Antes que nada quería saludar a toda la población de San Bartolomé de Tirajana, y muy especialmente a todos los lectores de este Diario Digital, y, como no podía ser menos, a toda la gran familia que conformamos el IES Faro de Maspalomas, claustro de profesorado, Asociación de Madres y Padres “Aray”, alumnado, personal no docente, empresas colaboradoras y amigos todos. A todos ellos y a toda la población nuestro más sincero sentido de la solidaridad por los terribles sucesos que salpicarón este tan preciado territorio de las malditas cenizas que causó el fuego de nuestros montes y barrancos. A todos, nuestro más caluroso saludo.Estrenamos curso, es decir, comenzamos un nuevo curso escolar dominado principalmente por la ilusión de muchos chicos y chicas que se acercan por vez primera al instituto, ¡cómo crecen nuestros hijos e hijas! ¡Parecía que este momento nunca llegaría! A todos ellos, nuestra más cariñosa bienvenida.
No queríamos dejar de aprovechar la oportunidad que se nos da desde este diario digital para explicar una de las más importantes novedades de este curso escolar, los libros de texto gratuitos para Primero de la ESO.
La cuesta de septiembre empieza para muchos padres con el desembolso extra que hay que realizar para adquirir los libros de texto necesarios para sus hijos en el nuevo curso escolar, aunque la cuantía final de este gasto dependerá en gran medida de las facilidades que se nos den desde las administraciones educativas para afrontar dicho gasto.
En Canarias, por primera vez tendremos la gratuidad de libros en la Educación Secundaria Obligatoria. La fórmula elegida es la de los libros en préstamo. La cesión de los libros de texto en préstamo es la formula de gratuidad empleada por nuestra Comunidad Autónoma en el curso 2007-2008.
Este sistema consiste fundamentalmente en la reutilización de los libros de texto, es decir, los libros son gratuitos, pero una vez finalizado el curso, los estudiantes deben entregarlos al centro de forma que puedan ser utilizados por otros alumnos en años académicos sucesivos, siendo renovados cada cuatro años.
No obstante, el modelo escogido por la Comunidad Canaria asume la cantidad de cien euros por alumno, siendo este el coste de aproximadamente cuatro o cinco libros de texto, siendo los padres y madres los encargados de asumir el coste del resto del material. Los beneficiarios son en todo caso los alumnos de los centros sostenidos con fondos públicos, donde se incluyen los concertados; estos son los encargados de comunicar la existencia del programa de gratuidad de libros de textos a los representantes legales de los alumnos, que voluntariamente deciden su participación o no en dicho programa previa comunicación al centro escolar.
El modo de adquisición de los libros se concentra de forma directa por los centros escolares. El centro debe registrar e identificar con una etiqueta todos los libros con el nombre del centro y el del alumno que lo tenga en préstamo en cada curso escolar. Los alumnos están sujetos a la obligación de hacer un uso adecuado y cuidadoso de los mismos y de reintegrarlos al centro una vez finalizado el curso, de manera que los consejos escolares puedan proceder a su revisión y reposición en caso necesario. Normalmente el deterioro malintencionado o extravío de los libros supone la obligación por parte de los padres del alumno de reponer el material.
La Comunidad Canaria establece dos modalidades para el desarrollo del programa de gratuidad de libros de texto, por un lado el ya mencionado préstamo directo a los alumnos de los libros de texto correspondientes a cada curso, y por otro la adquisición de libros de consulta de uso común en el aula combinado con la elaboración por parte del profesorado de materiales curriculares de uso individual para los alumnos. Además, incluyen la adquisición en Educación Primaria de un libro de lectura por alumno, de distinto titulo para cada uno, con el objeto de completar una biblioteca para el aula.
A pesar de los detractores que pueda tener este sistema creemos que éste es un modelo adecuado de eficiencia y aprovechamiento en la utilización de los recursos públicos, considerando que es un despilfarro innecesario dotar a cada familia de un presupuesto para la compra de libros, contemplándose, por otra parte una parte educativa importante en el valor del cuidado y conservación del material escolar, como una materia transversal a transmitir a nuestros jóvenes, tanto desde casa, como desde la Escuela.
Por último, y como siempre decimos, como servicio público que somos, nos ponemos una vez más, a disposición de toda la población y de todos los lectores de este extraordinario medio de comunicación para cualquier cuestión que quieran aclarar, no sólo en este apartado sino en cualquier otro relacionado con la educación y la formación de nuestros jóvenes.








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