Actuamos como si fuéramos un país subdesarrollado. Eliminemos este complejo de inferioridad. Somos europeos.
Sebastián Ferrá.- Nuestro turismo, después de haber perdido la calidad y reconducido al Negocio al de masas, intenta sobrevivir con precios agresivos. La dura competencia va eliminando los márgenes de beneficio de las empresas que compiten con el precio a la baja, y es de temer que aparezcan las primeras suspensiones de pagos, o leído de otro modo, compra-venta de hoteles y compañías hoteleras, algunas de primera línea.
Nos empeñamos en seguir la historia y repetir lo que hemos hecho siempre de forma habitual, como si nada hubiese ocurrido en los años recientes.
España en su subdesarrollo, superó etapas económicas gracias a las entradas de divisa que nos aportaba el turismo. La peseta se devaluó las veces necesarias. Lo importante era ser muy competitivos. España era tan barata como son ahora Caribe, Túnez, Egipto, Bali, etc.
La entrada de la democracia permitió situar a nuestro país en el lugar que le correspondía. Apuntaló su industria y mejoró la economía, y llegó el euro
Con aquella decisión, España iniciaba una nueva época, pero en turismo decidimos seguir igual. El euro definía el final de nuestro turismo de masas., y al haber perdido voluntariamente nuestro turismo de calidad, nos estamos quedando con los hoteles vacíos, especialmente en Canarias, gracias al exceso de nuevas camas y de una Moratoria mal aplicada
Desde altos niveles, se sigue empeñados en mentalizar al empresariado a la búsqueda de precios competitivos. Nos parapetamos detrás del árbol que creemos nos va a proteger en caso de lluvia y la triste realidad es que este maldito árbol, no nos deja ver el bosque que está detrás, con muchas posibilidades de futuro.
Seguimos teniendo la filosofía de que el precio agresivo, competitivo, englobado en el todo incluido, es la mejor arma de ventas. Siempre nos fue bien. La crisis no va a durar ¿Porqué cambiar?
Nuestros precios intentan competir con variados contrincantes, Caribe, Túnez, Egipto, Balí, etc. donde su moneda es libre, y el país, subdesarrollado o en vías de desarrollo, tal como fue España, ofrece exotismo, precios bajos, donde un cliente de nivel medio bajo, o bajo, disfruta de sentirse como un señor, atendido por muchos empleados que le sonríen sin parar.
Deseo utilizar un ejemplo para que pueda comprender, querido lector, lo que le intento exponer. Tomemos a Bali. Si ha tenido ocasión de visitarlo, muy probablemente estaremos los dos de acuerdo en que el gasto de estas vacaciones, algo caras, valió la pena.
Sin embargo, analicemos la situación. ¿Podemos ser competitivos con un país donde un camarero cobra lo equivalente a 55 euros por mes?
El hotel de aquella zona, normalmente de alta categoría, vende sus refrescos sin alcohol en el bar por el importe que equivale mas/menos a 6 euros. Las facturas del Hotel son pagadas por los touroperadores en origen, es decir, con euros, dólares americanos o australianos, etc. Donde lo único que queda en el país es el pago local por las compras de géneros perecederos, que naturalmente se pagan con moneda local, y baratísimo. El negocio de los hoteles es fastuosamente importante. ¿Lo podemos comparar con el negocio que consigue un hotel de nuestra zona?
Y algunos estarán contentos de que Balí sea mas caro que nosotros, debido al coste de avión, por lo que creerán que no nos robará a muchos clientes, pero ante la candidez de esta idea, le ruego querido lector, que me acepte que no podemos competir tampoco con el resto de Países mas próximos, ni con Egipto, Túnez, etc. donde una semana con vuelo, sale por 300 ó 350 euros, según temporada del año.
Deseamos competir con los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, con un coste europeo por cama ocupada que nos sale altísimo, y que vendemos muy barata. Con un refresco que compramos a nivel europeo y que malvendemos o regalamos en el "todo incluido". No tenemos en cuenta que España ya no es un país subdesarrollado y que nuestro negocio no se mide en la miseria del subdesarrollo, sino en la Comunidad Europea.
No a los precios competitivos con los países subdesarrollados. No al turismo de masas. Si al turismo de calidad.
Pilar Parejo nos dejó en su despedida una frase decepcionante que es de honda preocupación: "Hemos crecido en el mercado peninsular, somos más competitivos en verano, pero en invierno, donde teníamos la sartén por el mango, tenemos ahora una dura competencia porque de cada vez se abren nuevos mercados."
Es decir, según esta frase, Canarias depende de lo que hagan las otras zonas y se renuncia a que podamos depender por lo que realmente valemos, es decir, un destino europeo con los servicios de sanidad, policía, aeropuertos, a nivel europeo, con un constante clima maravilloso, con una distancia media que permite un vuelo descansado, y que todo esto podría ser servido al cliente en unas islas llenas de exotismo, cultura interesantísima, historia irrepetible, y fuerte gastronomía. Y digo "podría ser servido" dado que en estos temas hay mucho trabajo sin hacer. No nos sabemos vender.
Quedémonos con la esperanza del contenido de una frase de Ängel Luis Tadeo que hemos podido leer esta semana "Al turismo lo veo dependiendo de lo que quiera hacer el Gobierno. Si el Gobierno lo quiere salvar, lo salva. El Gobierno tiene la posibilidad de aplicar las leyes. El turismo necesita un ajuste fuerte en su estructura y de una aplicación de ley de camas".
Bienvenido sean los comentarios que de cada vez podemos leer con más frecuencia a favor de actuar urgentemente. Parece que todos estamos de acuerdo en que tenemos una fuerte crisis. Parece que tememos no saber salir, pero aparentemente no se hace nada.
Un foro de debate es necesario. La unión de perjudicados es imprescindible. El análisis de actuación es urgente. asociaciones de hoteleros, de agencias de viaje, de touroperadores, de alquiler de coches, del comercio, de restauración, sindicatos, etc., juntos en debate, para que los políticos solo escuchen para que pudiendo reflexionar, tomen las decisiones acertadas que salgan de este foro.
Romper moldes. Eliminar tradiciones. Crear un nuevo producto. El actual no sirve para nada.
Pero Canarias debe de salir adelante. Este país canario tan maravilloso consigue de una plantita, bien regada, un árbol frondoso. Cuidemos el turismo con cariño. Eliminemos las camas obsoletas y las personas que miran únicamente por sus bolsillos, y edifiquemos entre todos, un futuro.








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4