
Una vecina de Arguineguin nos cuenta que la semana pasada fue a visitar a un familiar hospitalizado en el Hospital San Roque de Meloneras. Salió a las nueve de la noche y al cruzar la carretera se llevó un susto de muerte, ya que un coche que pasó a gran velocidad y casi la atropella, en una zona donde no existe un paso para los peatones. Al llegar a la parada de guaguas sus pies ya no podían soportarla y tuvo que sentarse en una piedra, inhalando los humos de los vehículos que pasaban a un metro de distancia de donde se encontraba sentada. Después de quince minutos de espera, a oscuras, porque no existe ni una sola farola, miró a su izquierda y contempló el Cementerio de Pedrazo, que produjo de nuevo un miedo aterrador.
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