Del Shard al Puente de Londres
He de reconocer que el rascacielos The Shard desde siempre me ha atraído muchísimo. Es una edificación que marca mucho la visión de la ciudad de Londres, su skyline, y es una referencia que puede verse desde casi cualquier sitio a poco que el punto de visión tenga una mínima altura. A primera vista da la impresión de que los últimos pisos están inacabados, aunque no sea así.
Como no merece la pena reinventar lo inventado, a continuación se corta y pega de la socorrida Wikipedia la explicación y descripción de los detalles de esta torre:
“The Shard (en español, 'La esquirla'), también conocido como el Shard of Glass y 32 London Bridge, es un rascacielos construido en el distrito de Southwark en Londres, Reino Unido. Es el rascacielos más alto de Reino Unido, la Unión Europea y hasta noviembre de 2012 fue el más alto de Europa, cuando se completó la estructura de la Torre Ciudad Mercurio en Moscú, que mide 339 metros. Está ubicado en el mismo lugar donde se encontraban los edificios Southwark Towers, que fueron demolidos en 2006.
La torre tiene 306 metros de altura y 73 pisos. El edificio ha sido diseñado con una forma irregular triangular desde la base hasta la parte superior. Ha sido totalmente revestido en vidrio. En la última planta hay un mirador y una terraza al aire libre de observación abierta al público, previo pago de 29,90 libras esterlinas desde el 1 de febrero de 2013. La estructura fue completada en abril 2012, y abrió las puertas al público el 5 de julio de 2012”.
Siguiendo con el paseo en esa mañana fresquita, se llega al Puente de Londres. En realidad al puente moderno, porque a lo largo de la historia han sido otros los que allí fueron construidos, desde el primitivo de los romanos hasta el actual inaugurado en 1973. Volviendo a echar mano de la Wikipedia, allí se cuenta:
“El Puente de Londres actual fue construido por John Mowlem de 1967 a 1972 e inaugurado por la reina Isabel II el 17 de marzo de 1973. Tiene 283 m de largo... El puente actual está construido sobre el mismo lugar que el puente de Rennie, el cual fue demolido cuidadosamente pieza por pieza mientras el nuevo puente era construido, de esta forma se mantuvo en uso durante este proceso”.
La ciudad de Londres es muy amigable para con los visitantes. He de agradecer la amable ayuda que he recibido de los londinenses, al preguntar por cualquier dirección a quien se me ha puesto a tiro en los casos que he precisado hacerlo. No obstante, la ciudad está plagada de cartelería informativa muy bien elaborada, pensando en el que va a mirarla porque no sabe dónde están las cosas. Así el mapa orientativo se dibuja según la posición en que está el que lo mira. Arriba lo que tiene al frente, a derecha e izquierda lo que está en esa posición en relación al observador y hacia abajo lo que está a su espalda.
En mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, la cartelería informativa para turistas es penosa. Está orientada con el norte hacia arriba, con lo que es difícil interpretarla sin hacer contorsiones de cuello y es muy frecuente que los turistas tomen una dirección equivocada. ¿Tan difícil es hacer entender a los que diseñan estos carteles, que han de hacerse para quién no sabe dónde están las cosas y mucho menos lleva una brújula en el bolsillo para orientarse?
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.










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