Viviendo en San Borondón
La RTVC como servicio público (1)
Si se excluye el fútbol como espectáculo, la pobreza informativa de otras manifestaciones deportivas es lamentable y generalizada.
Una de las majaderás más repetidas en los círculos políticos españoles en relación con la radio y televisión de titularidad y ejecución pública, la prensa impresa es casi totalmente privada, es que es un servicio imprescindible para el ciudadano aunque los estudios de audiencias desmientan inapelablemente tal imperiosa necesidad. Una cosa es predicar y otra opuesta dar trigo. Coalición Canaria, el partido hegemónico que está en el poder, acompañado cuando no lo pueden ocultar también por su comparsa PSC, usan la televisión pública para la autopublicidad de lo que dicen que han hecho y de propaganda sobre lo que anuncian que harán. A la oposición le toca quejarse, con más o menos razón y en base a recuentos de minutaje, de lo mal que los tratan las mismas personas que antes les favorecían, no dándoles apenas cuartelillo a la hora de “chupar” pantalla o micrófono.
Es dificil de justificar como servicio público la gran parte de las parrillas de programación, probablemente destinadas a conseguir aumentar las audiencias para que, entre col y lechuga anodina en lo que a los intereses comunes se refiere, haya más gente que se “trague” el telediario y otros programas no precisamente informativos o formativos que respeten el pluralismo político, social o cultural. Un dato que evidencia esta manipulación es que no ha habido casi en España y siempre en Canarias un concurso de concesión de frecuencias de radio o televisión que no hayan sigo fuertemente contestado, incluso llevados a los tribunales.
También la cuestión de justificar el gasto de una cantidad ingente de dinero en ese juguete apelando a la necesidad de fomentar la necesidad de ofrecer a los ciudadanos una información y una formación que, según ellos, no ofrecerían las televisiones o radios privadas, es una carencia que tampoco cubren normalmente las emisoras públicas. Para muestra, un primer botón: la información deportiva. Siendo indudable que el deporte se ha convertido en un fenómeno social de gran repercusión e interés, sorprende la ausencia casi total de imaginación en los espacios deportivos para tratar y explotar este hecho en su modalidad formativa. Si se excluye el fútbol como espectáculo, la pobreza informativa de otras manifestaciones deportivas es lamentable y generalizada. Ni siquiera el fútbol es tratado, generalmente, cómo el fenómeno social que es y se ignora olímpicamente, (nunca mejor dicho), el deporte base y la formación y esfuerzo de tantos jóvenes día a día.
Para paliar en parte la cuestión constitucional de que el deporte es una actividad formativa, además de un espectáculo, podrían emitirse una serie de programas semanales, invitando a cada una de las Federaciones Deportivas Canarias, o Nacionales si no existiera aquí en esa especialidad. Estos programas podrían ampliar el campo de la información, abrir expectativas nuevas, promocionar la práctica y el conocimiento de otras especialidades deportivas de seguimiento menos multitudinario, pero no por ello de menor contenido social y formativo.
En particular es sorprendente la ausencia total de informaciones sobre golf juvenil, artes marciales, aeromodelismo, por ejemplo, donde tenemos en nuestra Isla campeones mundiales, europeos y nacionales respectivamente. Si en comunicación la máxima “lo que no se comunica no existe” es una ley general, en este campo hay un ejemplo palmario y de libro de texto. En otras palabras, la información deportiva es una asignatura pendiente en todos los medios de comunicación escritos y audiovisuales, y la función social en el ámbito deportivo de estos medios públicos y privados está casi completamente inédita.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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