Lo de Cintora no es un ataque a la libertad de expresión
Le han puesto de patitas en la calle
Le han puesto de patitas en la calle y ya han salido los que se
enteran a medias de las cosas a asegurar que a Jesús Cintora le han
echado de ‘Las Mañanas de Cuatro’ porque Mediaset ha cedido a las
presiones del Gobierno de Mariano Rajoy que supuestamente estaría
incómodo con este periodista por haber hecho de su tertulia matinal un
panegírico de Podemos y una constante crítica al Ejecutivo del Partido
Popular.
Pues para esos listos que creen que se las saben todas, decirles
claramente que se están resbalando con más facilidad que un despistado
que pisa una pastilla de jabón. Jesús Cintora sale del programa por su
altivez, despotismo y agrio carácter que le impedía trabajar en
equipo. Bastantes eran los que estaban hasta la mismísima coronilla de
currar con un tipo que tenía una doble cara, capaz de poner sonrisas
de mermelada delante de la cámara y, nada más ponerse apagados los
focos, salir por peteneras y gritar al más pintado que tuviese la mala
fortuna de pasar por ahí delante en ese momento. Sí, amigos, ese es el
presentador soriano. Una especie de Doctor Jeckyll y Mr. Hyde
perfectamente pertrechado para simular una simpatía de la que carece
por completo.
Si de verdad el Gobierno del PP estuviese detrás de esta operación de
acoso y derribo a la libertad de prensa, ya habría cerrado medios como
La Tuerka, Público, eldiario.es, Infolibre, El Plural, Cadena SER,
laSexta, El País, Telecinco, Cuatro o Canal Sur, por poner unos
cuantos ejemplos que se vienen a la mente a bote pronto. Es muy fácil
apuntarse a teorías de la conspiración, pero mucho más sencillo es
desmontarlas.
Y tiene gracia que quienes hacen campaña con la figura de Cintora como
si fuese un Cid Campeador redivivo hablando de leyes mordazas,
olviden, por ejemplo, la verdadera y cruda persecución y
encarcelamiento de periodistas en supuestas democracias como
Venezuela. ¿Dónde están esos que tanto defienden aquí la libertad de
expresión y la disparidad de criterios? ¿Dónde se esconden? Es que
para todo en la vida hay que tener un mínimo de coherencia y no se
puede ver un ataque a la libertad de expresión en el despido de un
periodista por razones que responden únicamente a una mera cuestión
disciplinaria.
Le han puesto de patitas en la calle y ya han salido los que se
enteran a medias de las cosas a asegurar que a Jesús Cintora le han
echado de ‘Las Mañanas de Cuatro’ porque Mediaset ha cedido a las
presiones del Gobierno de Mariano Rajoy que supuestamente estaría
incómodo con este periodista por haber hecho de su tertulia matinal un
panegírico de Podemos y una constante crítica al Ejecutivo del Partido
Popular.
Pues para esos listos que creen que se las saben todas, decirles
claramente que se están resbalando con más facilidad que un despistado
que pisa una pastilla de jabón. Jesús Cintora sale del programa por su
altivez, despotismo y agrio carácter que le impedía trabajar en
equipo. Bastantes eran los que estaban hasta la mismísima coronilla de
currar con un tipo que tenía una doble cara, capaz de poner sonrisas
de mermelada delante de la cámara y, nada más ponerse apagados los
focos, salir por peteneras y gritar al más pintado que tuviese la mala
fortuna de pasar por ahí delante en ese momento. Sí, amigos, ese es el
presentador soriano. Una especie de Doctor Jeckyll y Mr. Hyde
perfectamente pertrechado para simular una simpatía de la que carece
por completo.
Si de verdad el Gobierno del PP estuviese detrás de esta operación de
acoso y derribo a la libertad de prensa, ya habría cerrado medios como
La Tuerka, Público, eldiario.es, Infolibre, El Plural, Cadena SER,
laSexta, El País, Telecinco, Cuatro o Canal Sur, por poner unos
cuantos ejemplos que se vienen a la mente a bote pronto. Es muy fácil
apuntarse a teorías de la conspiración, pero mucho más sencillo es
desmontarlas.
Y tiene gracia que quienes hacen campaña con la figura de Cintora como
si fuese un Cid Campeador redivivo hablando de leyes mordazas,
olviden, por ejemplo, la verdadera y cruda persecución y
encarcelamiento de periodistas en supuestas democracias como
Venezuela. ¿Dónde están esos que tanto defienden aquí la libertad de
expresión y la disparidad de criterios? ¿Dónde se esconden? Es que
para todo en la vida hay que tener un mínimo de coherencia y no se
puede ver un ataque a la libertad de expresión en el despido de un
periodista por razones que responden únicamente a una mera cuestión
disciplinaria.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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