Puerto de la Luz decadente
Hace unos días leía un interesante artículo del compañero periodista Manuel Vidal, titulado “La incómoda realidad del Puerto” en el que señalaba que el recinto portuario de Las Palmas de Gran Canaria estaba cayendo en el número de transbordos de contenedores que recibía
Hace unos días leía un interesante artículo del compañero periodista Manuel Vidal, titulado “La incómoda realidad del Puerto” en el que señalaba que el recinto portuario de Las Palmas de Gran Canaria estaba cayendo en el número de transbordos de contenedores que recibía, en relación al año anterior. Se mantiene, en cambio, el tráfico de cruceros turísticos y el de buques roll-on-roll-off dedicados al consumo interno.
Como los oyentes observarán, se darán cuenta de que en estos momentos están atracados en el puerto algunas plataformas petrolíferas que vienen a realizar reparaciones y trabajos de mantenimiento y pintura que, según Vidal “no logran inclinar la balanza de las estadísticas de tráfico”.
También hay que tener en cuenta que el Puerto de la Luz ya no es la gran base pesquera que acogía, tanto a la flota española como a las de diversos países que antes operaban, reparaban, se aprovisionaban o transbordaban pescado n este puerto, como era el caso de los japoneses, los coreanos, los rusos o los chinos.
Existen varios factores que influyen en el descenso de tráfico en nuestro puerto y, por tanto, van en detrimento de una actividad económica que le ha dado prosperidad a las empresas que allí operan. Uno de esos problemas a los que alude Manuel Vidal es la falta de competitividad y el encarecimiento de los servicios. Hay otros puertos de la zona occidental de África que han mejorado en la prestación de sus servicios y que se han convertido en competidores nuestros, pero no se les ha ocurrido aumentar las tarifas portuarias.
Manolo Vidal lleva muchos años trabajando en el Puerto de Las Palmas como informador, o en el gabinete de prensa de algunas navieras y sabe de lo que está hablando. Asegura que este puerto sigue la misma estela que los de Santa Cruz de Tenerife y Funchal, en la isla de Madeira, “que hace muchos años se rindieron y dejaron de ser puertos internacionales y centros de negocios”, afirma Vidal.
Como factor ajeno al puerto menciona a la crisis que nos rodea y que también está afectando al tráfico marítimo internacional. Es un problema que, por supuesto, preocupa a consignatarios y el colectivos de los estibadores. Todos ellos y otras empresas que radican en el puerto, han visto reducidos sus márgenes de negocio y beneficios.
A pesar de todos estos contratiempos, “la Autoridad Portuaria les sorprende con una ingeniería financiera, para mantener la misma presión recaudatoria y, evidentemente, el mismo nivel de gasto y de personal”, subraya Manuel Vidal. Lo que le sorprende a este especialista en temas portuarios es que, a pesar de que haya menos tráfico, menos barcos y menos tonelaje, existan más beneficios para esa Autoridad Portuaria.
Se ha recomendado desde la presidencia de Puertos del Estado que se abaraten las tarifas y eso incluye, naturalmente, al recinto de Las Palmas de Gran Canaria. Por lo que se refiere a los estibadores, que siempre se ha dicho que constituyen “un colectivo de privilegiados”, si los comparamos con cualquier otro sector laboral, “se mantienen en una situación sicológica de pre-crisis, como si las estadísticas de caída de tráfico fueran sólo un mal sueño, no una incómoda realidad diaria”, comenta Vidal en su artículo. Esto me recuerda a aquel presidente del talante que no se enteró que había crisis hasta que esta penetró en los hogares y en casi todas las empresas.
Vidal culpa a la Autoridad Portuaria de dilatar las soluciones y de no tomar medidas “ante el clamor de las empresas”. Dice que una gran culpa es el encarecimiento del suelo del Puerto, “que no se corresponde con la situación del mercado español.
Así mismo indica que que habrá que buscar nuevos mercados y proyectos de futuro a corto y largo plazo”. Los que tienen por lema “el Puerto es lo primero”, tienen que demostrarlo con hechos reales que lo conviertan en eso: en lo primero. Si no sería, pura retórica.
En cuanto a esos grandes proyectos relacionados con el Puerto, como la construcción de una Acuario por la familia Kiesling, o que nos convirtamos en un centro de ayuda humanitaria para África, etc. etc. Manuel Vidal indica que eso está muy bien, (se refiere a los lugares de ocio o espectáculos) pero sólo sirve para consumo interno, para atraer visitantes locales o turistas que disfrutan de vacaciones o quieran visitarlos, cuando hacen escala los aquí los cruceros y si les apetece, pero no sirven para atraer más barcos y más tonelaje. Y no deja de tener razón.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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