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Visión de Estado

SEGISMUNDO URIARTE DOMÍNGUEZ Jueves, 24 de Diciembre de 2015 Tiempo de lectura:

Lo que toca no es intentar aventuras peligrosas ni practicar el oportunismo, lo que toca es dejar atrás esa actitud y mostrarse abierto a la crítica constructiva...

La situación en la que ha quedado el panorama político de España es claramente preocupante en un País como el nuestro en el que la visión de Estado de muchos políticos no aparece por lado alguno, propiciando situaciones muy peligrosas para el devenir de la mayoría de los ciudadanos.

Cuando uno aplica la lógica a lo que son los partidos políticos, cabe pensar que la razón primera de los mismos es lograr el bienestar de las personas y no satisfacer las apetencias de poder de determinados líderes que, enfrascados en una absurda egolatría, pierden  la visión de servicio público que tiene un partido para servirse de él en su propio beneficio.

Los ególatras son como una especie de caciques que pretenden convertir al partido en su feudo particular. No admiten las críticas constructivas y por ello se rodean de vasallos que dicen amen a todo lo que los ególatras dicen o hacen. No les interesa ver el bien general del Estado, ni les importa dejar en la cuneta todo aquello que su propio partido puede estar defendiendo.

Pedro Sánchez, que todavía no ha digerido su fracaso, sigue instalado en su Olimpo particular pensando que los demás se equivocan y cuando algún grupo de su partido comienza a cuestionar su egolatría, monta en cólera y empieza a  declarar herejes a todos los que osan poner en entredicho sus actuaciones y atribuirse funciones que no le corresponden.

Y esa cólera y esas descalificaciones no tiene el más mínimo reparo de lanzarlas a los cuatro vientos a través de los medios de comunicación sin darse cuenta del daño que causan a su partido, sin darse cuenta de la falta de respeto que se comete con todos los afiliados a los que el único mensaje que les llega es el de la existencia de familias que pretenden repartirse un territorio como si de mafias se trataran.

Es lamentable que esto ocurra porque lo que se consigue es que la ciudadanía pierda la confianza y el respeto no sólo a él sino, lo más importante, a su partido porque en una situación tan delicada como la que ha propiciado las pasadas elecciones, lo que toca es tener una visión de Estado que permita despejar el panorama para poder avanzar.

Lo que toca no es intentar aventuras peligrosas ni practicar el oportunismo, lo que toca es dejar atrás esa actitud y mostrarse abierto a la crítica constructiva, tener la suficiente gallardía para reconocer los errores y si, a causa de esos errores, hay que dimitir se dimite de forma serena, haciendo mutis por el foro.

Con su actitud, Pedro Sánchez está demostrando ser un inepto y, como todo inepto que aspira al poder, es muy hábil en la palabra, en el montaje de escenarios que le favorezcan, en dar una buena impresión a las personas que no lo conocen. En la mayoría de los casos es consciente de sus limitaciones, aunque no las acepte, por lo que se vale de artilugios para intentar alinearse con personas o partidos que pueden ofrecerle soluciones que sacien su desmedida ambición.

Si un inepto alcanza el poder, entre sus objetivos está “saldar sus deudas” con aquellos que le agraviaron por el sólo hecho de ser mejores que él. En su pequeña y retorcida mente, disfruta de antemano de uno de los pocos placeres que se permite, y es el imaginarse la caída del pedestal que está intentando socavar. Lo que no sabe es que ese mismo pedestal, si cae, puede caerle encima. Es lamentable que un inepto alcance el poder, pero más lamentable es que su partido le dé cancha para que siga desarrollando su ineptitud, sin darse cuenta que, con ello, puede estar perdiendo credibilidad ante sus votantes y exponerse a un estrepitoso fracaso.   

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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