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Viviendo en San Borondón

Las simbiosis del turismo

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Lunes, 19 de Octubre de 2015 Tiempo de lectura:

La iniciativa propia ha sucumbido a los que se han especializado en subcontratar con terceros lo que debería ser la esencia de su trabajo.

Las pasadas semanas se conmemoraba los cuarenta años de la creación del Patronato de Turismo de Las Palmas, fundado en el año 1975 por iniciativa del Cabildo Insular de Gran Canaria, presidido en aquel tiempo por Lorenzo Olarte Cullen.  Es difícil saberlo hoy en día, pero probablemente su fundación fue necesaria para potenciar un desarrollo lo más ordenado posible del sector, que ya por entonces comenzaba a tener muchísima importancia dentro del segmento del turismo de masas orientado al Sol y playa.  Así lo entendieron grandes artistas canarios de la talla de César Manrique y Pepe Dámaso, entre otros, además de pioneros del turismo como Juan Andrés Melián, Armando Curbelo Fuentes, Antonio Santana Miranda (el del Cochino) o Águeda Sánchez y muchos mas que en esto dejaron su impronta personal.

Pero como casi toda obra humana, nace con mucha fuerza e ilusión, crece porque debe y puede crecer, se estabiliza, se burocratiza, se politiza y se transmuta en un cementerio de elefantes tan  inútil como caro de mantener, con millones de kilómetros y de euros en viajes de dudosa necesidad a cargo del erario.  La iniciativa propia ha sucumbido a los que se han especializado en subcontratar con terceros lo que debería ser la esencia de su trabajo. 

No sustituye ni en realidad complementa, como sería sensato, la irracional existencia de una concejalía de turismo en cada municipio con sus propios órganos promocionales.  Todos quieren ser cabecita de ratón y ninguno cola de león sin manejo de presupuestos públicos y posibilidades de colocar a su gente.  ¿Alguien sabe cuantas personas hay contratadas como empleados o funcionarios públicos en las islas para “gestionar” la burocracia turística?

El penoso languidecer del Patronato es ya una evidencia, aunque tal vez con mucho esfuerzo, imaginación, profesionalización y renovación, pudiera volver renacer para recobrar el protagonismo y la iniciativa que nunca debió permitir que el exceso de personal se la arrebatara.  Por poner tan sólo un ejemplo, a mi entender, un organismo de esta naturaleza no debiera tener asumido como una de sus tareas el sellar las cartas de los restaurantes, fingiendo que ese trámite sirve en realidad para algo y no es sólo un anacronismo más.

A mi entender, de forma tan inoportuna como propia de un político anclado en tiempos felizmente superados, Antonio Morales recordó que “su sesión fundacional [del Patronato] tuvo lugar en un multitudinario acto en el Cabildo Insular el día 27 de agosto de 1975, un mes antes de que se produjeran los últimos fusilamientos del franquismo y tres meses antes del fallecimiento del dictador”.  Si duda dato de suma utilidad para resaltar la labor realizada en estos cuarenta años de existencia en pro del turismo en Gran Canaria, pero que sin duda le agradecerán sus compañeros de corporación, los luchadores antifranquistas de Podemos.  

Y como no hay una sin dos, añadió el mantra de que “las energías limpias deben ejercer también un papel de centralidad porque lo condicionan todo... la movilidad sostenible ligada al coche eléctrico individual y colectivo…deben potenciar la calidad de nuestra oferta”.  En otros destinos de éxito en el mundo, estas cosas son tenidas en cuenta muy secundariamente, poco le importa a un turista si el coche del político de turno es eléctrico o no.  Se suele olvidar en los mitines para consumo local que, al comprar turismo, el cliente busca gozar en lugares más o menos remotos e idílicos de una experiencia de felicidad.  Sólo un “algorizado” segmento de la demanda turística añadiría a esa cesta de la compra, que la energía utilizada para afeitarse o para el aire acondicionado provenga de paneles solares o molinillos, cosa por otro lado imposible de comprobar en un mix eléctrico del siglo XXI.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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