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Tunte guardó un minuto de silencio en la jornada principal de sus fiestas

LA EXPRESIÓN
Jueves, 25 de Julio de 2013
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El cura párroco lanza delante del presidente del Cabildo el reto de reconstruir la antigua y desaparecida ermita de Santiago el Chico en el Pinar de Tunte, “como cuna de la fe y de la devoción del pueblo por el Apóstol”.

Tunte guardó este jueves un riguroso minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Galicia, al comienzo de la celebración de la misa principal de sus fiestas en honor del Apóstol Santiago.

A esa señal de duelo también se sumaron la orden del alcalde Marco Aurelio Pérez para que las banderas oficiales del balcón de las Casas Consistoriales del Ayuntamiento se arriaran hasta media asta, y las numerosas alusiones piadosas a la memoria de los fallecidos y de los numerosos heridos y sus familiares que hicieron durante toda la celebración religiosa el Vicario territorial de la zona Sur, Francisco González González y el cura párroco de Tunte, Santiago Quintana Quintana. 

Además de los concejales de la Corporación municipal, a la misa y procesión del Apóstol Santiago, compatrón del municipio, asistieron este año el Presidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna; los consejeros del gobierno insular Carlos Sánchez y Ana Kurson; los alcaldes de Mogán y Teror, Juan de Dios y Francisco González; concejales representantes de los Ayuntamientos de Tejeda y La Aldea de San Nicolás; el brigada jefe del destacamento de tráfico de Maspalomas, José Luis Crespo y el subinspector de la Policía Canaria Carmelo Martín.

La ceremonia religiosa fue concelebrada por 10 sacerdotes y cantada por 35 voces de la Coral Sagrada Familia dirigida por Juan Ramos Barrionuevo, mientras que los pasos de los fieles y devotos durante la procesión del icono del patrono por las calles del pueblo, custodiado por dos escuadras de los gastadores del Arsenal de Las Palmas, lo marcaron los componentes de la Banda Pequeña Estefanía y los de la Banda de Agaete, que esa misma mañana habían despertado a los tirajaneros con su tradicional diana floreada. 

Además, hasta Tunte se acercaron este año numerosos peregrinos venidos de todas partes de la Isla, como los amigos cincuentones Pedro Godoy, Benedicto Sánchez y Fátima Carreño, que salieron de madrugada desde El Tablero; o como Herminio Robayna, de 75 años y procedente de Tafira Alta, que se echó a caminar en Ayacata para pagarle promesa al santo por la custodia que le brindó en distintas operaciones médicas de ojos y piernas; o también como el grupo de 9 fieles de la Aldea de San Nicolás que la tarde anterior dejaron el coche en El Toscón de Tejeda y llegaron a Tunte con la noche, para disfrutar del baile de amanecida y del caldito de pollo con el que la comisión de fiestas brindó a los que desperezaron la mañana.

La misa de Santiago se desarrolló durante una hora a 26 grados a la sombra, en un ambiente cargado de solemnidad, recogimiento y olor a incienso. El respeto de los fieles fue tal que incluso los dos sacerdotes oficiantes felicitaron “por este respeto ese saber estar, este saber celebrar y compartir juntos la misma fe, y ese saber recordar a los que sufren. Cuando celebramos así lo hacemos de verdad”, dijeron. 

Homilía y ofrenda

Este año el encargado de ofrecer la homilía fue el Vicario Francisco González, que dividió su intervención en tres momentos estelares: uno a modo de preámbulo dedicado a ofrecer una visión histórica local e insular sobre Tirajana y la festividad de Santiago; otro sobre la visión cristiana y apostólica de Santiago el Mayor, el primero de los doce apóstoles de Cristo que murió mártir; y una tercera y última visión sobre el compromiso evangelizador de los cristianos en el siglo XXI atendiendo a la preocupación que han mostrado el Papa Benedicto XVI y su sucesor y actual monarca de la Iglesia, el Papa Francisco, sobre el devenir de la fe de los creyentes. “Esta fiesta de Santiago nos ha de llevar nuevamente al camino de la fe, al encuentro con Cristo, a la escucha de su palabra, a la valentía a favor de nuestros planteamientos cristianos. El camino de Santiago no es un camino que lleve a ninguna parte. Nos debe llevar a recordar y celebrar la resurrección de Cristo como núcleo de nuestra fe. Ese es el mensaje clave e irrenunciable de la nueva evangelización. Y si hay que empezar de cero, se empieza, pero no podemos seguir levantando edificios sin cimientos”, dijo el Vicario. 

Durante la ceremonia eclesiástica también destacó sobremanera el momento del ofertorio, cuando los vecinos del pueblo atravesaron la alfombra roja del pasillo central del templo portando sendas bandejas con tunos blancos, uvas dulces y tiernas, pan recién amasado y una tarta-bizcocho de Santiago.

En la despedida el Vicario agradeció a todos los presentes, al Presidente del Cabildo y consejeros de la corporación insular, al alcalde y concejales de la corporación municipal, a los fieles y a los peregrinos cada año más numerosos su participación en la ceremonia religiosa en un día feliz “a pesar de la muerte de los hermanos en Galicia, pero la vida es así y hay que seguir adelante. Tunte sigue teniendo fuerza y Santiago nos atrae”, dijo. 

Recuperar la ermita

Por su parte, el párroco del pueblo aludió en su despedida a la posibilidad de recuperar la antigua Ermita de Santiago El Chico en El Pinar. “Todos ustedes tienen ganas de recuperarla, el alcalde dice que los planos de la construcción existen y tenemos que intentarlo. Sé que no es fácil pero tenemos que recuperar la emita porque es uno de los lugares raíces de nuestra fe y de nuestra devoción por el Apóstol”, señaló. 

Santiago Quintana añadió que la idea debía actualizarse y promover la participación del Cabildo para convertir el sueño de la recuperación de la ermita en una realidad. “Yo sueño con una parroquia alegre y viva como la de Tunte”, dijo antes de despedir a los fieles con el grito de “¡Viva Santiago Bendito!”.

La imagen del patrón fue paseada en procesión por la calle de los Reyes Católicos y de Santiago Cazorla recibiendo a su paso desde los balcones del pueblo pétalos de flores y serpentinas de papel de colores, hasta que llegó a la altura de la Casa de la Cultura Pancho Guerra donde se dispararon al cielo las tracas de voladores.

Antes de devolver la imagen del santo al interior del templo los gastadores uniformados desfilaron delante de ella al ritmo de las cornetas y tambores de la Banda Pequeña Estefanía. El acto protocolario oficial de las fiestas se cerró con la interpretación del Himno de España a cargo de la Banda de Agaete y con los gritos de salve al patrono Santiago Bendito y un resonante y tradicional “Viva Papaíto” exhalado por el vecino Antonio Morales Guerra.

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