Viviendo en San Borondón
Desencuentros hasta en la hora
Y en esta lucha dialéctica siempre hay gallos en el corral dispuestos a cacarear, con o sin razón, pues al fin y al cabo tenerla no es importante, lo fundamental es aquello que perciban los futuros electores.
Dicen los expertos en las cosas de la
política, entendida como pasteleo envuelto en aparente racionalidad e ideología,
que Canarias busca sistemáticamente el desencuentro con el Estado de cara a la
galería, pero usa el victimismo para lograr que le den más dinero para gastar
en lo que sea, pues el caso es manejar mucho presupuesto, que es lo que demuestra
“poder”.
Y en esta lucha dialéctica siempre hay
gallos en el corral dispuestos a cacarear, con o sin razón, pues al fin y al
cabo tenerla no es importante, lo fundamental es aquello que perciban los
futuros electores. Ya decía Lenin, que
de agitación entendía mucho, que lo importante es la protesta callejera y la
revolución, el motivo es irrelevante. Y
bien que han aprendido la lección las innumerables mareas y protestas con
tintes perrofláuticos, que consideran el quemar contenedores, causar destrozos
en lo que es de todos y atacar bancos, es progresista pero que llevar a esos
violentos ante la justicia es fascista. Olvidan, entre otras cosas, la lección
histórica de la noche de los cristales rotos en la Alemania que dio paso al
nazismo.
Según cuentan algunos que fueron a FITUR
en viaje de placer, que Paulino Rivero, el Cabildo de Tenerife y Ashotel, que
no Canarias como suelen proclamar los nacionalistas totalitarios, fracasaron en
su intento de conseguir que el Gobierno de España congelara la idea de
presentar un recurso ante el Constitucional contra algunos aspectos de la Ley
de Renovación y Modernización Turística canaria. A falta de argumentos racionales para impedir
la libertad empresarial a la hora de decidir sus inversiones, en lo que se
refiere al estrellato de las instalaciones importándoles un bledo la calidad, se
ponen muy dignos afirmando que “invaden
competencias” y que “no toleran
injerencias ministeriales”. Y dicen los mentideros que lo dijeron en
alusión a Soria. No entran en el fondo
de la cuestión, se quedan en las ramas. Por
esa habilidad, el Ayuntamiento de Agaete les ha cursado invitación para que
asistan a su gran fiesta como los expertos que son en la agitación del follaje.
Un desencuentro que no se puede
calificar sino de chusco, lo protagonizaron, ¡cómo no!, Paulino Rivero y José
Manuel Soria a raíz de un informe de la subcomisión parlamentaria para el
estudio de la racionalización de horarios y la conciliación de la vida
personal, familiar y laboral. Ante la
propuesta de que la Península retrasara una hora los relojes para acoplarse al
huso horario que le corresponde por su posición geográfica, Paulino la rechazó
porque tener una hora menos en Canarias es importantísimo para lo divino y lo
humano.
Poco después, José Manuel Soria le
replicó diciéndole que no dijera “disparates”
y que alguien le tendría que explicar “lo que es el meridiano de Greenwich”. Para remachar el clavo, sentenció que aunque
el Gobierno regional adopte un decreto diciendo que “el meridiano de Greenwich no pasa por Canarias, es que el meridiano de
Greenwich va a seguir pasando por Canarias”. Pues va a ser que no, pues Lanzarote la más
próxima al meridiano cero, está a algo más de 13º de longitud oeste. O para ponérselo más clarito a ambos dos,
tirando más hacia América que hacia el meridiano de referencia.
Lo peor del asunto es que ni uno ni otro
parecen tener claro que la cuestión de los husos horarios es asunto geográfico
y la hora legal de decisiones políticas.
La Península está casi toda en el huso GMT-0, excepto algo de Galicia y las
Islas Canarias están en el GMT-1, por lo que podremos seguir teniendo, si se
quiere políticamente, una hora menos en el alma.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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