ICONOCLASTIA
El quinto poder
Vivimos en un país en el que las autoridades no dan ejemplo, pero tienen el cinismo de exigir ejemplaridad a los demás
En Lanzarote estaban destinados dos guardias civiles que, tras delinquir, han tenido destinos opuestos. Uno trabajaba en Yaiza y fue condenado por denuncia falsa de una multa a cuatro años de cárcel. Actualmente cumple condena en una prisión de Madrid porque el Gobierno no le concedió el indulto.
El otro guardia civil estaba destinado en el puesto de Tías. En unas vacaciones en Asturias grabó con su móvil en un tren una agresión sexual de un amigo a una mujer, de la que se mofó. Este joven es hijo de un concejal del PP en un pueblo asturiano. El Gobierno de España lo ha indultado.
El indulto es el arma que tienen los gobiernos de turno como un as en la manga. Lo utilizan para hacer favores, casi siempre a sus correligionarios, aunque a veces los dos partidos mayoritarios se alternan e indultan a los adversarios para disimular.
El Gobierno de Zapatero, por ejemplo, indultó a un banquero, al número dos del Santander, justo al final de su mandato. Alfredo Sáenz, condenado por acusación falsa, fue el ejecutivo de banca mejor pagado de España entre 2006 y 2009. El ex consejero delegado del banco de Botín se jubiló el año pasado con una pensión de 88 millones de euros.
Vivimos en un país en el que las autoridades no dan ejemplo, pero tienen el cinismo de exigir ejemplaridad a los demás. Los políticos indignos, con sus privilegios, corrupciones y aforamientos. Los empresarios y banqueros, con sus estafas y fraudes que han llevado a sus máximos representantes a la cárcel.
Pero tampoco dan ejemplo las fuerzas de seguridad, cuya autoridad se menoscaba con incidentes como el de los dos guardias civiles citados o los policías nacionales que reprimen con mano suelta a indefensos ciudadanos. Por no hablar de los policías locales que multan de forma inmisericorde e indiscriminada mientras ellos aparcan con descaro y chulería el coche o la moto en un paso de cebra.
Podemos ha triunfado porque ha conectado con la gente normal y corriente de la calle que se ha levantado contra la injusticia y esa repugnante impunidad de los poderosos. Vivimos en una sociedad donde buena parte de la autoridad oficial carece de fuerza moral para mandarnos. Por eso cada vez estamos más cerca de la desobediencia civil, aunque luego sean los inmorales sin escrúpulos los que nos echen la culpa del caos, la indignación y las revueltas que ellos mismos, cínicamente, han provocado.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








Matilde | Viernes, 20 de Junio de 2014 a las 15:01:27 horas
Este pueblo indolente tiene que levantarse ya contra los abusos de los poderosos. Dicen que esto es una democracia pero no lo es. Es hora de levantarse y despertar del este mal sueño.
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