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JUAN ANTONIO ALONSO VELARDE

La madre imputada por injurias, continua con sus quijotadas contra el docente inocente

JUAN ANTONIO ALONSO VELARDE Sábado, 30 de Noviembre de 2013 Tiempo de lectura:

Ser profesor a día de hoy es un riesgo

La madre imputada por graves delitos de injurias y calumnias contra el
docente de La Orotava, un entrañable profesor que goza del apoyo de toda la
comunidad educativa, tanto padres como profesores, dado su buen hacer
durante años, continúa con la irresponsable e indecente persecución contra
él, a pesar de haber sido declarado inocente, por dos veces, con la
sorprendente connivencia de la Consejería de Educación y algunos redactores
de prensa, no capacitados para cotejar informaciones. Situación alarmante
porque sigue poniendo en peligro la vida de la hija menor discapacitada del
profesor, que depende únicamente de su sueldo para los obligados cuidados.

Ser profesor a día de hoy es un riesgo. Desprovistos de toda autoridad, hoy
en día, ya que prácticamente no se les permite cargar a los niños con
tareas, ni dar clases con libros, no se les puede casi suspender y, por
supuesto, nada de regañinas pese a que estén molestando en el aula porque
entonces vendrán los solícitos padres a protestar al centro y poner al
director del mismo entre la espada y la pared. El problema es que esto ha
ido a más y ya nos hemos metido en una senda farragosa, el de las
interpretaciones erróneas y denuncias falsas.

En Tenerife conozco un caso de estas características, donde un docente,
experto en Ciencias de la Educación, de acreditada trayectoria, se las ve y
se las desea para vivir con y aguantar los embates, del acoso de la
Consejería de Educación que parece haberse puesto del lado de una madre que
no tiene los pies sobre la tierra, y camina impunemente, quijotada tras
quijotada. Lo peor de todo es que hay un medio de comunicación que, lejos
de intentar informar, se ha puesto del lado de la denunciante porque creen
que para su público tiene más morbo pensar que un profesor pudiera estar
acosando a una alumna, a pesar de que la justicia insista una y otra vez en
lo contrario, y sitúe a la madre como imputada por pregonar semejantes
calumnias.

La verdad de los hechos es que este docente, a pesar de haber sido
declarado ya dos veces no culpable, como he dicho, la madre de esta
estudiante ha seguido manchando el nombre del docente, en todos los lugares
a los que ha ido, con la connivencia de cierto redactor, muy poco
profesional a la hora de cotejar informaciones, de cierto periódico de
Tenerife, metiendo el nombre del experto en un frente anti-pederastia cuyo
presidente, sorprendentemente y en contra de cualquier conducta puramente
prudente, como cabría esperar en estos casos, llama al colegio dando el
nombre del profesor inocente, proporcionado por la mencionada madre,
pidiendo responsabilidades y amedrentando a la dirección; un hecho
simplemente aberrante y tremendamente irresponsable, para alguien que está
al frente de una asociación que trata temas tan serios.

Pasados los meses, la madre sigue exigiendo a la Consejería que se tomen
medidas con respecto al profesor, y no tiene el mayor sonrojo a la hora de
blandir el falso argumento de que su hija fue trasladada a la fuerza a otro
centro. Falso, la petición la realizó ella misma, como hemos podido
comprobar. El problema es que esta señora sigue con su historia buscando lo
que no es, intentando perjudicar a un docente con comportamiento
intachable, que cuenta con el respaldo por parte del APA del centro y el
propio claustro de profesores, como ya he dicho.

Gente como la madre de esta alumna, que vive en otra realidad paralela,
creen que por contar la mentira más grande y más morbosa va a poder sacar
pasta así porque sí, u hacer daño gratuito para suplir sus supuestas
propias frustraciones, cualesquiera que fuesen. Esta señora está imputada
en un procedimiento por injurias y calumnias muy grave y aún así continúa
con su cruzada con el único ánimo de hacer daño, sin que nadie la frene,
reclamándole a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, que
aparte de su trabajo a este docente inocente. Es más, el maestro tiene una
hija con una gran discapacidad, como ya he dicho, y tanto él, y como toda
su familia se están viendo afectados por todo este desproporcionado tema
que ha tomado unas dimensiones descomunales y fuera de lugar. La pretensión
de esta madre, basada en el desprestigio y el acoso y derribo, es dejar,
sin sustento familiar, a una persona inocente y declarada inocente, de las
acusaciones vertidas, algo simplemente despreciable.

Ahora bien, ¿qué hace la Consejería frente a estas acusaciones falsas de
una madre? Presionar al docente con el consiguiente daño que esto supone y
desequilibrar la balanza en favor de una mujer imputada, que muy
probablemente acabe condenada, dada la contundencia de las pruebas y
testigos contra ella, permitiendo el linchamiento de un honesto profesor,
cuyo único delito ha sido intentar ayudar a su alumna como experto pedagogo
que es.

Por último, cabe señalar que la imputación y probable justa condena de esta
señora, implicaría que aquellos que se han sumado a sus incesantes
quijotadas, y reiterativas calumnias, serán igualmente penalmente
responsables como ella, o al menos, eso espero yo. Si de verdad nos importa
la educación de nuestros hijos e hijas, personas como esta señora deben ser
sancionadas con dureza por la justicia, dado el daño que causan a la
sociedad con sus delirantes e injustificadas conductas.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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