Viviendo en San Borondón
De la pedagogía al adoctrinamiento
Así vistas las cosas, sería bueno que nuestro Presidente Paulino Rivero y nuestro Vicepresidente José Miguel Pérez, CC y PSOE, hicieran pedagogía para que lleguemos a saber y comprender cosas que debieran ser muy fáciles de contestar sin recurrir al adoctrinamiento sectario, al insulto o al silencio despreciativo
Cada día trae sus propios afanes, dice en traducción libre el Evangelio de San Mateo (6:25 a 35), y cada año sus mantras o eslóganes apocalípticos, se puede añadir ahora. Por ejemplo, y sin agotar las ocurrencias, antes de ayer era el agujero en la capa de ozono y el “España va bien”; ayer el cambio del clima climático, los Planes E y los brotes verdes; y ahora toca hacer pedagogía. Es que un grupo muy bien remunerado de publicistas y demagogos, adheridos como lapas a los presupuestos de los partidos, marcan tendencias cada año, como en el mundo de la moda los grandes diseñadores. Unos quieren que sus clientes parloteen en las tribunas políticas cada vez más desacreditadas, los otros hacen desfilar a las modelos en las pasarelas más afamadas. Unos están en las negras sombras encuevadas, los otros en la penumbra.
Todos los políticos, sean del partido que sean, pretenden ahora hacer pedagogía para que los ciudadanos alcancemos a comprender lo sublime y oportuno de sus mensajes o sus desvelos, aunque ahora no los comprendamos del todo e incluso sean rechazados por incongruentes con la ideología que se les suponía cuando nos pidieron el voto. Pero eso ocurre por nuestra natural desinformación no porque las cosas no estén claras o sean evidentes. Hacen lo que hacen, muy a su pesar, por nuestro bien. Son nuestros representantes, dicen ellos, pero hacen lo que mejor les viene a cuenta para seguir ostentando cargos públicos remunerados.
Consultando el diccionario de la Real Academia de España, por cierto cada vez menos usado en los territorios autonómicos que quieren hacer banderías exaltando las diferencias lingüísticas como su razón de ser y en certera frase de César Vidal, “creando analfabetos en dos idiomas”, resulta esclarecedor que buscando el término “pedagogía” se acabe consultando también el significado de “adoctrinamiento”.
Si pedagogía es la ciencia que tiene como objeto la educación, etimológicamente viene del griego conducir o dirigir a un niño, y en general, aquello que enseña y educa por doctrina o ejemplos, adoctrinar es instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias. Parece lo mismo, pero hay matices insalvables.
Así vistas las cosas, sería bueno que nuestro Presidente Paulino Rivero y nuestro Vicepresidente José Miguel Pérez, CC y PSOE, hicieran pedagogía para que lleguemos a saber y comprender cosas que debieran ser muy fáciles de contestar sin recurrir al adoctrinamiento sectario, al insulto o al silencio despreciativo. Por ejemplo, el coste para el erario de las retransmisiones de fútbol por la TVC, la de ellos que no la nuestra. O algo para los grancanarios mucho más trascendente, ¿por qué cae día a día el tráfico general en el Puerto de La Luz y Las Palmas? O por qué no se pueden hacer hoteles de cuatro estrellas en Gran Canaria, o con las que decidan los inversores no subvencionados, a pesar de la amenaza de José Miguel Bravo de Laguna de darles en la cabeza con las muletas amarilla y azul que lo sostenían hasta hace poco, por supuesto de forma presunta, figurada o coloquial.
Hay algo nuevo sobre lo que debieran hacer ambos dos mucha, pero que mucha pedagogía, es sobre el anuncio de Rivero en su perorata de fin de año, tradicional discurso que algunos “agradadores y palmeros” (de dar palmas, no políticos y periodistas de la Isla Bonita) califican de trascendental en una clara exageración casi onomatopéyica, es sobre el anuncio de la reforma del Estatuto de Autonomía que incluye nuevas competencias en materia de hidrocarburos para “planificar, autorizar, controlar, sancionar y gestionar las instalaciones de producción, distribución o de transporte”.
Como muy bien señalaba Gustavo Reneses en el ABC del día tres, en su artículo imperdible “Va a ser la ideología” (de no perderse, no de colgar en el muro de las vergüenzas ajenas con ese artilugio, aunque también), parece puro materialismo economicista ajeno a los principios ideológicos, éticos y morales sobre el no mentir, que mientras gritan airados en Canarias y fuera su “No al petróleo”, pidan sin ni siquiera ponerse colorados, gestionar la producción, es decir, en el diccionario de los políticos que no producen nada, pasar el platillo a las empresas.
Esta contradicción, más fruto del adoctrinamiento que de la pedagogía que tanto anuncian CC y la PSOE, es posible porque Rivero como Nicolás Maduro son ornitólogos aficionados y entienden bien a los pajaritos. Al segundo le susurran las acciones de gobierno en Venezuela y el primero, con gran “asombraje” de Ricardo Melchior en los vídeos, nos recuerda emocionado, a punto de lágrimas, como “no hay nadie más sensible, más solidario, que pueda entender los problemas de los demás, que aquellas personas que, por ejemplo, están enamoradas y cuidan a los pajaritos”. Alguien añadió “Pío-pío (plas-plas-plas)” (bis).
Y eso que Rivero y Pérez son, o eran,
profesionales de la enseñanza, porque a la vista de la poca pedagogía que
hacen, a pesar de lo mucho que se les pide, parece que lo suyo es el
adoctrinamiento sectario. Paulino, en
las tesis nacionalistas asomando el rejo independentista en sus cartas al Rey,
a Rajoy y a Ban Ki-moon. De José Miguel
Pérez se sabe poco a quien le escribe, o si tiene quien le escriba, calladito
estoy mejor y más guapo, se supone que pensará.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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