Crítica ‘Star Wars: Los últimos Jedi’
La historia nos sitúa en el punto exacto donde termina El despertar de la fuerza, la película que iniciaba esta nueva trilogía.
Cualquiera de los momentos más importantes de una vida son totalmente equivalentes a la emoción que un amante de Star Wars siente durante el rótulo “Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...”, que precede a la introducción más reconocible de la historia del cine. Y claro, Disney lo sabe. Por ello, y por tercera vez desde que la compañía del ratón reina en las estrellas, la semana pasada se estrenaba en los cines la nueva entrega de esa maravilla denominada tiempo atrás La guerra de las galaxias; Los últimos jedi.
La historia nos sitúa en el punto exacto donde termina El despertar de la fuerza, la película que iniciaba esta nueva trilogía. Mientras que Rey se encuentra ante Luke Skywalker, la Resistencia liderada por la General Leia Organa prosigue la lucha contra la oscura Primera Orden, encabezada por el misterioso Snoke y su joven pupilo, Kylo Ren.
Mientras que el episodio anterior referenciaba en estructura y alma a Una nueva esperanza (1977), este nuevo se empeña en recordarnos constantemente como de geniales eran todas las anteriores películas de la saga. Dirigida y escrita íntegramente por Ryan Johnson (Looper, Blick), esta nueva entrega no supone un bajón, o un simple paso atrás, sino una triste ruptura con el resto de las historias. A día de hoy, y teniendo en cuenta el apoteósico presupuesto, yo tenía claro que los efectos digitales iban a ser grandiosos y que, por supuesto, John Williams estaría a la altura, como siempre. Para mi sorpresa, eso fue de lo poco destacable, ya que lo que comienza con una prometedora secuencia de acción y trepidante ritmo, no tarda en convertirse en un completo despropósito a medida que la trama avanza. Por decirlo de algún modo.
Durante sus larguísimos 150 minutos es fiel, por desgracia, al prototipo estándar del blockbuster actual; y es que Los últimos jedi está, sirviendo de precedente en la saga, plagada de momentos humorísticos cuya función parecer ser la de entorpecer la acción una y otra vez. Para gustos, “Any colour you like”.
El tratamiento que Johnson hace de los personajes es simplemente nefasto. Con las nuevas incorporaciones me decepciona: personajes que no aportan absolutamente nada, no tienen carisma alguna, introducidos para resolver de forma rápida golpes de efectos o producir giros pequeños ineficientes y en ciertas ocasiones absurdos. Los ya conocidos están profanados hasta más no poder. ¿De verdad este es el Luke Skywalker que tanto esperábamos encontrar? ¿Esta es la filosofía que mantiene después de los actos heroicos realizado a lo largo de las tres primeras entregas? ¿Por qué C3PO, RD-D2 y Chewbacca deambulan delante de la pantalla para aportar… qué? ¿Por qué esto, Snoke? ¿Por qué aquello, Kylo Ren? También tenemos personajes, sobre todo las criaturas, que solo les falta un cartel que rece: “¡Cómprame!”. Dinero.
Lo que Johnson ha hecho aquí es idear una película de transición, una que parece querer llegar al final de esta, ya para mi, decepcionante trilogía. Ya que no cuenta prácticamente nada. Una vez encendidas las luces del cine, mi acompañante me pregunta:
- ¿Qué tal?
Mi respuesta fue este artículo sintetizado en una frase:
- Se les va la pinza.
Desde sus comienzos, Star Wars, nos habla del linaje de una familia llamada Skywalker, de como podemos caer al tener miedo, de que no hay poder más grande que la fuerza… del amor. Las naves espaciales, espadas láser, los planetas, las razas… sirven como impulso para enriquecer hasta los límites de lo insuperable la imaginación necesaria para dar vida a este cuadro. La maquinaria necesaria para mover los episodios de este gigante audiovisual fueron siempre los personajes, sus conflictos internos y decisiones coordinadas con su arquetipo. Pero eso parece ser agua pasada.
Johnson se deja seducir por el reverso tenebroso de la tecnología en lugar de aceptar el diálogo de la fuerza. Todo explota. Todo se despedaza. Pero al finalizar la película tengo más dudas que respuestas sobre los destinos, procedencia y existencia de los personajes que han estado ante mi. Los momentos que se antojaban prometedores son resueltos con rapidez, sin tacto, sin cariño. Lo mejor de la película resulta ser no original de ella; pequeños fragmentos de sus hermanas mayores. Esto no hace mala a la película, sino triste. ¡No quiero desvelar nada!
Por otro lado, la película ha resultado ser un triunfo económico total, recaudando este fin de semana 380 millones de dólares en todo el mundo. Me alegro, Mickey. Tienes lo que querías. ¿Me devuelves Star Wars, por favor?
Lo mejor: Los apabullantes efectos especiales, la banda sonora de John Williams y algún que otro momento para fans.
Lo peor: Personajes planos, ofrece más dudas e incongruencias que respuestas, el humor torpe, la rápidez con la que trata aspectos importantes de la saga.
Calificación: 3/10
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.










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