Normas de convivencia
La Escuela no ha entrado en muchos de ellos
Lo hemos repetido infinidad de veces, y lo seguiremos haciendo mientras no vea un cambio de actitud en una buena parte de nuestra población, que parece no haber recibido nunca lecciones o ejemplos sobre lo que es la convivencia armónica y los buenos modales.
Es un incivismo que no sé si nace en el mismo seno del hogar o que se aprende en la calle. Lo que sí estoy seguro es de que, a pesar de que casi todo el mundo ha asistido a la Escuela, (sea pública o privada) lo cierto es que la Escuela no ha entrado en muchos de ellos. Generalmente, no damos muy buena imagen a nuestros visitantes sobre lo que es el comportamiento cívico
Esto viene a colación sobre las últimas normativas del ayuntamiento de la capital grancanaria (que debería hacerse extensible a todos los ayuntamientos de Canarias) sobre lo que hay que hacer con los perros, cuando se encuentran en la vía pública. Se ordena que vayan con correa, que lleven bozal, sobre todo aquellos que se consideren peligrosos, o que cada dueño recoja las deposiciones de sus animales, si lo han hecho en la calle. Se amenazó con multar a los infractores con 150 euros, la primera vez que comentan la infracción; o con 1.500 euros, si se trata de reincidentes; o también quitarles esos animales si persisten en su empeño y en su incivismo. Afortunadamente tenemos bastante gente educada que ha recibido el mensaje y cumplen las normas. Esperemos que cada vez sean más. Está muy bien que haya parques para perros, donde puedan jugar, “hacer vida social perrina ”, defecar, u orinar, pero antes eduquemos al pueblo para que los dueños de canes no tengan conflictos con los demás ciudadanos, les gusten o no esos aimales.
Hay evidencia de que en estas islas (y creo que en el resto del país) está fallando lo que llamamos “buena educación”, que se aprende en los hogares, porque los primeros que tienen que dar ejemplo son los padres, y también debería ser una asignatura obligatoria en los colegios, que no sea de adoctrinamiento, sino simplemente de convivencia y buenos modales.
Me refiero a quienes lo tiran todo al suelo, como si les molestara echarlo en papeleras o en los contenedores. A quienes de forma subrepticia echan basura en barrancos, playas, laderas, solares abandonados, o donde sea. Me refiero a los llamados litroneros, generalmente adolescentes y personas jóvenes, que dejan sus muestras de mala educación donde quiera que se aposentan. A los que se dedican a escribir o pintar en paredes, monumentos, edificios sin pensar en el daño que pueden ocasionar. Me refiero también a quienes no respetan el descanso de los demás y provocan ruidos y escándalos en las calles a horas intempestivas. O a esos conductores que dejan sus vehículos en medio de la calle con los intermitentes puestos, y entorpeciendo la circulación; o a esos que estacionan sus vehículos en las paradas de las guaguas, o encima de las aceras. Y se quedan tan campantes.
Ahora bien, no sólo lo que comento es producto de la pésima educación que algunos han recibido. También suele ser culpa de determinados ayuntamientos, porque no obligan a cumplir las normas que ellos mismos dictan. Aquí existe un cierto populismo, por parte de las autoridades, donde amenazan pero sólo se queda en eso. Todavía no he visto a ningún policía municipal multando a alguien porque su perro defeca en la calle. Especialmente ocurre en los barrios de la periferia porque a nadie se le ocurriría que lo hicieron en la calle Triana, o en Las Canteras, por ejemplo.
En las naciones de Europa que he visitado, donde los ciudadanos son más responsables y educados no ocurre esto que desgraciadamente contemplamos en las calles de nuestras ciudades todos los días. No son excepciones. Pero es que, además, los ayuntamientos, los policías y los mismos ciudadanos se encargan de que eso no ocurra, de que se cumplan las leyes y normas de convivencia. Aquí, no solamente no se sigue esa pauta que trata de educar a los ciudadanos, y de que se comporten como deben, sino que corres el peligro de que te agredan si tratas de llamarles la atención. He visto como una persona le dijo educadamente a un individuo que recogiera los excrementos de su perro que había defecado en una acera, y que se “olvidó” de recogerlos. La reacción del energúmeno fue muy violenta y por poco “muerde” al probo ciudadano.
Así que señores políticos, a ver si hacen cumplir las reglas de juego que nos hemos impuesto todos, o el caos es lo que va reinar dentro de poco con tanta con tanta desidia, con tanta tolerancia y con tanto mirar hacia otro lado. Tenemos unas islas hermosas, pese a al deterioro que presenta en determinados lugares debido a la acción depredadora humana, que deberían ser ser un reflejo, no solo de hospitalidad, sino también de buena educación y mejores modales de sus habitantes y, sobre todo, de respeto al entorno, al medio ambiente. Es muy bonito decir “que se ama a Canarias”. Pero hay que demostrarlo.
Es un incivismo que no sé si nace en el mismo seno del hogar o que se aprende en la calle. Lo que sí estoy seguro es de que, a pesar de que casi todo el mundo ha asistido a la Escuela, (sea pública o privada) lo cierto es que la Escuela no ha entrado en muchos de ellos. Generalmente, no damos muy buena imagen a nuestros visitantes sobre lo que es el comportamiento cívico
Esto viene a colación sobre las últimas normativas del ayuntamiento de la capital grancanaria (que debería hacerse extensible a todos los ayuntamientos de Canarias) sobre lo que hay que hacer con los perros, cuando se encuentran en la vía pública. Se ordena que vayan con correa, que lleven bozal, sobre todo aquellos que se consideren peligrosos, o que cada dueño recoja las deposiciones de sus animales, si lo han hecho en la calle. Se amenazó con multar a los infractores con 150 euros, la primera vez que comentan la infracción; o con 1.500 euros, si se trata de reincidentes; o también quitarles esos animales si persisten en su empeño y en su incivismo. Afortunadamente tenemos bastante gente educada que ha recibido el mensaje y cumplen las normas. Esperemos que cada vez sean más. Está muy bien que haya parques para perros, donde puedan jugar, “hacer vida social perrina ”, defecar, u orinar, pero antes eduquemos al pueblo para que los dueños de canes no tengan conflictos con los demás ciudadanos, les gusten o no esos aimales.
Hay evidencia de que en estas islas (y creo que en el resto del país) está fallando lo que llamamos “buena educación”, que se aprende en los hogares, porque los primeros que tienen que dar ejemplo son los padres, y también debería ser una asignatura obligatoria en los colegios, que no sea de adoctrinamiento, sino simplemente de convivencia y buenos modales.
Me refiero a quienes lo tiran todo al suelo, como si les molestara echarlo en papeleras o en los contenedores. A quienes de forma subrepticia echan basura en barrancos, playas, laderas, solares abandonados, o donde sea. Me refiero a los llamados litroneros, generalmente adolescentes y personas jóvenes, que dejan sus muestras de mala educación donde quiera que se aposentan. A los que se dedican a escribir o pintar en paredes, monumentos, edificios sin pensar en el daño que pueden ocasionar. Me refiero también a quienes no respetan el descanso de los demás y provocan ruidos y escándalos en las calles a horas intempestivas. O a esos conductores que dejan sus vehículos en medio de la calle con los intermitentes puestos, y entorpeciendo la circulación; o a esos que estacionan sus vehículos en las paradas de las guaguas, o encima de las aceras. Y se quedan tan campantes.
Ahora bien, no sólo lo que comento es producto de la pésima educación que algunos han recibido. También suele ser culpa de determinados ayuntamientos, porque no obligan a cumplir las normas que ellos mismos dictan. Aquí existe un cierto populismo, por parte de las autoridades, donde amenazan pero sólo se queda en eso. Todavía no he visto a ningún policía municipal multando a alguien porque su perro defeca en la calle. Especialmente ocurre en los barrios de la periferia porque a nadie se le ocurriría que lo hicieron en la calle Triana, o en Las Canteras, por ejemplo.
En las naciones de Europa que he visitado, donde los ciudadanos son más responsables y educados no ocurre esto que desgraciadamente contemplamos en las calles de nuestras ciudades todos los días. No son excepciones. Pero es que, además, los ayuntamientos, los policías y los mismos ciudadanos se encargan de que eso no ocurra, de que se cumplan las leyes y normas de convivencia. Aquí, no solamente no se sigue esa pauta que trata de educar a los ciudadanos, y de que se comporten como deben, sino que corres el peligro de que te agredan si tratas de llamarles la atención. He visto como una persona le dijo educadamente a un individuo que recogiera los excrementos de su perro que había defecado en una acera, y que se “olvidó” de recogerlos. La reacción del energúmeno fue muy violenta y por poco “muerde” al probo ciudadano.
Así que señores políticos, a ver si hacen cumplir las reglas de juego que nos hemos impuesto todos, o el caos es lo que va reinar dentro de poco con tanta con tanta desidia, con tanta tolerancia y con tanto mirar hacia otro lado. Tenemos unas islas hermosas, pese a al deterioro que presenta en determinados lugares debido a la acción depredadora humana, que deberían ser ser un reflejo, no solo de hospitalidad, sino también de buena educación y mejores modales de sus habitantes y, sobre todo, de respeto al entorno, al medio ambiente. Es muy bonito decir “que se ama a Canarias”. Pero hay que demostrarlo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.37