Viviendo en San Borondón
La RTVC como servicio público (y 4)
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Martes, 19 de Noviembre de 2013 Tiempo de lectura:
Esta función de archivo fonográfico histórico y documental pudiera ser, quizás, la única razón que pudiera justificar el derroche actual
Siguiendo con las numerosas propuestas o sugerencias para producir y emitir programas que cumplan una auténtica y útil función social en las radios y televisiones públicas, se pueden sugerir algunas que incluso podrían llegar a ser con el tiempo un archivo de la memoria de Canarias, tal como lo fue el NO-DO para la España oficial de aquella época o en otra línea más costumbrista “Crónicas de un pueblo” en TVE o “Matilde, Perico y Periquín” en RNE y otros más que narraban la vida cotidiana tal como era al margen de la política, no como hoy nos gustaría que hubiera sido y nunca fue. Incluso aquel inolvidable “Estudio 1” con el que los jóvenes de mi generación aprendimos a apreciar la literatura y el teatro español.
Esta función de archivo fonográfico histórico y documental pudiera ser, quizás, la única razón que pudiera justificar el derroche actual, aunque se haga tragándose un sapo rabudo y aceptando “perinqué” como animal de compañía. Pero dado que es muy improbable que algún partido político quisiera realmente ahorrar este dispendio al erario, hoy no lo hace CC-PSC y mañana menos otra sopa de siglas que gobierne, se propone a modo de ejemplo algunas ideas que quizás no están, o no han estado, bien desarrolladas en la RTVC.
Uno. Reportajes sobre las entidades socioculturales y deportivas que protagonizan, han protagonizado o han sido testigos de alguna faceta importante de la historia en cada isla. Por ejemplo en Gran Canaria y sin agotar la lista: El Museo Canario, Real Sociedad Económica Canaria de Amigos del País, Gabinete Literario, Círculo Mercantil, Club Náutico, Metropole, Club Marino, Club Victoria, Masonería, Museo de Piedra (Ingenio), El Hao (Santa Lucía), periódicos históricos locales que son o fueron importantes, como La Provincia, Diario de Las Palmas o El Eco de Canarias. Además del valor histórico y sentimental de esta serie, constituiría un referente básico en cualquier videoteca familiar o pública que se preciara y su coste de realización podría autofinanciarse con la reproducción o venta de los programas.
Dos. Explicación de las costumbres y tradiciones canarias, con programas sistematizados que traten sobre la artesanía con sus nuevas tendencias y técnicas, la vestimenta antigua, la decoración de la casa y el vestido, el punto de cruz y los calados, el origen de ciertas costumbres, la gastronomía, etc. En particular una sección protagonizada por personas de edad contando leyendas y mitos antiguos. Una mezcla de folclore y de investigación etnográfica, centrándose el aquellos aspectos más desconocidos para el gran público.
Tres. El Ocio Turístico. Es evidente que ya no basta con Sol y playas para mantener nuestro futuro turístico. Por eso se está potenciando poco a poco una industria del ocio para satisfacer las demandas de nuestros visitantes. Divulgar estas actividades pudiera ser de gran ayuda para muchos jóvenes que podrían encontrar en este campo su medio de vida y su futuro.
Las actividades relacionadas con el deporte son, probablemente, las que más posibilidades de comercialización pueden ofrecer. Sin embargo, es paradójico que viviendo rodeados de mar no se hayan potenciado turisticamente los deportes náuticos o aéreos. Puede decirse que en general y salvando las actividades culturales o de restauración, el resto del ocio está ligado directa o indirectamente a un deporte. ¿Y la Facultad de Educación Física no tiene nada que decir? ¿No sería esta una salida profesional, rentable y satisfactoria para muchos de nuestros jóvenes universitarios, no necesariamente abocados a ser profesores en algún colegio?
Cuatro. El mundo de la Gran Música. ¿Cuantos recordamos con simpatía aquella gran serie americana “Conciertos para jóvenes”, realizados bajo la dirección de Leonard Berstein? Eran programas que además de gozar de una amplia audiencia nacional, lograron que muchas personas empezaran a entender y a disfrutar de la música clásica, guiados por la mano y la batuta del compositor de algunos temas musicales inmortales, como West Side Story o My Fair Lady. La tradición se mantuvo en TVE con “El conciertazo”, de Fernando Argenta. Estos programas permitirían conocer mejor la música clásica y los conservatorios, al tiempo que podrían ofrecer una oportunidad a la Orquesta Joven y a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. A la vez se acercaría la cultura, la educación y la universidad al gran público.
No se trata simplemente de retransmitir conciertos, sino de crear una escuela de formación musical a través de la televisión, usando adecuadamente su gran poder didáctico y de divulgación. En otras palabras, que el espectador reciba primero una explicación de lo que se oirá a continuación, detallando la estructura musical de la obra, por qué el compositor eligió unos instrumentos y no otros, qué intentan imitar o sugerir esos instrumentos, el tipo de armonía y cuantas cosas de interés puedan añadir, con su experiencia, los productores y realizadores de tales clases magistrales.
Esta función de archivo fonográfico histórico y documental pudiera ser, quizás, la única razón que pudiera justificar el derroche actual, aunque se haga tragándose un sapo rabudo y aceptando “perinqué” como animal de compañía. Pero dado que es muy improbable que algún partido político quisiera realmente ahorrar este dispendio al erario, hoy no lo hace CC-PSC y mañana menos otra sopa de siglas que gobierne, se propone a modo de ejemplo algunas ideas que quizás no están, o no han estado, bien desarrolladas en la RTVC.
Uno. Reportajes sobre las entidades socioculturales y deportivas que protagonizan, han protagonizado o han sido testigos de alguna faceta importante de la historia en cada isla. Por ejemplo en Gran Canaria y sin agotar la lista: El Museo Canario, Real Sociedad Económica Canaria de Amigos del País, Gabinete Literario, Círculo Mercantil, Club Náutico, Metropole, Club Marino, Club Victoria, Masonería, Museo de Piedra (Ingenio), El Hao (Santa Lucía), periódicos históricos locales que son o fueron importantes, como La Provincia, Diario de Las Palmas o El Eco de Canarias. Además del valor histórico y sentimental de esta serie, constituiría un referente básico en cualquier videoteca familiar o pública que se preciara y su coste de realización podría autofinanciarse con la reproducción o venta de los programas.
Dos. Explicación de las costumbres y tradiciones canarias, con programas sistematizados que traten sobre la artesanía con sus nuevas tendencias y técnicas, la vestimenta antigua, la decoración de la casa y el vestido, el punto de cruz y los calados, el origen de ciertas costumbres, la gastronomía, etc. En particular una sección protagonizada por personas de edad contando leyendas y mitos antiguos. Una mezcla de folclore y de investigación etnográfica, centrándose el aquellos aspectos más desconocidos para el gran público.
Tres. El Ocio Turístico. Es evidente que ya no basta con Sol y playas para mantener nuestro futuro turístico. Por eso se está potenciando poco a poco una industria del ocio para satisfacer las demandas de nuestros visitantes. Divulgar estas actividades pudiera ser de gran ayuda para muchos jóvenes que podrían encontrar en este campo su medio de vida y su futuro.
Las actividades relacionadas con el deporte son, probablemente, las que más posibilidades de comercialización pueden ofrecer. Sin embargo, es paradójico que viviendo rodeados de mar no se hayan potenciado turisticamente los deportes náuticos o aéreos. Puede decirse que en general y salvando las actividades culturales o de restauración, el resto del ocio está ligado directa o indirectamente a un deporte. ¿Y la Facultad de Educación Física no tiene nada que decir? ¿No sería esta una salida profesional, rentable y satisfactoria para muchos de nuestros jóvenes universitarios, no necesariamente abocados a ser profesores en algún colegio?
Cuatro. El mundo de la Gran Música. ¿Cuantos recordamos con simpatía aquella gran serie americana “Conciertos para jóvenes”, realizados bajo la dirección de Leonard Berstein? Eran programas que además de gozar de una amplia audiencia nacional, lograron que muchas personas empezaran a entender y a disfrutar de la música clásica, guiados por la mano y la batuta del compositor de algunos temas musicales inmortales, como West Side Story o My Fair Lady. La tradición se mantuvo en TVE con “El conciertazo”, de Fernando Argenta. Estos programas permitirían conocer mejor la música clásica y los conservatorios, al tiempo que podrían ofrecer una oportunidad a la Orquesta Joven y a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. A la vez se acercaría la cultura, la educación y la universidad al gran público.
No se trata simplemente de retransmitir conciertos, sino de crear una escuela de formación musical a través de la televisión, usando adecuadamente su gran poder didáctico y de divulgación. En otras palabras, que el espectador reciba primero una explicación de lo que se oirá a continuación, detallando la estructura musical de la obra, por qué el compositor eligió unos instrumentos y no otros, qué intentan imitar o sugerir esos instrumentos, el tipo de armonía y cuantas cosas de interés puedan añadir, con su experiencia, los productores y realizadores de tales clases magistrales.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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