El plástico y los contaminantes
Es lamentable el grado de irresponsabilidad que alcanzan algunas personas en nuestras islas
Es lamentable el grado de irresponsabilidad que alcanzan algunas personas en nuestras islas, en nuestro país y en todo el mundo, con un tema tan importante como es el reciclaje del plástico. La ignorancia, la insensibilidad en cuestiones medioambientales, la falta de educación y, a veces, la maldad o la codicia, empuja a a mayores y a pequeñitos a tirar objetos de plásticos en la calle. Esta acción tiene su solución porque ya se encargará alguien de barrer y recogerlos. Pero ya no ocurre lo mismo cuando todos esos materiales van a parar a los mares, a los ríos o a los lagos. En este caso puede tener fatales consecuencias para los seres que viven en ese medio: aves, cetáceos, peces, plantas...
Creo, una vez más, que la sociedad, en general, tiene que reaccionar ante un comportamiento que puede ser letal. No quiero ser apocalíptico, pero nuestro grado de inconsciencia es tan grande que nos está llevando a la destrucción del único hábitat que tenemos para que se desarrolle la vida. No es que lo diga yo. Algunos científicos e investigadores aseguran que estamos en un proceso irreversible para la Tierra. No me refiero, claro está, al tema con el que inicio este comentario, sino al tratamiento generalizado que le estamos dando a nuestro mundo, que no es racional, aunque todos nosotros nos llamenos “seres racionales”.
Los tripulantes de muchos barcos tiran al mar basura y, especialmente objetos de plástico, que bien pueden hundirse o ser trasladados por las corrientes a otros puntos del océano. Pero el daño ya está hecho. Probablemente podrá ser atrapado por alguna tortuga, un cetáceo, un pez, o cualquier otro animalito que lo intenta engullir creyendo que es un alimento. El plástico ahoga a los océanos y daña la fauna marina. Aunque a veces lo creamos, el mar no se lo traga todo, no lo destruye todo, pero seguimos echándole diariamente toda clase de basuras. Hace unos días vi algo que me pareció ejemplar. Miembros del Club Pastinaca, de Arrecife, se dedican a buscar y rescatar residuos de plástico que la gente tira al mar, en el puerto de la capital lanzaroteña.
El plástico no dudamos que sea útil, pero al mismo tiempo debemos ser cuidados cuando ya no tengamos que hacer uso de él. Hay que reciclarlo o saber donde se puede arrojar para que no haga daño. Si no se trata adecuadamente, si no existe un consumo responsable, se contribuye a destruir el medio ambiente. Igualmente ocurre a la hora de tirar el vidrio, el caucho, o cualquier otro material que sea contaminante y nocivo.
En mayor o menor medida todos contribuimos a que esta Tierra se nos esté convirtiendo en un lugar inhabitable. Por ejemplo, la contaminación de la atmósfera, debido a los gases tóxicos que generan los automóviles o a los humos de las fábricas, que destruyen la capa de ozono, los vertidos tóxicos que cada día llegan a los mares, etc. Muchos empresarios y grandes industrias saben que sus fábricas contaminan y hacen daño, pero ellos miran hacia otro lado, o si no, los gobiernos que las apoyan. Lo importante son las ganancias que generan, no el perjuicio que se le puede causar a los demás.
Estamos en un país de “tirones”. Todo se tira al suelo, como si no viésemos que existen papeleras, o contenedores para echar objetos. Así podemos ver hermosas playas, fabulosos paisajes, frondosos bosques, calles, plazas y jardines salpicados de los “típicos” papeles, botellas de plástico o de vidrio, colillas, cajas de cigarro variopintas bolsas, como si formaran parte intrínseca de ese mismo paisaje. Es lamentable. Desde mi punto de vista supone que una parte de la sociedad ha quedado en un nivel mínimo de desarrollo. Me horroriza ver esas amanecidas de los sábados en las que los “litroneros” dejan hecho un asco los lugares donde han pasado le noche del viernes... Lo curioso es que muchos de ellos son bachilleres y universitarios y no precisamente “unos mataos”....
Probablemente aquellas personas a las que le importa un pimiento el cuidado del medio ambiente, no van a leer este escrito, ni tendrán en cuenta las advertencias que se les hacen sobre reciclaje o temas que hablan de la conservación de la naturaleza y cosas por el estilo. Para contrarrestar esta contingencia se deberían realizar campañas serias que lleguen a todo el mundo, sean analfabetos o no. Campañas en radio, en televisión, en prensa, que hagan recapacitar y tomar conciencia a quienes tienen malos hábitos que denigran el entorno. Al mismo tiempo, tendría que haber una segunda parte, que sería un seguimiento, una vigilancia para que se cumplan las normas (si es que existen) y, además, acciones más contundentes para aquellos que hacen caso omiso, y no entienden otro idioma que el de las sanciones.
Por supuesto, lo ideal sería que esa educación medioambiental y global parta de los hogares, y de la escuela. Si falla la primera, tendría que ser la escuela, pública o privada, la que debe imprimir esos hábitos y valores en las nuevas generaciones.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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