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Una utopía para tiempos de crisis

Viernes, 22 de Febrero de 2008
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La actual, es una crisis muy diferente a la que se sufrió en los años 70. Es triste recordar aquellas suspensiones de pago de varios Tour Operadores, mayoritariamente británicos, que dejaron traumatizados a no pocos empresarios, con deudas irrecuperables. En aquellas quiebras, el empresario no tenía nada que decir, ni opinar. La crisis no se podía evitar desde Gran Canaria. Nada que hacer. Ahora no son los Tour Operadores a los que les falla su Negocio o tengan falta de clientes. La crisis está más cerca de nosotros. La crisis somos nosotros mismos. Los clientes existen, pero deciden ir a otros destinos. Nuestro producto está en crisis. Ahora, es el propio destino turístico que puede actuar. La solución tiene que producirse desde Canarias. Esta crisis, siendo mucho más importante que las anteriores, tiene la parte positiva que somos nosotros que podemos luchar para encontrar la salvación que más interese, y definir el precio que estemos dispuestos a pagar para solucionarla. Recuerda querido lector, que es una crisis anunciada, que llega y se acrecienta de cada año, desde la entrada del Euro. Es tiempo de actuar. Tiempos de reflexión y análisis. Posiblemente es el momento oportuno para la sincera reflexión, analizando las equivocaciones: desmedida ambición, crecimiento inoportuno en tiempo de crisis, caminos emprendidos equivocados, con precios agresivos, que pueden haber conducido a la eliminación del turismo repetidor y a la anulación del indiscutible futuro de calidad, que Canarias merece. La modalidad del "todo incluido" que arraigó entre nosotros, no fue más que una necesidad para abaratar aun más, el precio de venta, y competir con otros destinos que dirigían también su negocio al turismo de masas, pero ¿conviene seguir los pasos de los otros destinos que también se equivocaron? Recuerde, querido lector, que nuestros costes son Europeos, desde la entrada del Euro, y que una cama ocupada, cuesta al Hotelero un coste alto, un coste europeo, y si insistimos en venderla con precios competitivos propios del tercer mundo, zonas de caribe, africana o asiática, no podemos ser competitivos en el precio, sin anular el margen de beneficio y perder dinero. ¿Tiempos de cambio? Es indudable que tenemos que estar motivados para cambiar. Hay que crear otro producto. El actual, está desfasado y quemado por las acciones realizadas, que ya son historia. El nuevo producto tiene que ser novedoso y en mi opinión, caro. Enfocado al turista que desea disfrutar del maravilloso clima, de nuestras bellísimas playas, con tranquilidad del entorno, del murmullo de las mareas que se convierte en armonía de paz. Sí rotundo, a los hoteles selectos, con clientes de nivel medio-alto, a los que no les importará pagar más dinero al Hotel, para asegurarse que sus vacaciones sean perfectas. Este camino podría ser muy duro. Muchos establecimientos hoteleros deberán quedarse en el camino. Se deberá asumir y renunciar a importantes cantidades de turistas, de estos turistas que llegan con su dinero justo y controlado, Y daremos la bienvenida a menos cantidad de clientes, sin embargo los clientes que lleguen serán de calidad, los que también gastan su dinero fuera del hotel, los que se integran en la zona turística visitada y esparcen riqueza. Las estadísticas acusarán el menor tráfico de viajeros, y la cuenta de resultados de las empresas también. Ganarán más. Comprobaremos que menos cantidad de clientes, dejarán más beneficio, creando más empleo de calidad, más venta de nuestra artesanía, usando más nuestros restaurantes y Bares. Y todo ello, estropeando menos el entorno. Menos depuradoras, menos consumo eléctrico, menos consumo de agua, menos combustible, menos aviones. Más Paz. Dejaremos de observar los precios de las vacaciones en los países del tercer mundo, y nuestro campo de batalla será nuestro propio programa de calidad, dejando de tener temores, por lo que hagan estas Zonas. No será importante para nosotros. Nos podremos fijar en la Costa Azul, Mónaco o Venecia_ Encima, habremos asegurado nuestro futuro. Dejaremos esta vieja carretera, del precio agresivo, que no conduce a ningún sitio, y la nueva autopista que habremos elegido nos llevará muy lejos. A donde deseemos llegar.
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