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La mujer, la compañera ideal

JUAN DÁVILA GARCÍA Ver comentarios 3 Lunes, 27 de Marzo de 2017 Tiempo de lectura:

Los legisladores, me da la sensación que no quieren inmiscuirse con la proporcionalidad que les corresponde

En medio de este desconcertante y atribulado mundo, donde a veces me da la sensación de que todo se hace al revés, y que ya no rigen los principios dictados por la física, las mujeres se han convertido en las victimas por excelencia del monstruoso comportamiento de los hombres, verdaderos depredadores cometedores de los más ruines y viles asesinatos llevados a cabo contra la mujer.

Los legisladores, me da la sensación --no quieren inmiscuirse—con la proporcionalidad que les corresponde, para atajar el aberrante comportamiento de una serie de sujetos ávidos de sangre, en los que la justicia en muchos casos, busca algún tipo de justificación del acto cometido, para que la pena no sea tan gravosa, alegando, enajenación mental, comisión del delito bajo el efecto de alucinógenos u otros tipos de drogas, que es lo que sistemáticamente solicita el abogado defensor al tribunal.

En la actualidad la mujer se ha convertido en todo un dechado de virtudes, su ingenio y sabiduría la ha aupado a las más altas metas, en cualquier profesión. Las mujeres ha adquirido una notoriedad impresionante, dadas las excelentes cualidades que poseen, lo que la convierten en todo un referente a la hora de instrumentalizar y llevar a cabo cualquier acción, por difícil que esta sea.

Las mujeres desde siempre han tenido un status social totalmente equiparable al de los hombres, aunque estos nunca lo hayan reconocido, y lo digo por experiencia, aunque se dude sistemáticamente en reconocerlo.
En cuantas actividades he participado junto a ellas, durante muchos años en el ejercicio de mi profesión, siempre se acreditaron, en cuantos servicios se les asignaba de una manera ejemplar, algunas eran tan profesionales que compartían las guardias de noche con el resto de los compañeros, --hombres--, sin que jamás fueran vejadas o desprestigiadas.

Un patriarcado absolutista, fue quien les impuso a las mujeres el slogan de –sexo débil--, algo que no guarda relación con la realidad. A través de los siglos, la mujer ha desempeñado cargos relevantes, han sido reinas, regentes, han mandado ejércitos liberadores (Santa Juan de Arco), presidentas de gobiernos, jueces y magistrados, fiscales, científicas, escritoras, destacando en todas estas facetas, como eximias profesionales.
Las mujeres han sido tan maltratadas por los hombres y la sociedad, que la descalifican a la hora de realizar algo encomiable, relacionado con el desarrollo social, económico, político, dentro de una organización, donde primen en cargos de responsabilidad los hombres, solo la utilizan en labores subalternas como puedan ser secretarias, telefonistas, encargadas del guardarropas, limpiadoras, y otros cometidos que desvalorizan las altas capacidades, que las mismas puedan tener.

Sin embargo en la actualidad las mujeres son bastante más valoradas, y sus méritos más reconocidos en base a las titulaciones académicas que poseen. Pero ahora las mismas tropiezan con el enorme handicap, tan de moda actualmente, como es el execrable delito del --maltrato que reciben--, por parte de compañeros, esposos, novios, pareja, que en la mayoría de las veces terminan en casos de muerte extremadamente violentas.
La violencia de género se ha convertido en toda una lacra, que de momento la tibieza de la justicia no ha conseguido erradicar, las penas que imponen no son lo suficientemente duras, para que la predisposición que pueda tener un sujeto para cometer este tipo de delito piense, que consumar el mismo les puede acarrear, gravísimos problemas.  

Desde siempre ha habido mujeres altamente valoradas, por las grandilocuentes virtudes que las han acreditado. Algunas de las cuales alcanzaron fama mundial, como es el caso de madame Curie, Rosalía de Castro, Catalina la Grande, Isabel la Católica, María Tudor, Sofía de Grecia, Isabel II de Inglaterra, Indira Gandhi, Ángela Merkel, Margaret Teacher, María Callas.
Siempre se ha dicho que detrás de una gran mujer, hay un gran hombre, valga la redundancia. Jamás he aceptado esta supuesta aseveración, pues pienso que la misma no se ajusta a la realidad, hay mujeres que han tenido y tienen un peso específico, de enormes dimensiones, y sin embargo sus maridos han sido unos meros –comparsas--.

En la actualidad hay una enorme cantidad de mujeres que poseen unas titulaciones universitarias de gran relevancia, y gracias a las mismas han alcanzado un “status” social, donde el hombre jamás ha llegado.
Antes decía que por experiencia propia y por la relación cercana que tuve con muchas de ellas, conocí el excelente comportamiento y la dedicación con que llevaban a cabo las misiones que se les encomendaban, por muy duras que estas fueran, lo que me motiva  –romper una lanza— en honor de todas ellas.

En la actualidad las mujeres tienen un salario con respecto al de los hombres, realizando las mismas labores, por debajo de los cinco  mil euros anuales aproximadamente, algo totalmente inadmisible, pero como sucede con otros graves problemas que nos acucia, como es la pedofilia, los gobiernos no se implican como debieran con el fin de erradicar, la indecencia y la inmoralidad que revisten a estos temas, acreditando una indolencia, total que ya no se soporta. Los gobernantes no pueden seguir obviando el valor que las mujeres poseen, y por consiguiente es inexplicable, la diferencia abismal, a la hora de la percepción de los emolumentos que le corresponde, evitando así un posible problema social, que ya empieza a germinar, como pudimos ver en las manifestaciones del día ocho como motivo de la celebración de la fiesta internacional de la mujer.

El índice de mortalidad en España en lo que va de año, relacionado con la –violencia de género--, es alarmante, sin embargo las penas que se le imponen a los violadores y asesinos es ridícula, y no se corresponde con la gravedad del delito cometido, lo que propicia que estos monstruos sigan campeando sin ningún temor, ya que son conscientes de que la sanción que les van a imponer, no van a ser lo severa y dura que deberían.

Como católico y hombre de fe, me repugna, y por tanto no aceptó la pena de muerte, pero a veces cuando leo en la prensa la comisión de un nuevo delito de este tipo, pienso y lo hablo en familia, --la pena de muerte debería existir para los casos de, violencia de género, pedofilia, violación y otros delitos de estas características--.
Las mujeres tienen que ser conscientes de los valores que poseen y no dejarse amilanar por el intruso de turno, posiblemente un hombre venido a menos y encima analfabeto, algo que tanto abunda por estos lares, y luchar con valentía, para mantener en la sociedad el lugar que le corresponde, por estudios, valores morales y éticos, y especialmente por el mero hecho de ser mujer.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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