Ocurrió en San Bartolomé de Tirajana en las elecciones de mayo pasado, donde la estulticia de José Manuel Soria motivó que el Partido Popular no ganara las mismas con mayoría absoluta, lo que repercutió en que él mismo perdiera la soberanía cabildicia, ya que los nueve o diez mil votos que saco AV (8 escaños), escindida del PP por las gatuperios sorianos, sumados a los mil y pico que obtuvo Fernando Toribio (1 escaño), hubiesen bastado para que los ganadores de las elecciones citadas hubiera sido el Partido Popular tanto aquí como en el Cabildo, pero la prepotencia y la cabezonería de Soria no quiso que así fuera, posiblemente aunque no lo haya reconocido públicamente sí que lo habrá pensado en más de una ocasión y hasta es muy posible que en su fuero interno se haya criticado tan falaz y absurdo comportamiento, pero ya las lamentaciones sobran si nos ajustamos a la triste realidad, San Bartolomé con unos gobernantes totalmente inadecuados y el Cabildo con más de lo mismo. Parece ser que la jugada se repite si alguien no lo remedia, pero en esta ocasión el atentado se lleva cabo con premeditación y alevosía a nivel nacional.
Mariano Rajoy, tal vez influenciado -se comenta- por Esperanza Aguirre y por el propio José María Aznar, este último merecedor de todos mis respetos por lo que significo para España, deja en la estacada a Alberto Ruiz-Gallardón, posiblemente el político con más pedigree de cuantos pertenecen al Partido Popular, con cuatro mayorías, entre ellas tres absolutas en Madrid, perjudicando así las perspectivas muy probables de ganar las próximas elecciones del 9 de marzo. Si partimos de la premisa de que Ruiz-Gallardón le puede dar al Partido muchos millones de votos, así está acreditado en su devenir político, porque obviarlo de esta manera tan deshonrosa situando como número dos de la candidatura por Madrid a un ilustre empresario, abogado del estado, pero totalmente desconocido en esto de la política. Desde luego no me cabe en la cabeza tal desatino. Rajoy si quiere ganar las elecciones aprovechando la coyuntura de los grandes despropósitos que están llevando a cabo los socialistas, especialmente en temas económicos, inmigración y terrorismo tiene que llevar a Gallardón en la candidatura de Madrid en el puesto dos y relegar a Pizarro al número tres, que creo que es un buen número para una persona que acaba afiliarse al partido, por mucho que la Aguirre lo alabe y hable de él maravillas no deja de ser un advenidizo político, que tendrá muchos votos no lo dudo pero esto está por ver, mientras que Ruiz-Gallardón acreditado esta desde sus tiempos de Alianza Popular, tiene detrás el apoyo de millones de madrileños como ha quedado demostrado.
Al igual que ocurriera en Mayo en San Bartolomé de Tirajana, ahora la estulticia se ubica en Madrid y si en aquellas fechas fue un presidente regional quien hiciera gala de la misma, es ahora un presidente nacional quien se implica en tan execrable comportamiento. No es de recibo señor Rajoy que usted lleve a cabo tremenda tropelía, gran parte de los afiliados del partido están en contra de su nefasto comportamiento al menos en lo referido a ignorar el valor de tan eximio político como es Alberto Ruiz-Gallardón, en beneficio de otro del cual nadie sabe nada al menos en lo político. Todavía está a tiempo de rectificar por el bien de España y del partido. Si quiere ganar las elecciones cosa que no dudo, piense que el caballo ganador es este momento es Alberto y no Pizarro. Si es de los que piensan como la mayoría de los españoles que España necesita una catarsis y en sus manos esta llevarla a cabo actúe con tino y no se deje influir por algunas personas que tiene a su alrededor, que solo piensan en sí mismas y les importa un pimiento cuanto acontece fuera de sus "predios". La señora Aguirre que gobierne en Madrid y que deje para otros los designios de España.
Los enfrentamientos personales no tienen porque influir a la hora de confeccionar una candidatura y si así fuese es mejor que todos nos vayamos y dejemos que esta España moribunda termine por expirar, ya que los que de momento la alientan desconocen el patriotismo y su única terapia es la mentira y la traición, e incluso la desconsideración más abominable contra muchos muertos, que pidiéndoles una reparación los único que hacen es negociar con sus asesinos.






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