la desidia y de nuestra falta de criterio para elegir y prosperar. Está en nuestras manos pero la batuta la tienen los políticos. Elijamos pues a los buenos directores de orquesta.
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