Contra el paro y la pobreza
El diablo está en los detalles. Lo que podrían parecer meras definiciones o cuestiones de complemento, son mucho más: el denominar “crisis” a lo que ha sido una macro estafa...
El descontrol en la gestión de los aspectos
especulativos del capitalismo global provocó, en 2008, el mayor hundimiento
económico de la historia. El agujero de destrucción de riqueza es inaudito,
tanto en el volumen de pérdida de valor de los activos, como en el colapso de
empresas y empleos. En España –el Estado europeo a la cabeza en desempleo y
dualización social- el retroceso actual del poder adquisitivo de la población
asalariada es de catorce años, lo cual, explica por qué hay tanta gente en
nuestro país que, aún trabajando, vive en precario.
No obstante, este enorme fracaso de las políticas
económicas financieras neoliberales, las cúpulas de poder lo definieron como una
“crisis” y a los antisociales remedios que han impuesto provocando una
desaforada tragedia general, los conceptualizan como de “ajustes”. Tras ello, en
todo Occidente los gobiernos centrales se vinieron a dedicar a recortar,
drásticamente, los servicios y las ayudas públicas a la población para “rescatar”
–otro eufemismo interesado- al sector bancario, de sí mismo. Y a ajustar a la baja las condiciones legales y
económicas del empleo, con la hipócrita promesa de que, cuando éste llegue a
ser “competitivo”, volverá a crecer su demanda. Aunque, para entonces, eso, a
la gran mayoría de la población ya no les sacará de pobres.
El diablo está en los detalles. Lo que podrían
parecer meras definiciones o cuestiones de complemento, son mucho más: el denominar
“crisis” a lo que ha sido una macro estafa, facilitó proceder al “rescate” de sus
causantes, un trato de privilegio que les permitió, no solo la impunidad ante la
justicia, sino que, tras años de privatización masiva de los beneficios, se “socializaran”
sus enormes pérdidas. Y el clamoroso incumplimiento generalizado de los
derechos humanos por parte de las actuales instituciones de gobernanza, no es,
desde luego, un mero “ajuste”: el derecho humanitario que estipula la garantía
de que todos miembros de la comunidad de naciones obtengan un trabajo decente -digno
en condiciones y contraprestaciones- o una renta de subsistencia apropiada, está
siendo negando en todos los ámbitos mayores de decisión. Y los grandes medios
de comunicación, cómplices, mantienen oculta la infamia.
En toda la Unión Europea, la ideología neoliberal
alienta los pactos y las prácticas de las élites de poder a despecho de las
reglamentaciones constitucionales democráticas y de sus finalidades solidarias.
La reforma de la Constitución española a beneficio de los acreedores; el pacto
de “Unidad Nacional” de socialistas y conservadores en Grecia; y el nuevo gobierno
de “Gran Coalición” entre moderados y socialdemócratas en Alemania son ejemplos
de adonde llevaba la “tercera vía” del socialismo democrático y de en qué
consiste ser “popular” en Europa. El bipartidismo, que tantos estragos ha
causado a las democracias europeas, ahora
se está coaligando en los gobiernos para barrer los restos de los Estados
sociales y democráticos de derecho. El giro reaccionario hacia un orden
autoritario y antipopular es tan decidido como extremo.
Por todo ello, y contra el paro y la pobreza impuestos
por la tiranía de los mercados, quienes estamos siendo excluidos de toda
oportunidad; quienes precisamos, para poder emprender y emplearnos, de una
pujante economía interna; quienes solo podemos salir adelante si hay poder
adquisitivo suficiente y generalizado, tenemos que defender el derecho universal
al trabajo y a rentas dignas. Para quienes no renunciamos a una sociedad más
democrática, más libre y solidaria, ese es, también, el objetivo prioritario. Y
a quienes, preocupados por el estado de nuestros entornos naturales y por el
bienestar de las generaciones venideras, pretendemos “otro mundo posible” y
sostenible, tampoco nos queda otra.
Para todas y todos esos, que conformamos el 99% de
la humanidad, el reparto solidario y democrático del trabajo y la riqueza es ya
el único camino hacia un horizonte de liberación.
Xavier
Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social.
http://bienvenidosapantopia.blogspot.com
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