El enfermero del Hospital Insular de Gran Canaria acusado de asesinar a su mujer suministrándole talio radiactivo y otras sustancias ha negado hoy tener "nada que ver con la muerte" de la mujer
El enfermero del Hospital Insular de Gran Canaria acusado de asesinar a su mujer suministrándole talio radiactivo y otras sustancias ha negado hoy tener "nada que ver con la muerte" de la mujer, a la que, según ha dicho, "nunca infligió ningún tipo de daño físico o psíquico".
Así lo ha manifestado el acusado al contestar a las preguntas que le han formulado la representante del Ministerio Fiscal y el letrado de la acusación particular de esta causa, en la que, al igual que la acusación popular, que ejerce el Instituto Canario de Igualdad, piden para él 25 años de cárcel por un supuesto delito de asesinato.
Tras la presentación de los informes preliminares de las tres acusaciones y la defensa, el acusado, Iván R.A., ha reiterado, en el interrogatorio al que le han sometido la fiscal y el letrado que representa a los padres de la fallecida, Laura A.G, que él "no controlaba la medicación" que tomaba su esposa y que, tras su muerte, ocurrida el 11 de julio de 2010, fue quien se encargó de pedir que se le practicara una autopsia, al considerar que no estaba clara la causa del óbito.
Iván R.A. ha negado que la pareja tuviera problemas económicos, como ha insinuado la fiscal, pese a que pidiera en alguna ocasión cantidades de dinero a compañeros de trabajo o tuvieran alguna deuda.
El enfermero también ha negado ser adicto al juego, aunque hiciera en una ocasión una apuesta futbolística por Internet.
Al ser cuestionado por los restos de benzodiacepinas, insulina y talio detectados en el cuerpo de la víctima en los sucesivos análisis que se le practicaron durante los repetidos ingresos hospitalarios que sufrió entre el 15 de mayo y el 11 de julio de 2010, Iván R.A. ha asegurado que nunca administró tales sustancias a su mujer y que la causa de que estuvieran en su organismo la tendrán que explicar los peritos y forenses que declararán en la causa.
Mientras, la defensa del acusado ha insistido en que no le corresponde a él probar la inocencia de su defendido, sino a las acusaciones pública, particular y popular.
Sin embargo, tanto la fiscal como los letrados de las otras dos acusaciones han reiterado que aunque se desconozca por qué lo hizo, sólo Iván R.A. es responsable de esta muerte porque "tuvo oportunidad, capacidad y medios" para ello.
Además, las acusaciones han considerado que en este asesinato ha habido alevosía y ensañamiento por parte del acusado, quien, dados sus conocimientos sanitarios, era consciente de la muerte "cruel y dolorosa" que iba a causar a su esposa, con quien comparte un hijo.
La Fiscalía y la acusación particular han coincidido en destacar que, como ha ocurrido en los casos "Bretón", "Asunta" y "Marta del Castillo", aunque no existan pruebas directas que incriminen a Iván R.A., sí hay pruebas indiciarias, igualmente válidas para fundamentar una condena, para concluir que es el responsable del fallecimiento de la víctima.
En el juicio con jurado que se sigue por esta causa en la Audiencia de Las Palmas, la defensa del acusado ha criticado hoy la "ceguera" con la que, a su juicio, han actuado los forenses que han intervenido en la instrucción, en la que ha asegurado haber sufrido, como su patrocinado, "maltrato procesal" y períodos de "indefensión" durante el tiempo en que ha sido secreta solo para él.
Tanto el letrado de la defensa como el acusado han insistido en que la muerte de Laura A.G. no fue provocada por la administración de fármacos, insulina y talio, un metal pesado que Iván R.A. ha dicho hoy que conocía sólo por las asignaturas de ciencias que estudió en su día, ya que hace cinco años que no se usa en hospitales.
El acusado ha explicado que algunos de los medicamentos y material sanitario que se encontraron en el domicilio conyugal, en el municipio grancanario de Telde, los había traído él de los hospitales donde trabajó por si tenía que usarlos para asistir a la víctima tras su primer ingreso.
Sin embargo, ha dicho desconocer la procedencia de otros fármacos, como benzodiacepinas, que ha relacionado con tratamientos que pudo prescribirle a la mujer algún médico de su seguro médico privado para la cervicalgia y los problemas de contracturas que sufría con anterioridad.
Iván R.A., que hoy ha roto a llorar en varias ocasiones durante un interrogatorio en el que también ha besado una foto de su mujer, ha mantenido que, aunque tuvieron una crisis, eran una pareja que tenía planes de futuro en Murcia y ha asegurado que su "infierno personal" comenzó con el primer ingreso hospitalario de ella, a quien aún hoy no sabe "lo que le pasó" para que muriera a los dos meses.
El enfermero ha negado que el estado de salud de su esposa empeorase siempre después de que él estuviera con ella en la UMI, donde nunca le restringieron la entrada ni le limitaron las visitas, según ha dicho, ya que, por ejemplo, cuando ella murió él "no estaba allí".
Así lo ha manifestado el acusado al contestar a las preguntas que le han formulado la representante del Ministerio Fiscal y el letrado de la acusación particular de esta causa, en la que, al igual que la acusación popular, que ejerce el Instituto Canario de Igualdad, piden para él 25 años de cárcel por un supuesto delito de asesinato.
Tras la presentación de los informes preliminares de las tres acusaciones y la defensa, el acusado, Iván R.A., ha reiterado, en el interrogatorio al que le han sometido la fiscal y el letrado que representa a los padres de la fallecida, Laura A.G, que él "no controlaba la medicación" que tomaba su esposa y que, tras su muerte, ocurrida el 11 de julio de 2010, fue quien se encargó de pedir que se le practicara una autopsia, al considerar que no estaba clara la causa del óbito.
Iván R.A. ha negado que la pareja tuviera problemas económicos, como ha insinuado la fiscal, pese a que pidiera en alguna ocasión cantidades de dinero a compañeros de trabajo o tuvieran alguna deuda.
El enfermero también ha negado ser adicto al juego, aunque hiciera en una ocasión una apuesta futbolística por Internet.
Al ser cuestionado por los restos de benzodiacepinas, insulina y talio detectados en el cuerpo de la víctima en los sucesivos análisis que se le practicaron durante los repetidos ingresos hospitalarios que sufrió entre el 15 de mayo y el 11 de julio de 2010, Iván R.A. ha asegurado que nunca administró tales sustancias a su mujer y que la causa de que estuvieran en su organismo la tendrán que explicar los peritos y forenses que declararán en la causa.
Mientras, la defensa del acusado ha insistido en que no le corresponde a él probar la inocencia de su defendido, sino a las acusaciones pública, particular y popular.
Sin embargo, tanto la fiscal como los letrados de las otras dos acusaciones han reiterado que aunque se desconozca por qué lo hizo, sólo Iván R.A. es responsable de esta muerte porque "tuvo oportunidad, capacidad y medios" para ello.
Además, las acusaciones han considerado que en este asesinato ha habido alevosía y ensañamiento por parte del acusado, quien, dados sus conocimientos sanitarios, era consciente de la muerte "cruel y dolorosa" que iba a causar a su esposa, con quien comparte un hijo.
La Fiscalía y la acusación particular han coincidido en destacar que, como ha ocurrido en los casos "Bretón", "Asunta" y "Marta del Castillo", aunque no existan pruebas directas que incriminen a Iván R.A., sí hay pruebas indiciarias, igualmente válidas para fundamentar una condena, para concluir que es el responsable del fallecimiento de la víctima.
En el juicio con jurado que se sigue por esta causa en la Audiencia de Las Palmas, la defensa del acusado ha criticado hoy la "ceguera" con la que, a su juicio, han actuado los forenses que han intervenido en la instrucción, en la que ha asegurado haber sufrido, como su patrocinado, "maltrato procesal" y períodos de "indefensión" durante el tiempo en que ha sido secreta solo para él.
Tanto el letrado de la defensa como el acusado han insistido en que la muerte de Laura A.G. no fue provocada por la administración de fármacos, insulina y talio, un metal pesado que Iván R.A. ha dicho hoy que conocía sólo por las asignaturas de ciencias que estudió en su día, ya que hace cinco años que no se usa en hospitales.
El acusado ha explicado que algunos de los medicamentos y material sanitario que se encontraron en el domicilio conyugal, en el municipio grancanario de Telde, los había traído él de los hospitales donde trabajó por si tenía que usarlos para asistir a la víctima tras su primer ingreso.
Sin embargo, ha dicho desconocer la procedencia de otros fármacos, como benzodiacepinas, que ha relacionado con tratamientos que pudo prescribirle a la mujer algún médico de su seguro médico privado para la cervicalgia y los problemas de contracturas que sufría con anterioridad.
Iván R.A., que hoy ha roto a llorar en varias ocasiones durante un interrogatorio en el que también ha besado una foto de su mujer, ha mantenido que, aunque tuvieron una crisis, eran una pareja que tenía planes de futuro en Murcia y ha asegurado que su "infierno personal" comenzó con el primer ingreso hospitalario de ella, a quien aún hoy no sabe "lo que le pasó" para que muriera a los dos meses.
El enfermero ha negado que el estado de salud de su esposa empeorase siempre después de que él estuviera con ella en la UMI, donde nunca le restringieron la entrada ni le limitaron las visitas, según ha dicho, ya que, por ejemplo, cuando ella murió él "no estaba allí".







Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.106