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Podemos no puede

SEGISMUNDO URIARTE DOMÍNGUEZ Martes, 25 de Agosto de 2015 Tiempo de lectura:

Los factores que han contribuido a este desplome podrían tener varias causas. Una de ellas es que el liderazgo de Pablo Iglesias ha perdido la frescura de los primeros meses.

De acuerdo con la última encuesta del CIS, Podemos obtiene una estimación de voto del 15,7%, reflejando una caída de un 35% respecto al sondeo del pasado mes de enero, en el que obtuvo el respaldo del 23,9% de los votantes. Habrá quien piense que esto de las encuestas no es exacto y que los resultados pueden mejorarse. Normalmente quienes así piensan son los que se ven afectados negativamente por las mismas.

Particularmente, no creo a “pie juntillas” en la fiabilidad de las encuestas porque cualquier circunstancia puede hacer que una gran masa de votantes que se mueven más por impulsos que por razonamientos lógicos modifiquen los resultados. Dicho esto, sí parce claro que Podemos se ha ido desinflando  y su descenso ha sido continuado y progresivo, situándose a más de 12 puntos del PP y a nueve del PSOE a poco más de tres meses de la celebración de las elecciones generales.

Los factores que han contribuido a este desplome podrían  tener varias causas. Una de ellas es que el liderazgo de Pablo Iglesias ha perdido la frescura de los primeros meses. Sus apariciones públicas despiertan menos interés porque, de alguna manera, ya ha pasado a formar parte de la «casta» que él criticaba. En cierto sentido, a medida que se le conoce más, se le aprecia menos. Se le ha acabado “el efecto gaseosa”.

Por otra parte, a Podemos se le ve cada vez menos con capacidad para cambiar radicalmente las cosas y su giro hacia el populismo de izquierdas llevado a cabo con el objetivo de arrebatar la hegemonía de la izquierda al PSOE, ha desilusionado a una parte de su electorado, vinculada al 15-M. Las disensiones internas, protagonizadas por Pablo Echenique y Tersa Rodríguez, son una muestra de esa tensión ideológica que ha desmovilizado a muchos de sus seguidores, como puso de relieve la escasa participación en las primarias.

Otra cuestión que está generando confusión entre sus potenciales votantes es su indefinición ideológica en cuestiones relevantes como la independencia de Cataluña que le ha llevado a adoptar una posición acomodaticia sobre la secesión y que ha generado tensiones en el seno del partido en Cataluña y ha desanimado a muchos ciudadanos proclives a Podemos de otras regiones que rechazan la concesión de privilegios a las autonomías más ricas.

Por otro lado, la experiencia de Gobierno en coalición en ayuntamientos y comunidades autónomas está siendo un tanto decepcionante propiciada por las continuas rectificaciones en mensajes y propuestas, y por la inexperiencia de sus cargos públicos que tienen la obsesión de abordar prioritariamente asuntos simbólicos (estatuas, nombres de calles, etc.), dando la sensación de que Podemos es incapaz de llevar a cabo cambios sustanciales que supongan mejoras en los estándares de vida de los menos favorecidos. En definitiva, la gestión excesivamente centrada en la imagen ha hecho que cale la idea de que Podemos es un partido que no tiene capacidad real para propiciar el cambio que prometió.

Otro factor negativo ha sido la experiencia griega, que ha derivado en la ruptura de Syriza, su partido modelo, que ha supuesto un efecto letal que ha propiciado que muchos componentes del partido como, por ejemplo, la líder en Andalucía, hayan considerado a Tsipras como un político poco consecuente que se ha rendido a la fortaleza de los mercados, después de que toda la cúpula de esta formación lo hubiera puesto como ejemplo cuando convocó el referéndum

Da la impresión que la operación de Iglesias para lograr el adelantamiento respecto al PSOE necesita de más tiempo y más concreción en sus políticas para ser creíble y no ser percibida como una simple estratagema con objeto de alcanzar el poder. Para que la mayoría de los votantes de izquierda le sigan a él en lugar de a Pedro Sánchez, tendría que asumir el coste de una ruptura al estilo de Syriza, cuestión ésta que por el momento, el líder de Podemos no parece estar dispuesto a contemplar.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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