EL DESPERTADOR
Vivir es un principio
Viejos interrogantes para un año nuevo
Empieza un nuevo año para todos, y llega para mí cargado de interrogantes. De muchos y complicados cuestionamientos de profunda trascendencia para el devenir de la especie humana y su perenne socialización.
La violencia, la guerra, el hambre, la codicia y la sobrexplotación de los recursos naturales, están recorriendo el Globo como caballos apocalípticos desbocados, levantando en su camino un siroco cada vez más dañino y asfixiante.
La desenfrenada carrera del ser humano en pos de la quimérica felicidad eterna está agrandando a escala planetaria las diferencias sociales, el desencuentro entre las naciones e, incluso, el desamor entre las gentes. Y me temo que se nos complica la vuelta atrás, porque vivimos ansiosos y demasiado deprisa.
El alma humana se está escorando hacia la sinrazón. La animadversión, la desazón, la frustración y la tristeza están cavando un profundo barranco de sombras en las ilusiones y los sueños. Caminamos ciegos y directos hacia la extinción extemporánea e innatural de la esencia del ser como entidad y presencia.
El ejemplo más claro es la angustiosa lucha por la supervivencia diaria que afrontan miles de familias y millones de personas en cualquier lugar del Planeta. Esa batalla se ha universalizado como un problema irresuelto y es un acontecimiento prioritario.
Urge dar respuestas globales, pero también individuales y locales. Aquí y allí, más cerca o más lejos de nuestras propias casas. Ya no caben más plazos y demoras porque lo mismo está sucediendo en todos lados en ambos hemisferios.
En este mundo donde todos respiramos y vivimos, donde todos nacemos, amamos, soñamos y morimos, la vida no está siendo respetada. La memoria universal de las personas y el medioambiente están siendo utilizados al antojo. Cegados y ensordecidos por el ruidoso marasmo de la comodidad, la publicitaria hojarasca de la eterna juventud y unos credos irreflexivos que nos atemorizan y bombardean de continuo, estamos perdiendo de vista lo verdaderamente importante.
Desoyendo los avisos clamorosos y evidentes que nos piden parar y reflexionar, nuestras sociedades están pivotando peligrosamente sobre la búsqueda a cualquier coste de la satisfacción inmediata, y sobre una proyección futurista intangible.
Cualquier respuesta posible y real que le demos a título individual y colectivo a esas cuestiones están siendo vitales desde hace muchos, muchísimos años. Da igual la edad, la raza, la formación, la calle, el pueblo, ciudad o país. Vivir es un principio para todos.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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