Cuando España, muchos años atrás, utilizó el Turismo como medio para salir del subdesarrollo, no hizo más que ensañar a los países que ahora se encuentran en la misma situación, la mejor forma de salir de la pobreza. En aquel tiempo, la España pobre, se apoyó con dos factores. La entrada de divisas del turismo y la entrada de divisas de nuestros emigrantes.El aumento paulatino de año en año, en la cantidad de turistas que nos visitaba, ayudaba económicamente a nuestro País aislado de Europa. El Estado Español se volcó en mimar al Turismo, creando leyes que impulsaron cierta calidad y el mantenimiento de los precios mínimos. Se podía crecer con el precio por arriba, pero nunca rebajar el precio de los contratos, a la baja.
Crecieron los Hoteles con la definitiva ayuda de los operadores británicos y alemanes. Los operadores necesitaban camas para su negocio, y se aseguraron la fidelidad de los hoteles prestando dinero para que edificaran sus nuevos hoteles
Solamente se precisaba disponer de un terreno. Los gastos de edificación estaban cedidos a cambio de contratos para largos años, que servían para devolver el préstamo. Mientras tanto, el operador tenía exclusividad y era ciertamente el que dominaba el hotel ayudado.
Nacieron los empresarios Hoteleros, los salvadores de la economía, cuya cualidad académica se basó en tener solares…
A su sombra, nacieron los Agentes de viaje, cuya virtud más importante fue la fiel obediencia a los Tour operadores Europeos. Su responsabilidad fue la de tratar correctamente a los turistas llegados y no arriesgar ningún capital. Tampoco tuvieron la ocasión para ganar mucho dinero. Eran los Operadores extranjeros que lo ganaban, cediendo migajas a sus representantes en España, que corrían con la responsabilidad además, de dar cuentas a la Administración Española en caso de Inspección.
La balanza de pagos española empezaba a no ser tan alarmante gracias a las divisas que llegaban con los Turistas, que al aumentar cada año el número de visitantes, mejoraba la situación económica.
Pero la otra entrada de divisas, la de los emigrantes, era muy importante. Nuestros emigrantes que salieron para trabajar en Europa, demostraron su gran espíritu de trabajo, y por ello fueron muy apreciados. El inmigrante español tenía fácil conseguir trabajo para sus familiares. Ser español era una garantía de realizar un gran volumen de trabajo.
Europa veía, a lo mejor con alivio, que nuestros emigrantes no se integraban en el País que les acogió, y que a través de un gran espíritu de sacrificio en el ahorro, estaban enviando grandes remesas de dinero a España, y por ello, no se preocuparon de comprar viviendas para ellos mismos. Pocos quedaron a vivir lejos de España, retornando cuando pudieron
Las remesas de dinero enviadas a España por los emigrantes ayudaron definitivamente a estabilizar la balanza de pagos. Nunca se agradecerá a nuestros emigrantes su enorme sacrificio y lo que aportaron a nuestra economía de aquellos años.
De cada vez, eran más los emigrantes que tuvieron la gran oportunidad de retornar a España, y con el dinero ahorrado a costa de tantos sacrificios, se atrevieron a crear en su ciudad, o pueblo, especialmente cerca de los nuevos hoteles, los bares o restaurantes que el turista necesitaba disponer en sus vacaciones
Estaba naciendo la oferta complementaria de Calidad, creada en el optimismo, aportando las ideas que se copiaron de los países que enseñaron a nuestros emigrantes a trabajar.
Y ahora tú, apreciado lector, me podrías preguntar el motivo de tanta historia aquí descrita, y en protestar por tanta historia que no sirve para nada recordar y podrías gritar que aquella época tan triste, es mejor no recordarla, y además, no sirve de nada hacerlo, o ¿si sirve?
Nuestra economía está tocando fondo. Las empresas se están descapitalizando, y hasta el oro del Banco de España se está vendiendo. Nuestro patrón oro servía para defender una moneda fuerte, la peseta, que en estos momentos no tiene utilidad, al ser responsabilidad de toda la comunidad europea defender la fortaleza del Euro. La peseta ha pasado a la historia. Lo preocupante es la venta de este oro por el Banco de España, por necesidad, y no por dejar de ser motivo de fortaleza de nuestra moneda. Otro motivo de preocupación es el sigilo en facilitar la noticia.
Los Turistas vienen con menos divisa, y gastan menos en sus vacaciones. Nos está fallando uno de los factores básicos de nuestro inicio económico.
Nuestra patronal indicaba este verano que la pérdida de turistas extranjeros y peninsulares, se sustituirían por visitantes de otras Islas canarias, y la noticia se facilitaba como forma de alegrar a los que vivimos del Turismo, sin reflexionar que el dinero que se mueva entre Islas no es un dinero que enriquezca a la economía de Canarias. El dinero que nos enriquece es el capital que viene de fuera de nuestras Islas para quedarse, no el que se mueve entre Islas.
Por otra parte, el segundo factor de nuestra economía sigue siendo importante. Si antaño nuestros emigrantes enviaron grandes cantidades de divisa a España, ahora son los inmigrantes que ocupan muchos puestos de trabajo, ciertamente los más duros y pesados, y que según los Bancos locales, las cantidades de divisa que se remiten a sus familias, que viven en sus países, es ya muy importante. Una pérdida de nuestro capital Canario y es una pérdida para nuestra balanza de pagos actual.
Y dicho lo dicho, ¿cómo es el final del cuento?
Deberían ser momentos de austeridad para todos. Nuestros Gobernantes deberían dar prioridad a nuestra economía, para crear riqueza y dejar sosegar de momento la política de grandezas grandilocuentes, y dedicarse, con fervor a recuperar el prestigio y la calidad de nuestro entorno Turístico. Debería ser un objetivo prioritario. Ser político pro-turismo debería ser rasgo positivo de cualquier político con responsabilidades de cualquier área, y de cualquier partido político.
Si al Turismo deja de existir, los pueblos tendrán que volver a emigrar. Es mejor que nuestros pueblos ayuden con su austeridad a que exista dinero suficiente para levantar grandes ideas Turísticas que devuelvan el esplendor que nunca debería haber perdido Canarias.
Nuestra política de inmigración debería ser revisada para favorecer al trabajador que viene de fuera, y que puede ayudar al desarrollo económico ciertamente, con su rentabilidad en el trabajo. Pero nos deberíamos exigir cautela con la permisividad de las entradas indiscriminadas, sin control, de los que no tienen trabajo reconocido. Defender al trabajador que trabaja, pero también defender la seguridad ciudadana por encima de todo, como mejor medio para defender a nuestro Turismo, que requiere un destino seguro, sin violencias, raptos, muertes, hurtos, miseria…
Los que votamos, podríamos hacer una reflexión de si es prudente nuestro ciego fanatismo, por nuestros colores, y sin querer ofender a nadie, dado que ahora las Elecciones Generales se están acercando, por pura inteligencia, deberíamos vetar al político que demuestra que lo importante para él, es ganar, a cualquier precio, cuando lo que se nos avecina a pasos agigantados es un problema que entre todos debemos encontrar la forma de solucionar, votantes y votados. Los votantes con nuestro voto. Los votados cumpliendo sus promesas electorales, y así, entre todos, salvar a Nuestro Turismo.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.37