Pizarro.- Me he decidido a escribir el presente artículo con el único fin de desacreditar muchas cosas incluidas personas que escriben al gusto de su paladar, sin tener ningún temor de Dios, al respecto de la presunta corrupción aparecida en el ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.
El que más y el que menos todos dan por sentado que el único responsable de todo este affaire es Pacuco Guedes, obviando sistemáticamente que salvo error u omisión la junta de Gobierno la conforman once ediles, pero piensan que los diez restantes sean del color que sean ya están a salvo y exonerados, cuando la investigación policial y judicial no ha hecho más que empezar.
Pacuco se ha convertido en el chivo expiatorio de algo tan trascendental y que según los medios de comunicación abarca un periodo de tiempo comprendido entre el 1999 y el 2003. Las plumas más preclaras no por lo de ilustradas sino por lo de atrevidas, solo quieren y así lo dan a entender –a buen entendedor con palabras basta-, que Francisco Guedes sea dilapidado –metafóricamente- para así pasar pagina y que todo se olvide, pensando o creyendo que la red judicial que se esta tejiendo alrededor de todo este ignominioso asunto olvide a sus vacuos padrinos y mecenas –y no precisamente en el buen sentido de la palabra-, ya que lo que ha primado ha sido el nepotismo y el enchufismo más descarado.
De todos es conocido quienes han sido los que han implantado este sistema tan poco ortodoxo de enchufar a personas en el ayuntamiento, obviando su preparación; padres, hermanos, cuñados, yernos, nueras, primos, amigos del alma, etcétera, creo que el Derecho Penal, debería sancionar “el nepotismo” especialmente a quien lo practica descaradamente, ya que en su concepto es una manera irregular de beneficiar a ciertas y determinadas personas.
Estos “ilustres” escribiente y que no escritores, han visto en Pacuco la tabla de salvación para unas personas que todos aquí en San Bartolomé de Tirajana, sabemos que de momento no están imputados, pero si involucrados en todo este sucio contubernio.
La divinidad fue en Grecia y Roma patrimonio de los dioses, pero la vulgaridad existente en la clase política de nuestro municipio ha hecho que algunas personas se crean divinidades y como tales se comportan desde hace algún tiempo. Desde un principio lo manifesté, y creo tener razones para ello, Pacuco debería hablar alto y claro y no comerse solo este marrón, es notorio que así lo hiciese el número de imputados/as aumentaría considerablemente, y más de un estomago agradecido se vería aupado de su pedestal donde llevan instalados hace no se cuanto tiempo. Estoy seguro que la Fiscalía Anticorrupción no dejara de investigar y más temprano o más tarde la caída de estos millonarios que han obtenido tanta riqueza al amparo de la política sea toda una realidad.
Hace tiempo que el ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, necesitaba una catarsis, parece ser que ya ha llegado la hora de que esta se produzca, espero que la iniciativa judicial concluya con todo el positivismo requerido, para que este mal tan prolifero en muchos ayuntamientos de la isla sea erradicado definitivamente, y que los políticos sabiéndose vigilados se dejen de cometer estos delitos tan de moda últimamente y se limiten a llevar una vida totalmente acorde con sus posibilidades, sin aspirar a réditos millonarios ya que a larga estos impúdicos conchabeos suelen ser conocidos por todos incluyendo a las autoridades judiciales, como en este caso que nos ocupa.
Y para terminar decirle a estos agoreros que escriben de manera tan lastimosa, que todo lo brilla no es oro, y que se hace necesario ver para creer y que se dejen de fustigar de esta manera tan locuaz a quienes están imputados pero no condenados, y respeten el dolor que a sus familiares les aqueja por tan anómala situación.








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