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JUAN ANTONIO ALONSO VELARDE

La LFP se la coge con papel de fumar

JUAN ANTONIO ALONSO VELARDE Lunes, 16 de Febrero de 2015 Tiempo de lectura:

La Liga de Fútbol Profesional se va a meter en un jardín de proporciones desconocidas

La Liga de Fútbol Profesional se va a meter en un jardín de proporciones
desconocidas. El pasado fin de semana, durante la celebración del partido
entre el Fútbol Club Barcelona y el Levante, un grupo de aficionados
comenzó a corear lo siguiente: “Es un borracho, Cristiano es un borracho…”
y, en teoría, según las nuevas sanciones que se han establecido para evitar
cualquier tipo de conducta violenta, esta frase acarrearía algún tipo de
sanción, bien económica, bien el cierre del estadio o incluso la pérdida de
los tres puntos conseguidos en el terreno de juego.

Hasta aquí, todo perfectamente entendible porque quienes profieren los
insultos son seguidores del equipo local. Sin embargo, volvemos a
encontrarnos con un problema de compleja solución. ¿Cómo condenar de forma
razonable a un equipo por los insultos de cuatro descerebrados que están en
las gradas de cualquier campo? Imagínense lo fácil que puede ser para
cualquier club de la geografía española pagarle el viaje a un reducido
grupúsculo de radicales para que, por ejemplo, fuesen a insultar a los
campos del Valencia, del Sevilla, del Real Madrid o del Athletic de Bilbao.
¿Cómo probar que esos seguidores no son del equipo local, máxime si van
ataviados con su uniforme?

En este caso, como no puede haber ni un policía, ni un agente de seguridad
ni un directivo detrás de cada aficionado, lo que se debería de imponer en
estos casos como medida razonable es que sea el club titular del campo de
juego el que, detectados los primeros gritos, lo haga constar públicamente
por megafonía (exactamente igual que cuando a un aficionado le da por
lanzar objetos al rectángulo de juego).

Otra cosa distinta sería que la entidad permitiera la barra libre de
improperios sin decir absolutamente ni media. Ahí sí que podrían entrar de
llenos los comités. Pero mientras haya una intención por parte de los
clubes de erradicar cualquier tipo de violencia física o verbal, sobre todo
ésta última que es la que parece que le importa más a la LFP, no veo
razones para sancionar a un equipo con pérdida de puntos o cierre de su
cancha. Sería una medida desproporcionada.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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