Marcos Ponte/Santa Lucía.- José Quintana Medina, vecino de Santa Lucía y padre de un menor con discapacidad, Alberto Quintana, ha denunciado el despropósito, falta de educación y responsabilidad, y cuanto menos falta de tacto, del personal del programa Tenderete de TVE, quien ha causado un grave daño emocional su hijo, asegura.
El pasado día 11 con ocasión de la grabación del programa Tenderete en los estudios de Televisión Española en Canarias, donde intervenían varios grupos folclóricos del municipio de Santa Lucía, participaba su otro hijo, Jorge, gemelo de Alberto, a cuyo acto acudió como invitado en calidad de público, junto a su mujer, su hijo Alberto, y otro hijo también menor.
Desde un primer momento, se les comunicó por parte de las personas responsables de dicha grabación que la silla de ruedas que ocupaba su hijo Alberto "suponía un claro obstáculo para el correcto desarrollo del programa", pues interrumpía los accesos dificultando el paso de las personas que por allí transitaban.
Como solución a tan "degradante y discriminatorio problema" se le informó que tendría que desplazarse con su hijo y su silla al fondo de la sala, "donde no moleste, justificándome para contentarme que allí estará más seguro en caso de evacuación", comentario este último que no hizo más que aumentar "el vejatorio trato" que hasta dicho momento venía recibiendo, lamentó José Quintana.
En su denuncia, remitida a varias administraciones, entre ellas al presidente del Cabildo de Gran Canaria, Quintana asegura que ningún padre que se viese en su situación, se hubiera callado ante tal vejación, y cuando hizo sentir su parecer al respecto se le comunicó "que si no me interesaba que me fuera, cosa que por supuesto hice en compañía de mi familia, presentando posteriormente la correspondiente denuncia", agrega.
Este padre afectado reitera que jamás su hijo se había visto con un comportamiento "tan discriminatorio y vejatorio" como la expuesto, y había sentido "lástima de su situación". Este menor con discapacidad, hoy se avergüenza y se siente culpable, cosa que como padre de un menor con minusvalía "no voy a permitir le vuelva a pasar, ni le pase a ninguna otra persona que se encuentre en la misma circunstancia", afirma José, quien precisa que no pretende cobrar indemnizaciones, ni reconocimientos, ni protagonismo, solo pide y apelo, a que los responsables públicos no permitan que hechos tan lamentables como estos vuelvan a suceder, y menos en un este público como es Televisión Española, pantalla de todos los españoles.
Lo normal en un acontecimiento como este es que los ancianos -que si ocupaban la primera fila- y las personas con discapacidad o movilidad reducida ocupen los primeros puestos, no pudiendo ser excusa que detrás están mejor en caso de evacuación, pues los principios más elementales de seguridad aconseja precisamente lo contrario, explicó.
Lo cierto es que hoy, un menor con discapacidad ha sido privado por voluntad de unos "insensatos e irresponsables", de poder disfrutar de una de las pocas cosas de que puede gozar, sin recurrir a terceras personas, cual es un espectáculo folclórico en el que además participaba su hermano gemelo. Que no vuelva a suceder, por favor, manifestó José afectado por la situación.
Alberto Quintana Vega tiene catorce años con diagnóstico de parálisis cerebral y una minusvalía del 68 por ciento que le obliga a hacer uso de manera permanente de una silla de rueda. A pesar de su situación su hijo se encuentra perfectamente integrado, estudia primero de la ESO y participa de forma activa en cuantas actividades y encuentros se desarrollan para los chicos de su edad.
En la actualidad, entre otras actividades colabora con distintos grupos folclóricos de su municipio prestando su voz como vocalista, faceta que igualmente desarrolla en los distintos talleres, que al respecto, se desarrollan en el ámbito del Ateneo Municipal.
Reitera una vez más que hasta el pasado día 11 de este mes su hijo jamás se sintió distinto a los demás, jamás se sintió marginado o discriminado por convivir con una silla de rueda y presentar una minusvalía que no era común a los demás niños. Ni tan siquiera nunca se sintió culpable de su situación, no en vano jamás sintió lastima de si mismo, era un joven fuerte, vivo y activo, orgullo de cualquier padre.







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