ICONOCLASTIA
Del gallinero a San Borondón
Los viejos socialistas se están volviendo amnésicos. Lo vemos en 13 TV y lo comprobamos aquí con sus declaraciones extemporáneas y llenas de odio.
PP y Ciudadanos, con la connivencia del PSOE, han colocado a los diputados de Podemos al gallinero del Congreso como una especie de castigo a los nuevos políticos rebeldes (Rivera es relativamente nuevo pero no rebelde), como advirtiéndoles que si se siguen portando mal y yendo por libre no los dejarán salir al recreo y tendrán que estar enclaustrados en el hemiciclo.
No saben los viejos partidos y los nuevos que los imitan que estar en el gallinero es un honor, se ven las cosas más lejos pero con mejor perspectiva. Los que van al gallinero de los teatros, los auditorios y las salas de conciertos son los más pobres y modestos, pero también los que más saben de música y dramaturgia. Los mejores espectadores y los mejores críticos del espectáculo.
Los viejos socialistas se están volviendo amnésicos. Lo vemos en 13 TV y lo comprobamos aquí con sus declaraciones extemporáneas y llenas de odio. Acusan a Podemos de irascibles y rencorosos cuando en realidad son ellos los que están anegados en animadversiones. Lo vemos en Corcuera, Alberdi o Leguina cuando se prestan a dilapidar a los socialistas nuevos o a los del partido morado desde la caverna mediática.
El último aquí ha sido Eligio Hernández, ex delegado del Gobierno en Canarias y ex fiscal general del Estado, que no ha tenido piedad, a pesar de ser un socialcristiano, al machacar a la diputada de Podemos Victoria Rosell, ex juez como él. Ha empleado con ella varios exabruptos, pero quizá lo más chocante es que llamara muchacha a una juez de mediana edad, de una forma un tanto displicente, despectiva y machista.
Los viejos socialistas se han olvidado de que hace casi 40 años la pareja formada por Felipe y Guerra era tildada de radical y asustaba a la derechona casi tanto como Iglesias y Errejón, si no más. Algunos de aquellos socialistas han envejecido mal, se han derechizado, se han vueltos reaccionarios y carcamales.
A algunos socialistas de hoy les gustaría ver a Rosell de ministra de Justicia, como antes lo fue el paisano Juan Fernando López Aguilar en el primer gobierno de Zapatero, al que también crucificaron los Corcuera, Leguina y Alberdi de turno, que un día fueron de izquierda y hoy compiten con Rafael Hernando y Losantos a ver quién está más a la derecha.
Eligio Hernández puede, si quiere, exiliarse en San Borondón. Seguro que muchos compañeros no se lo tendrían en cuenta.
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