La reina de la "oblación" fue besada públicamente en Agaete por el ex ministro del PP Mayor Oreja, más conocido por Tristón. El ministro respalda a esta señora, que fue una excelente líder del asociacionismo vecinal del Lomo Los Frailes, (Tamaraceite) y después encumbrada a concejal del PP por los méritos adquiridos. Eso no debió pasar de ahí. Le han dado a comer algo que no puede tragar, y es, nada menos, representar a Gran Canaria en el parlamento de España, donde hay que llevar un bagaje de preparación y de facilidad de palabra porque allí no se va a hacer crucigramas, que es muy bueno para combatir el mal de Alzheimer, pero no para defender los intereses de esta tierra.
Caramba, doña Carmen Guerra quería desviar la atención de sus escuchantes de los bajos fondos humanos. No es que no supiera que la "ablación" era extirpar el clítoris a las niñas, (operación sin anestesia ni seguridad higiénica) según una vieja costumbre que practican algunas tribus y pueblos africanos. Ni tampoco que en España esta práctica está perseguida por la ley y que la ley y la justicia, aunque algunas veces tarde, funciona todavía en este país, al que un tal Sánchez Dragó pone a parir en su última parida, nunca mejor dicho. Si bien se analiza, no deja de tener alguna razón el preferido de Tele Esperanza, porque somos como somos: catetones, anárquicos, enteradillos, envidiosos, altaneros, bastante xenófobos, salvo filantrópicas excepciones y gozamos con el chismorreo y con echarle la zancadilla a aquellos que despuntan en algo.
Mire usted, como diría Aznar, el hecho de que hayamos tenido dos dictaduras en el siglo XX, y un país oligárquico, monárquico, con un desprecio absoluto a las masas populares, y con una Iglesia metiendo las narices en todas partes, e intentando conservar privilegios y cotas de poder (como si aún tuviesen sus Estados Pontificios) , nos ha retrasado bastantes décadas y nuestro desarrollo político, social y económico no es comparable al del resto de la Europa más avanzada. Así son las cosas. Nuestra democracia, endeble y mal encaminada, hasta el momento, poco tiene que ver con la que existe en Francia, país que tenemos pegadito al nuestro.
Al señor Oreja, en su comparecencia en Agaete, entre ensalada de pulpo y croquetas, dijo que lo más que le preocupaba era hablar de España. Nada de economía, de inmigración o de seguridad. A lo mejor es que están viendo que a Zapatero y sus muchachos no les interesa para nada hablar de España, que según las teorías peperas y de un tal Jiménez Losantos, está rota, quebrada, deshecha.
El señor Mayor Oreja , en su "merienda de negros" agaetense", sin un dedo de dios que los vigilase, a lo mejor iba a poner en un aprieto a la señora Guerra y a otros de sus correligionarios por el espinoso tema de la inmigración y xenofobia, a la que casi culpan de todos los males que ocurren en España, y que dan malos ejemplos con su uso de la Seguridad Social, de nuestras escuelas, y desarrollan una desenfrenada poligamia y esas lapidaciones que realizan ocultamente en los bosques y zonas apartadas como si fuera un aquelarre diabólico. ¿Cómo va a ocuparse la guardia civil y la policía de otros frentes delictivos más, cuando ya no dan abasto para detener a los terroristas de ETA, ni a las bandas organizadas de bribones que deambulan por España, especialmente desde que vieron que en España apenas había cuerpos de seguridad del Estado, (que en tiempos del PP se redujeron al máximo y no se crearon nuevas plazas) y no existía una Justicia fuerte que garantizase el Estado de Derecho y seguridad ciudadana, y que los pusiera en su sitio, en la frontera o en la cárcel?.
España ha sido durante muchos años paraíso de la delincuencia y de las mafias internacionales y ahora, precisamente, es cuando se está empezando a luchar contra ella.









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