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Viviendo en San Borondón

Amor, verdugos y comparsas

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Miércoles, 06 de Julio de 2016 Tiempo de lectura:

Está así como sumergida en el lago inmenso, negro, siniestro y profundo del letargo que precede a la tormenta. 

No estoy muy seguro si es por cansancio, aburrimiento generalizado, puro sectarismo o por los calores del verano que pregonan vacaciones aún no ganadas a los nuevos parlamentarios, pero la actividad política parece estar bajo mínimos.  Está así como sumergida en el lago inmenso, negro, siniestro y profundo del letargo que precede a la tormenta.  Sólo de tarde en tarde parece asomar algún periscopio que otea el panorama en busca de rivales propios o ajenos a la vista.  Si no los encuentra, con la excepción de Susana Díaz que está siempre en la playa mediática, sale a flote el submarino y uno de sus oficiales propala cuatro obviedades que bien pudieran haberse ahorrado para no abochornarnos más de lo que ya estamos.  Esa parece ser la tónica general, aunque nunca falta alguna musa podemita díscola y parlanchina.

Dice un viejo refrán que “si quieres saber quien es fulanillo, dale un puestecillo”.  Y esta vez el fulanillo del puestecillo es el inefable Pablo Echenique, rebosando amor pampero por sus amigotes y odio al más puro estilo Robespierre o Stalin, amenazando a los discordantes con la guillotina del primero y la hoz y el martillo del segundo, esa que siega y machaca con mucho amor revolucionario.  “Ya sabéis que yo soy mucho de amor y eso”, dijo con la cursilería que les caracteriza y sin aclarar que es eso de “eso”.  Y remató su perorata recordando a Gardiner Chance, de la película Bienvenido Mr. Chance, “para que crezca el amor no sólo hay que regarlo sino también extirpar las malas hierbas de las violencias enquistadas. Sé que no hará falta, pero siempre es bueno tener un plan B cuando el amor no gana”.  Es de suponer que Echenique sabe que no hará falta extirpar nada porque a los disidentes les harán la autocrítica sus compinches al mejor estilo de la Unión Soviética.   Es a la vez amante, juez y verdugo.

Como comparsa “artística” de este grupo, entra en escena otro actor, un tal Alberto San Juan,  más citado por su radicalismo de extrema izquierda que reconocido por su trabajo en el cine o el teatro.  Con el silencio cómplice, y a mi entender inmoral, de García Ferreras en Al Rojo Vivo insinuó que pudo haber habido fraude en el recuento del voto en el 26-J, ya que Podemos debería de haber ganado de calle.  No fueron los votantes, fue el ministro quien lo impidió.

Y como de actores va la cosa, por ahora el histriónico Willy Toledo parece estar callado o no encuentra micrófono o cámara que lo quiera grabar.  En estos casos siempre hay alguien del gremio de los tildados como “titiriteros”, antes también “los de la ceja”, que aprovecha su tirón mediático popular para soltar afirmaciones que muy posiblemente rocen el Código Penal, aunque sin duda atenten contra el más elemental código ético.  Cabe recordar las miserables declaraciones de Pedro Almodóvar, en las elecciones de 2004 que ganó Zapatero, cuando acusó al gobierno del PP ante la prensa internacional, de tener planeado un golpe de Estado.   

Se podía traer a colación también los amores sectarios que “Er Kichi” profesa a la oposición en Cádiz, aprobando los presupuestos en contra de la mayoría absoluta del pleno y una sentencia del TC.  Pero en estos días la última gran ocurrencia totalitaria de estos que se dicen ser “la gente” viene de la mano, ¡cómo no!, de Manuela Carmena.  Quiere crear “jurados vecinales” e implantar una nueva Policía Comunitaria.  Sería una estructura policial, judicial y social paralela a la existente a cuyo frente el Ayuntamiento de Madrid colocaría un comisario político.  Esto es la antesala de la implantación de los soviets, al estilo actual implantado en Cuba y Venezuela para mejor represión de la disidencia política.  Ya saldrá Iglesias, Errejón, el locuaz Echenique o Monedero a justificarlo.  Y el PSOE en Babia, meditando y sufriendo en silencio como se hace con las hemorroides vergonzantes.  ¡Guárdenme una cría de la echadura podemita!  

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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