A tenor de cuanto dijo hace unos días, en el Hotel Gloria Palace, Fernando Muntadas, presidente de la Asociación de Directores de Hoteles de Canarias y más concretamente a cuanto dice Miguel Hartoch en su excelente artículo publicado en este medio, soy de los creo que todos los hoteles sean de la categoría que sean necesitan directores altamente cualificados, sin tener para nada en cuenta de donde dimane su preparación, dice el refrán "que el habito no nace al monje".
Por consiguiente los empresarios deben poner sus establecimientos en manos de personal experimentado tengan titulo o no, teniéndose en cuenta eso sí que este personal tenga como mínimo una preparación adecuada para el cargo que va a ocupar, o sea que sepa leer y escribir correctamente (con una ortografía depurada) y estar en posesión de una cultura en consonancia con su cargo, y dominar al menos los dos idiomas básicos que tanto priman en nuestra zona como podrían ser el alemán y el inglés, así como una experiencia constatada dentro de la industria turística de algunos años en los diferentes estadios que en esta profesión se ejercen.
La titulitis en algunas profesiones se hace más que necesaria e indispensable, pero en esto del turismo la cualificación proviene de la práctica y esta no la da ninguna institución académica. Conozco a muchos ejecutivos hosteleros que iniciaron su periplo profesional como camareros, barmans, etcétera y con el paso del tiempo se han convertido en directores de hoteles acreditando una eficiencia extraordinaria, por el contrario muchos titulados en las Escuelas de Hostelería, con tres cursos lectivos y muchas asignaturas por desarrollar, han resultado ser totalmente nefastos a la hora de ejercer dentro de esta industria en un cargo de responsabilidad.
También es verdad, que algunos directores y subdirectores de hoteles dada sus limitaciones generalizadas, maltratan y vejan de manera execrable a trabajadores que estando a sus ordenes tienen una mayor preparación académica y que por circunstancias ajenas a su voluntad se ven impelidos a trabajar en la hostelería u otros trabajos que no estando de acorde a su titulación académica necesitan trabajar para poder mantener a sus respectivas familias.
Esta forma de proceder de estos sujetos es muy común actuando así por celos o envidia. Los cargos de responsabilidad en estos centros de trabajo es indiscutible que deben estar en manos de un personal altamente cualificados, sea cual sea su procedencia bien del régimen interno o de la formación profesional o de una facultad específica. Tengo muchos amigos, que habiendo empezado -como ya he dicho- de camareros, barmans etc., han llegado a ocupar lo más altos cargos, tales como gerentes, presidentes de consejos de administración, directores generales, consejeros delegados y otros de enorme relevancia dentro de la industria hotelera. La titulitis se implanto en España aproximadamente en el año 1965, y se de mucha gente que con unos conocimientos profesionales extraordinarios en diferentes materias tuvieron que dejar sus trabajos para poderse titular.
El inexorable paso del tiempo nos ha dado la razón especialmente en esto de la hostelería, donde el fracaso de los denominados Técnicos en Empresas y Actividades Turísticas ha sido estrepitoso, por supuesto salvo algunas excepciones. Es de todos es sabido que trabajar en las hostelería es harto sacrificado como consecuencia de los horarios espartanos que en la misma rigen, pero otra parte encierra un alto grado de satisfacción cuando se cumple de manera incondicional la premisa de servir a los demás con cortesía y amabilidad. Soy de los que me inclino a favor de que los altos cargos dentro de esta industria este en manos de personas cualificadas y creo además que por el mero hecho de hacer unos estudios medios sean estos titulados los mejores preparados para llevarla a buen puerto, como se dice vulgarmente "la práctica es la madre de la ciencia".








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.35