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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

Otra Moby Dick a la vista

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Martes, 17 de Septiembre de 2013 Tiempo de lectura:

Leí hace poco que se quería realizar una nueva versión de la película Moby Dick

Leí hace poco que se quería realizar una nueva versión de la película Moby Dick y que, probablemente, se elegirían aguas y puertos canarios para rodarla.  Será el director Ron Howard  quien la lleve a cabo y se hará en las cercanías de La Gomera y de Lanzarote. Tengo entendido que ya se ha efectuado el casting.

De una u otra manera, Canarias ha sido elegida en varias ocasiones para rodar películas. Recuérdese, por ejemplo, Tirma, protagonizada  por Silvana Pampanini y Gustavo Rojo, en 1954,  y Moby Dick, en el 1954-55, rodada en aguas de Gran Canaria y Madeira,  bajo la dirección de John Huston y figurando como intérpretes principales Gregoy Peck, Richard Basehart, Sir James Robertson Justice, Leo Genn y Orson Welles, entre otros.

Precisamente sobre el rodaje de esta película, la escritora Rosario Valcárcel, en su obra  Moby Dick en Las Canteras Beach, desgrana una serie de circunstancias  relacionada con este hecho, ofreciendo una detallada crónica del mismo y el impacto que en su mente juvenil causó un  acontecimiento que convertían a Las Palmas de Gran Canaria y su playa de Las Canteras y el Confital en plató para plasmar la historia de la lucha final de la ballena blanca  Moby Dick  (que en realidad era un cachalote) y el capitán  Ahab, a bordo del bergantín Pequod,  narrada por Herman Melville y encarnada en el cine por el actor norteamericano Gregory Peck. Anteriormente se habían desarrollado escenas reales de caza de ballenas en aguas de Madeira, realizada por pescadores de aquella isla. Había odio por ambas partes. La ballena había dejado sin una pierna a Ahab y éste estaba obsesionado con ella. Quería matarla como fuera, aunque le costase la vida. La ballena también se encontraba harta del acoso del capitán, de sus arponazos, de su constante persecución. Uno, o los dos, sobraban en este mundo...

Detalla Valcárcel los preparativos del rodaje, en la que participaron extras canarios, y la construcción de la ballena en unos astilleros del Puerto de la Luz. Huston, que era su vez guionista de la película, junto a Ray Bradbury,  elogió la perfección con la que se había hecho aquella ballena, que parecía realmente viva y desafiante. Habló con algunas de las personas que trabajaron en ese proyecto, entre ellos con Juan Socorro, al que conozco personalmente. Recoge una serie de sentimientos personales, de recuerdos y de anécdotas de aquellos lejanos días de mitad del siglo pasado. Y lo plasma como sólo ella sabe hacerlo.

Para los ciudadanos de la capital grancanaria, acostumbrados a una existencia apacible, en una ciudad en la que apenas ocurría nada, el rodaje de la película constituyó una gran novedad, o sin quieren, una novelería. Dio para hablar durante mucho tiempo. Al respecto, Rosario Valcárcel dice  “que la película Moby Dick ha quedado para siempre en la historia de nuestras islas y en el panorama cinematográfico. Me detengo en las emociones ingenuas que me provocó mi ballena blanca, grande, muy grande, con su cabeza levantada y su expresión bondadosa, y me llega a la memoria la serenidad de su mirada, el latir de su corazón, aquel candor tan infantil que emanaba de ella desde la primera vez que la vi”.

Da también un repaso a la situación política, social y económica de aquella época, todavía a corta distancia de la devastadora guerra que había sufrido el país y sus terribles secuelas. “Los jóvenes y las personas mayores tuvieron que trabajar, trabajar y trabajar. Me acuerdo de los sacrificios de ellas para salir adelante. Cargadas de hijos y embrutecidas por las faenas, con sus manos agrietadas por la lejía y las tareas del hogar y del campo”.

La autora reconoce que nuestras islas “eran pequeños lugares, tranquilos y alejados, lugares ingenuos en donde pasaban cosas y no pasaba nada, donde la gente que transitaba por la calle era conocida. Sin turismo y con pocos medios de comunicación”.

Sería conveniente repasar de nuevo esta historia. Nuestra historia.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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