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Turismo Cultural "versus" Turismo Sol y Playa en San Bartolomé de Tirajana

Viernes, 26 de Octubre de 2007
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El planteamiento que aquí presentamos hoy parte de una aparente dicotomía entre los dos tipos de turismo de los que queremos hablar. Se ha dicho muchísimas veces que el turismo de sol y playa como de un único modelo de desarrollo se encuentra agotado y presenta síntomas de insostenibilidad clara. Las razones de este agotamiento son, entre otras: la mayor competencia de destinos más baratos que ofrecen lo mismo (Croacia, islas griegas, Turquía, etc.), destrucción del medio ambiente y urbanización excesiva en nuestra costa, cambios socioculturales que generan la necesidad de productos turísticos nuevos, economías locales débiles y poco flexibles debido al monocultivo turístico, y caída del gasto medio por turista, así como la creación de puestos de trabajo exclusivamente de baja cualificación.

El turismo cultural, por el contrario, se presenta como una alternativa sostenible desde el punto de vista social, medioambiental y económico. Sin embargo, cabe matizar que el modelo de turismo cultural no es una alternativa en sí mismo al turismo de sol y playa, ya que es un modelo que aún está desarrollándose y su estructura es muy incipiente. De hecho, el turismo cultural necesita más inversión en capacitación, investigación y comunicación, así como el firme compromiso de todos los niveles de administraciones públicas, ayuntamiento, cabildo y gobierno canario.

El turismo cultural está basado en la existencia de un patrimonio cultural presente en nuestro municipio. Entendemos por patrimonio su sentido más amplio, que comprende los bienes inmuebles arquitectónicos, los bienes materiales móviles y el patrimonio inmaterial compuesto por las manifestaciones de cultura tradicional y popular. Aquí podríamos hablar de muchos ejemplos tales como la necrópolis de Arteara, con cientos de túmulos unipersonales, y la unidad de habitación de Punta Mujeres. O los análisis de lo encontrado en los grabados de Chira, Lomo Galeón, Huesas Bermeja, Punta Mujeres, Lomo Perera, Cuevas del Barranco de los Vicentes, Degollada de la Yegua, La Casa del Padrino, El Morro de las Vacas, Túmulo de Amurga, Casa Canaria de Tunte, Montaña de los Huesos en Rosiana. Y podríamos seguir con un largo catálogo de bienes muebles e inmuebles relacionados con la religión como pudieran ser la ermita de Santa Agueda de El Pajar, y en la zona de medianías y cumbre la iglesia de Tunte, dedicada a San Bartolomé, con marcado carácter neoclásico, posee tres naves, cada una con su puerta, sus ventanas, un reloj central, que fue muy importante para los labradores en el aviso de las horas para aplicar las dulas para el riego de las tierras, un campanario superpuesto con dos campanas, en el interior seis arcos de cantería y artesanados mudéjares sencillos. La imaginería es variada, destacando por la posibilidad existente en la autoría del imaginero guiense Luján Pérez, la efigie del crucifijo del altar mayor, la imagen actual de San Bartolomé cuyo trabajo se le asigna a los talleres de Luján Pérez; además, posee varios elementos de orfebrería en plata. El visitable actual cementerio con sus ampliaciones realizadas en los primeros años del siglo XX, camposanto instalado en la parte alta de la Villa, en Las Lagunas, su frontis de cantería y estilo gótico, presidido por el ángel, importado de París, de hierro fundido bronceado.

La ermita de la Virgen de Guadalupe en Juan Grande, junto a la casa condal del Mayorazgo, casa solariega de los Amoretos, con un grupo de edificaciones para el uso de graneros y viviendas de los medianeros que se dedicaban a la agricultura, la explotación de sal y fabricar ladrillos de barro cocido.

Desde el punto de vista de la arquitectura doméstica, destaca el  caserío de Fataga, el cual tuvo su mayor expansión a principios del XIX con una generalizada arquitectura tradicional, de ejemplar diseño sostenible, ocupando el hábitat en torno al lomo, quedando las terrazas y bancales para el cultivo. La recuperada Casa de los Yánez de estilo colonial que ha sido rehabilitada para la instalación de un museo etnográfico donde se recrean modos de vida y costumbres del pequeño comercio campesino en el devenir cotidiano de épocas no muy lejanas. Y por último, la significación de la Casa del Padrino.

El otro factor importante en el turismo cultural es la existencia de un diálogo entre las culturas. El diálogo nace de una ética intercultural basada en la tolerancia de las identidades y no en el choque de culturas o choque de civilizaciones. Todo esto se demuestra en los distintos Programas de Educación Intercultural de los centros educativos de nuestro municipio o al ya tradicional Encuentro Intercultural de Maspalomas, que celebramos de forma anual. El extremo contrario al turismo cultural ético es la destrucción del patrimonio cultural del enemigo para borrar su identidad. Normalmente el turismo cultural atrae a personas especialmente motivadas y que en cierta manera ya saben qué van a buscar. De todos modos, hay que tener en cuenta que cuantitativamente es mayor el número de visitantes motivados ocasionalmente que de forma esporádica hacen turismo cultural. En este último segmento de visitantes es donde el turismo cultural encuentra su mayor audiencia potencial para difundir los valores de tolerancia, paz y diálogo intercultural.

El estudio del patrimonio y el turismo cultural deben ir juntos para conseguir experiencias exitosas de desarrollo local de San Bartolomé de Tirajana. Por eso los planes estratégicos de desarrollo local deben contemplar no sólo la gestión del patrimonio sino también la creación de productos turísticos culturales, tales como las muy necesarias rutas de los museos, de la arquitectura doméstica, de la arquitectura religiosa, del vino.

Los recursos que conforman el contexto físico y cultural de un territorio son la base del patrimonio. Mediante la interpretación adecuada, estos recursos se convierten en un producto patrimonial sujeto de estudio y también de explotación turística. De todas maneras, un producto turístico no es exactamente lo mismo que un producto patrimonial. Para convertir un objeto patrimonial en un producto turístico hay que establecer y estructurar un circuito de rutas que contextualicen y presenten al patrimonio de modo asequible y comprensible. La otra característica del producto turístico frente al objeto patrimonial es la prestación de servicios al público visitante. Esta prestación de servicios se puede hacer desde el sector público o utilizando alguna forma de colaboración con el sector privado, como ya se está realizando en muchos casos.

Sólo deseamos que esta aportación llegue a aquellos que se encargan de planificar la gestión turística de San Bartolomé de Tirajana, y podamos decir algún dia que nuestro turista es un cliente satisfecho…y no sólo por lo maravilloso de nuestras playas y puertos, en definitiva, de nuestra marca Maspalomas Costa Canaria.

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