Suma y sigue
¿De dónde sacan estos señores semejantes percepciones económicas para, luego revertirlas en países extranjeros?
Que los casos de corrupción son una lacra de difícil comprensión, eso no lo duda nadie, pero que, día a día sigan dándose noticias novedosas sobre este quehacer prácticamente cotidiano por nuestros representantes ya se está tornando en dantesco.
Si ya no eran pocos los procedimientos abiertos y de difícil digestión por parte, prácticamente, de todas las siglas políticas en territorio español, ahora toca centrarnos en Panamá.
¿De dónde sacan estos señores semejantes percepciones económicas para, luego revertirlas en países extranjeros?, el sistema español no puede permitirse el lujo de ser tan extraordinariamente riguroso con el personal de a pie, esto es, la población en general y, sin embargo detentar tan anómalas lagunas procedimentales sobre estos nuevos ricos que lejos de representarnos, se representan a ellos mismos.
Ahora toca dilucidar si es correcto o no las informaciones dadas, hora de darnos a entender el principio consagrado constitucional de que toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario pero, entre tantos dimes y diretes asociativos, cuando el río suena, agua lleva.
España se está tornando en un país de irregulares, pero no a efecto de nacionalidades, sino de poderío económico, a nadie y es terrible esta consideración, se le escapa que el principio de nuestra Carta Magna de que todos somos iguales ante la Ley es una quimera de difícil comprensión.
Estoy convencido que si cualquier vecino que conozcan tuviese dinero en paraísos fiscales, lejos de andar por casa, estaría sometido a gestiones por parte del órgano recaudatorio Estatal hasta el punto de incardinarle, sin detentar prueba sostenible alguna, un delito por evasión de impuestos.
Sin embargo, lamentablemente, los tres poderes del Estado no son independientes entre sí, es lo aconsejable y, de hecho exigible, pero su interrelación es absoluta, sólo así se puede explicar tanta desidia procedimental ante casos de esta vertiente ante personajes de alto rango.
Ya la amnistía fiscal sonó a broma pesada, pero el hecho de que el tratado que ha firmado España con Panamá haya obviado el blanqueo y Fraude suena, irrefutablemente a broma pesada.
Estando en un periodo tan sensible, en una época tan deplorable en cuanto a noticias de esta índole se refiere, el hecho de ratificarnos un nuevo foco de ilegalidad es, ciertamente kafkiano.
Y mientras, los españolitos seguimos sosteniendo el país, este país abandonado de la más mínima ética y con la proclama universal y a nuestros jóvenes que la única manera de ganarse, sobradamente la vida, es delinquiendo, que la única ventana plausible de éxito es ser un vivo a costa de los demás, éste es el espejo en el que nos debemos mirar.
La ambición es positiva, saca o ha de sacar lo mejor de uno mismo pero esta práctica dista de la ambición elemental, es exasperante y mal intencionada, debe ser sujeto a una persecución diaria y con resoluciones cotidianas, no podemos dejar que este Estado, en el que sigo creyendo, siga abarcando personalidades en las más altas instancias con este dudoso perfil.
Está demostrado que el poder corrompe, que los años en cargos de relevancia dejan a un lado la vocación y se adentra en la corrupción, hemos de instaurar un nuevo sistema de plazos irrefutable y de números clausus, sólo así, erradicaremos esta tediosa lacra de todo punto insostenible.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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