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Viviendo en San Borondón

El sí pero no de los horarios comerciales

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Miércoles, 18 de Diciembre de 2013 Tiempo de lectura:

Esta vez el detonante, o la excusa, para reabrir esta manida polémica ha sido la propuesta de declaración de Mesa y López como zona de gran afluencia turística, para que El Corte Inglés pueda abrir todos los domingos y festivos del año, si lo estimara conveniente.

Según puede leerse en la prensa, en la Confederación Canaria de Empresarios, CCE, ha vuelto a revivirse un viejo debate entre los pequeños y los grandes comerciantes a costa de los horarios comerciales.  En realidad el enfrentamiento no es entre grandes y chicos, como se pretende plantear subrepticia y subliminalmente para aparentar una lucha entre poderosos y débiles, entre David y Goliath, pues dentro de cada una de esa artificial clasificación hay empresarios que defiende una postura y otros justo la contraria. No faltan los que pretenden quedarse equidistantes, en un incómodo equilibrio más por intereses comerciales propios o miedo a represalias que por coherentes convicciones profundas.

Esta vez el detonante, o la excusa, para reabrir esta manida polémica ha sido la propuesta de declaración de Mesa y López como zona de gran afluencia turística, para que El Corte Inglés pueda abrir todos los domingos y festivos del año, si lo estimara conveniente.  Pero el debate de fondo, sin la menor duda, es pretender restringir la legítima libertad de algunos para ejercer la actividad comercial cómo y cuándo ese empresario estime que es más conveniente para su negocio.  Y ese liberticidio, abolido en casi todos los países libres, pretenden que lo siga manteniendo el Gobierno de Canarias para impedir que sea el consumidor quien decida el mejor momento para hacer sus compras según sus propios intereses, no estando sometido a vetustas normas y a prejuicios o conveniencias personales de unos pocos. 

Tan sin razón de fondo es este enésimo intento de impedir la libertad de horarios comerciales, que la cúpula de la patronal ha eludido pronunciarse sobre el asunto al no poder ofrecer un razonamiento medianamente serio y consistente para oponerse a quienes desean ejercer su libertad para abrir los días y horas que estimen conveniente. No obstante esos indecisos dirigentes dejan libertad a sus sectoriales para que opinen sobre el tema, probablemente para evitarse futuros problemas electorales.  Es decir, patada hacia abajo a la papa caliente, que se peleen entre ellos que a tí te encontré en la calle, parafraseando al poeta Rafael de León.  

Ante tal injustificable falta de pronunciamiento para zanjar la cuestión, o esa “cobardica” inhibición, el Ayuntamiento donde mora el Excelentísimo, está considerando la posibilidad de sustituir a Poncio Pilatos en el Nacimiento que monta en San Telmo por una figura con la imagen del Presidente de la CCE y poner de “romanos” a su directiva.  De momento no se ha pensado en las ovejas, cabras y machos cabríos, ni en los pastores, aunque están en ello. 

Cuando ya hace algunas décadas la por entonces beligerante e influyente Asociación de Detallistas de Alimentación integrada primero en Cecapyme y después en Fedalime, la misma que se oponía a la instalación de las grandes superficies con el peregrino argumento de que en pocos años acabarían con el pequeño comercio a la vez que haría subir el precio de la cesta de la compra, ya “exigía” al Gobierno de Canarias la prohibición de la apertura dominical.  Sin embargo miraba recelosamente con un ojo a los “grandes”, mientras con el otro bizqueaba para no ver cómo sus asociados, mayormente pequeñas tiendas de barrio, abrían sus negocios en domingos y “fiestas de guardar” con la puerta entornada, por si se le ocurría aparecer por allí el guardia encargado de esa vigilancia.  Por lo visto, esos tics liberticidas para los legítimos deseos de muchos empresarios y para la inmensa mayoría de los consumidores, siguen ahí latentes.  Vamos hombre, ¡es Navidad!,  o si lo prefieren canten al unísono con el grupo Jarcha: “Libertad sin ira… y si no la hay, sin duda la habrá”.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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