Pobre Venezuela
Hablar de Venezuela en Canarias es casi como hablar de la propia casa porque somos muchos en esta tierra los que tenemos o hemos tenido algún familiar emigrante en aquel país.
Hablar de Venezuela en Canarias es casi como hablar de la propia casa porque somos muchos en esta tierra los que tenemos o hemos tenido algún familiar emigrante en aquel país. Muchas las familias que encontraron amparo económico en una época en la que España exportaba emigrantes. Por eso, la actual situación venezolana se siente aquí con una mayor intensidad.
Escuchar o leer declaraciones que describen la situación en aquel país como “explosiva” no pasan desapercibidas aquí porque, además, se dan situaciones que corroboran dicha apreciación. Situaciones propiciadas por una economía que cada día hunde más en la miseria a la población.
Un ejemplo de ello lo demostró el vídeo, que se hacía viral en las redes sociales, que mostraba a una anciana de ochenta años a las puertas de uno de los establecimientos estatales, rompiendo a llorar cuando le preguntan "¿Qué aspira a comprar hoy?". En una interminable cola bajo el sol, la mujer alcanza a decir "Lo que haya, tengo hambre." Y de ese modo su testimonio se propagó en Twitter con la etiqueta #Crónicasdeunacola.
El pesar de esta señora se suma al de la multitud que se agolpa en las cadenas de distribución oficial y que no encuentra productos básicos como la leche o la harina. La realidad "explosiva" es la consecuencia de unas medidas del gobierno venezolano que han conducido al país al abismo. Cuando Maduro llegó al poder en 2012 el dólar paralelo estaba a 17 bolívares y ahora el dólar libre está en más de 680 bolívares. O sea, hoy la moneda nacional vale considerablemente menos. Una moneda que años atrás, por su fortaleza, sirvió para que muchos canarios cimentaran su bienestar
2015 ha sido, de lejos, el año en el que la escasez de alimentos y medicinas y el aumento de los precios más han afectado a los venezolanos. La carne que se consigue a 1.200 bolívares por kilo se podía comprar hace una semana en 950 bolívares. Los productos que escasean en Venezuela, como la harina, leche, aceite, champú, papel higiénico o toallas sanitarias, entre muchos otros, solo pueden comprarse una vez a la semana. El número de la cédula de identidad determina el día; en otros casos lo hace la huella dactilar, pues algunos establecimientos cuentan con un sistema de identificación de la huella que distribuyó el Gobierno.
La hiperinflación, que según el economista Steve Hanke de la Universidad John Hopkins está por encima del 500%, estrangula el poder adquisitivo de los venezolanos. De acuerdo a datos del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas), actualmente se requieren casi ocho salarios mínimos para que una familia pueda adquirir la cesta básica.
¿Y de qué forma afronta Maduro el descalabro que su Gobierno ha desatado? De la única manera que los populismos abordan sus propios errores: demoniza a la oposición y busca factores externos a los que responsabiliza de todos los males que hoy azotan al país. Para ello aplica medidas como la de montar "cárceles especiales" para quienes estén implicados, entre otros delitos, en lo que se conoce popularmente como bachaquerismo, que no es otra cosa que la adquisición de productos en el mercado convencional para su posterior reventa.
A Nicolás Maduro sólo le queda el recurso de los insultos y los descalificativos para defender su insostenible populismo, pero las #Crónicasdeunacola son la verdad que cada día le estalla en la cara. Lamentablemente, aquí en España hay algunos aspirantes a gobernar nuestro País que intentan justificarlo y otros que pactan con ellos.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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