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XAVIER APARICI GISBERT

Las manzanas podridas

XAVIER APARICI GISBERT Martes, 07 de Enero de 2014 Tiempo de lectura:

El hundimiento de las finanzas especulativas globalizadas puso de manifiesto su incompatibilidad con los fines sociales de los órdenes democráticos

Desde 2008 las ciudadanías de los países occidentales estamos padeciendo los efectos en la política de la Gran Crisis económica del Neoliberalismo. El hundimiento de las finanzas especulativas globalizadas puso de manifiesto su incompatibilidad con los fines sociales de los órdenes democráticos. Aún así, las élites que nos gobiernan, desde entonces, han impuesto una férrea ofensiva de desposesión de derechos y de recursos para la gran mayoría. Es por eso que, en medio de regresiones políticas y depresiones económicas, las grandes corporaciones financieras e industriales obtienen, ahora, sus mejores resultados en mucho tiempo: en los Estados Unidos, paradigma de la dualización extrema entre los ricos y los empobrecidos, el 2013 ha sido, en lo que respecta a valores bursátiles, el mejor año en dos décadas.

Según las últimas clasificaciones realizadas, nueve de las diez empresas mundiales más poderosas son -con Apple a la cabeza, seguida de Exxon, Google y Microsoft-, nominalmente, estadounidenses (la excepción, es la farmacéutica suiza Roche). Y de las cincuenta más ricas, veintinueve, también lo son. En esa selección, hay cinco entidades chinas y tres europeas, de la zona euro. Ampliando el cupo hasta las quinientas empresas más grandes, aparecen las compañías españolas: Inditex, en el puesto 71 -propiedad de Amancio Ortega, en la actualidad, el tercer ser humano más rico del mundo -, seguida del Santander en el 73, y a más distancia, Telefónica (124), BBVA (134), Iberdrola (260), Endesa (327), Repsol (341), Caixabank (448) y Gas Natural (454).

Pero, continuar radicando “nacionalmente” a estas grandes corporaciones -que ya hace mucho que son transnacionales en la financiación, la producción y la venta de sus productos y servicios- es un artificio legal que solo sirve para mantener la ficción de que aún son entidades de un determinado país. Un mero “escaparate” que oculta la configuración real de las empresas globales en la actualidad. Su auténtico funcionamiento ha sido puesto de manifiesto, entre otros, por la Escuela Politécnica Federal Suiza (ETH), un reputado centro de investigación, que, tras analizar cuarenta y tres mil multinacionales, logró penetrar en la “trastienda” de la Globalización.

Hoy las principales megacorporaciones se articulan en torno a un núcleo financiero central -conformado, sobretodo, por bancos importantes como el Deutsche Bank, el J.P. Morgan Chase y el Santander-, que, acaparando gran parte de sus acciones, somete a control a muchas otras corporaciones. De este modo, esa cúpula –que tiene delegados en 147 de las grandes firmas, menos del 1% de ese tipo de entidades- coordina una gran red de control corporativo global, modulando, según sus particulares intereses, las estrategias comerciales y definiendo, a su conveniencia, los ejes principales de la economía mundial. Como estamos comprobando, la coerción política y económica que los súper ricos llegan a ejercer así sobre los distintos gobiernos, es tan potente como ilegítima. No obstante, sobre estos graves asuntos, habitualmente, nos llega muy poca información veraz. Más bien, nos distraen con cuentos.

Sin embargo, eso no quita que la trama de uno de ellos, muy popular, resulte más que apropiada para definir la situación presente, aquella en que la fruta que, con subterfugios, ofrece la autoridad resulta ser altamente tóxica: recientemente, la compañía con la marca más valorada del mundo, la de la manzana, ha decidido aumentar en un 15% el reparto de dividendos entre sus accionistas, mostrando, a las claras, cómo entiende su responsabilidad corporativa en estas difíciles circunstancias. Y es que, aunque sea para mal, a veces, la realidad imita al arte.

                                                                                                                       

Xavier Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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