Turismo y turistas prestados
Cuando nuestros competidores nos exijan la devolución de los llamados “turistas prestados”, si no hemos hecho los deberes como Dios manda, lo vamos a pasar bastante mal.
Cuando nuestros competidores nos exijan la devolución de los llamados “turistas prestados”, si no hemos hecho los deberes como Dios manda, lo vamos a pasar bastante mal.
Me explico. Se calcula que entre un 20 y un 30 por ciento de nuestra ocupación actual, proviene de turistas que no pueden ir a Egipto, Túnez o Turquía debido a los problemas existentes en la zona y que esos turistas, cuando los problemas se vayan solucionando, seguramente volverán a esos destinos que eran los suyos habituales.
También es verdad que hoy por hoy la demanda de plazas a las islas es casi superior a la oferta disponible, por lo que la repercusión no sería del 20 por ciento sino algo inferior, pero está claro que debemos reaccionar aprovechando estos años de bonanza, porque de lo contrario volveremos a pasarlo bastante mal y ya sabemos que si lo pasa mal la industria turística, lo pasamos todos bastante mal.
Cabe preguntarse cuáles son esos deberes que tendríamos que acometer para aprovechar estos tiempos de bonanza y ponernos en disposición de afrontar lo que nos pueda venir cuando nuestra competencia empiece a salir de sus actuales problemáticas, y en resumen, el objetivo sería superar el actual modelo de gestión del sector anclado en los años ochenta y poner proa a la excelencia turística.
En primer lugar deberíamos mentalizarnos en el sentido de que hoy por hoy tan importante como la oferta alojativa de nuestros destinos, o más si cabe, es la oferta comercial y de ocio y esto exige una planificación concreta de la que nadie habla y no tenemos más que darnos una vuelta por el sur de Gran Canaria para saber de lo que estamos hablando.
En segundo lugar tenemos que empezar a poner en valor la isla como oferta de ocio y potenciar la salida de los turistas hacia la capital y el resto de municipios, sobre todo a los que se han preocupado de ponerse a la altura y están en condiciones de ofrecer sus interesantes recursos turísticos, como hacen muy bien en nuestra isla la Capital, Agüimes y Arucas por ejemplo. Es cuestión de apoyar a los municipios que quieran participar y empezar a promover políticas públicas y privadas de desarrollo de esta actividad.
Y por último, y no por ello menos importante, la imperiosa necesidad de apoyar de verdad a las pymes y emprendedores del sector turístico no alojativo, como la restauración, la oferta de bares y cafeterías, el ocio nocturno y las empresas de excursiones terrestres y marítimas.
Sin duda un gran reto de cara a alcanzar un nivel suficiente de excelencia sería conseguir unas cuantas estrellas Michelin para los restaurantes de nuestra isla, no es fácil, pero hay profesionales y materia prima, es cuestión de fijarse el objetivo y establecer un plan adecuado con el sector de la restauración.
Claro que no es fácil, pero cuanto antes empecemos a reconvertir nuestro sector turístico, superando la actual situación de “madurez y estancamiento” según la clasificación del Profesor Butler, mejor preparados estaremos para devolver sin peligro los “turistas prestados”.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








luis llovet | Lunes, 16 de Marzo de 2015 a las 11:46:46 horas
Amigo José Mª,
Dices verdad.
Aunque te enviaré un mail, que ofrece mas opciones, sobre todo espacio para explicarse mejor.
Un abrazo.
Luis
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