Fin de la cita, pero no del problema
A mi el señor Rajoy, don Mariano, con todos mis respetos, me recuerda a los percebes que se adhieren a las rocas costeras
A mi el señor Rajoy, don Mariano, con todos mis respetos, me recuerda a los percebes que se adhieren a las rocas costeras de su patria chicas para sobrevivir.¡Y pobres de ellos como no lo hagan! La diferencia que hay es que la roca a la que se agarra don Mariano no es uno de esos peligrosos hábitats gallegos, sino que se trata, nada menos, que de la patria grande, la que muchos anhelan y de la que es difícil desprenderse, por lo que se ve.
Empujado por las circunstancias, y no por voluntad propia, como él y sus acólitos intentan hacer creer, tuvo que admitir, entre otras cuestiones, que se equivocó al confiar en alguien que no lo merecía y que lo lamentaba. ¡Faltaba más! . Tuvo que ser doloroso confesar que había creído en la inocencia del señor Bárcenas, hasta que le llegaron datos, rumores, de la existencia de cuentas millonarias en Suiza, no declaradas a Hacienda . Y especialmente, dijo el señor Rajoy algo que pasará a la historia del Parlamento español: que cometió el error de creer a un falso inocente, pero que no se le podría imputar el delito de encubrir a un presunto culpable. Le salió bordado, don Mariano.
El presidente señaló que el periódico El Mundo manipuló y tergiversó la información que Bárcenas le dio a este diario “para generar una calumnia”.¡Qué malo es este J.J. Ramírez, que ahora el hace el juego al centro izquierda, a la ex-socialdemocracia, al socialismo débil, solo, fané y “descangallado” y a la izquierda de siempre,
que todavía ve a Marx como el mesías que redimirá al mundo (pero no el de J.J.). Me alegra saber que, a pesar de todo, nuestro presidente tiene la confianza de que al final no le va a suceder nada ni a su partido ni a él, porque “no se les podrá atribuir ninguna actividad ilícita”.
Los que convocaron este pleno y el mismo pueblo hispano, al que en parte representan, temían que el señor Rajoy pasara por la tribuna sin mencionar siquiera al responsable de su actuales tribulaciones, o sea al señor Bárcenas. Pero nos equivocamos todos. Lo nombró todas las veces que hizo falta. Lo que no dijo es que había enviado un mensaje de apoyo a este ex -amigo y hoy traidor al PP, después de conocer que tenía 22 milloncillos de nada en la Confederación Helvética.. ¡Eso es calderilla, caray!. Además, eso no pertenecía al erario público, lo cual es verdad. Y declaro solemnemente que a mí no me lo escamoteó.
A don Mariano no le consta que se haya recibido dinero ilegal en su partido, ni tampoco él lo ha recibido. A esa oposición mezquina, rastrera e intrigante, ni agua, ni caso. Él no dimite –como se le pide- y no convocará elecciones anticipadas, que para eso cuenta con mayoría absoluta y holgada. Por ese motivo no le inmuta la ridícula amenaza de “moción de censura”. Que el ha hecho el señor Rubalcaba (aunque otros le llaman Rubalbárcenas, lo cual no tienen ni pizca de gracia). ¿Quién la va a apoyar? ¿Unos perdedores?. ¿Dónde está el aspirante a sustituirle?. ¿El señor Rubalcaba? ¡Anda ya!. Don Mariano tiene suficientes argumentos y poder para dejar a un lado las minucias de presuntas corruptela y de desprestigio. Así que, aplausos clamorosos en su bancada, arropamiento total al líder impoluto. Solamente les faltó hacerle la “ola”, como los fans futboleros…
El presidente embutió en el debate noticias sobre lo bien que va la economía con el aumento del empleo, normal en una época en la que trabajan los temporeros y en el sector de servicios. Un lider político que presumió de citas a diestro y siniestro, que terminó contagiando a los líderes de la oposición que intervinieron, aunque ya lo hacían con aviesa ironía…
La verdad es que se ofreció un buen espectáculo, en una época en la que no había ni fútbol ni otra distracción mayor que llevarse a la boca, como no sean las fiestas populares, las corridas de toros, etc. Pero en realidad, no se trataba de una frivolidad a la que nos tienen acostumbrados en este país, sino algo más serio, porque aquí está en juego la credibilidad de una presidente, de un gobierno y la defensa de un sistema auténticamente democrático, que, por lo que vemos, deja mucho que desear, a pesar de la defensa a ultranza del señor Rajoy. Yo también digo: Fin de la cita.
Empujado por las circunstancias, y no por voluntad propia, como él y sus acólitos intentan hacer creer, tuvo que admitir, entre otras cuestiones, que se equivocó al confiar en alguien que no lo merecía y que lo lamentaba. ¡Faltaba más! . Tuvo que ser doloroso confesar que había creído en la inocencia del señor Bárcenas, hasta que le llegaron datos, rumores, de la existencia de cuentas millonarias en Suiza, no declaradas a Hacienda . Y especialmente, dijo el señor Rajoy algo que pasará a la historia del Parlamento español: que cometió el error de creer a un falso inocente, pero que no se le podría imputar el delito de encubrir a un presunto culpable. Le salió bordado, don Mariano.
El presidente señaló que el periódico El Mundo manipuló y tergiversó la información que Bárcenas le dio a este diario “para generar una calumnia”.¡Qué malo es este J.J. Ramírez, que ahora el hace el juego al centro izquierda, a la ex-socialdemocracia, al socialismo débil, solo, fané y “descangallado” y a la izquierda de siempre,
que todavía ve a Marx como el mesías que redimirá al mundo (pero no el de J.J.). Me alegra saber que, a pesar de todo, nuestro presidente tiene la confianza de que al final no le va a suceder nada ni a su partido ni a él, porque “no se les podrá atribuir ninguna actividad ilícita”.
Los que convocaron este pleno y el mismo pueblo hispano, al que en parte representan, temían que el señor Rajoy pasara por la tribuna sin mencionar siquiera al responsable de su actuales tribulaciones, o sea al señor Bárcenas. Pero nos equivocamos todos. Lo nombró todas las veces que hizo falta. Lo que no dijo es que había enviado un mensaje de apoyo a este ex -amigo y hoy traidor al PP, después de conocer que tenía 22 milloncillos de nada en la Confederación Helvética.. ¡Eso es calderilla, caray!. Además, eso no pertenecía al erario público, lo cual es verdad. Y declaro solemnemente que a mí no me lo escamoteó.
A don Mariano no le consta que se haya recibido dinero ilegal en su partido, ni tampoco él lo ha recibido. A esa oposición mezquina, rastrera e intrigante, ni agua, ni caso. Él no dimite –como se le pide- y no convocará elecciones anticipadas, que para eso cuenta con mayoría absoluta y holgada. Por ese motivo no le inmuta la ridícula amenaza de “moción de censura”. Que el ha hecho el señor Rubalcaba (aunque otros le llaman Rubalbárcenas, lo cual no tienen ni pizca de gracia). ¿Quién la va a apoyar? ¿Unos perdedores?. ¿Dónde está el aspirante a sustituirle?. ¿El señor Rubalcaba? ¡Anda ya!. Don Mariano tiene suficientes argumentos y poder para dejar a un lado las minucias de presuntas corruptela y de desprestigio. Así que, aplausos clamorosos en su bancada, arropamiento total al líder impoluto. Solamente les faltó hacerle la “ola”, como los fans futboleros…
El presidente embutió en el debate noticias sobre lo bien que va la economía con el aumento del empleo, normal en una época en la que trabajan los temporeros y en el sector de servicios. Un lider político que presumió de citas a diestro y siniestro, que terminó contagiando a los líderes de la oposición que intervinieron, aunque ya lo hacían con aviesa ironía…
La verdad es que se ofreció un buen espectáculo, en una época en la que no había ni fútbol ni otra distracción mayor que llevarse a la boca, como no sean las fiestas populares, las corridas de toros, etc. Pero en realidad, no se trataba de una frivolidad a la que nos tienen acostumbrados en este país, sino algo más serio, porque aquí está en juego la credibilidad de una presidente, de un gobierno y la defensa de un sistema auténticamente democrático, que, por lo que vemos, deja mucho que desear, a pesar de la defensa a ultranza del señor Rajoy. Yo también digo: Fin de la cita.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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