Los vecinos de la mujer que cayó ayer con su bebé de dos años por la ventana de su casa en Vecindario (Gran Canaria) no se explican lo ocurrido y afirman estar "impactados
Los vecinos de la mujer que cayó ayer con su bebé de dos
años por la ventana de su casa en Vecindario (Gran Canaria) no se
explican lo ocurrido y afirman estar "impactados" con el suceso que tuvo
lugar en el barrio del Cruce de Sardina, en el municipio de Santa Lucía
de Tirajana.
La mujer, de 40 años y nacionalidad ecuatoriana, falleció tras precipitarse desde una cuarta planta de la casa que compartía con su pareja y padre de la niña, que en ese momento se hallaba en el domicilio.
La Guardia Civil y la Policía Nacional investigan los hechos y han tomado declaración como testigo al padre de la niña, que es natural de Gran Canaria.
Aunque no se teme por la vida de la menor, esta fue trasladada al Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria como consecuencia de las múltiples lesiones que sufrió.
El suceso ocurrió en el número 66 de la calle Felipe II, una zona tranquila y muy poco transitada, donde los vecinos, que aseguran que apenas conocían a la fallecida, afirman sentirse bastante impresionados, sobre todo los que oyeron el golpe.
La menor cayó encima del techo de una furgoneta blanca que aún seguía hoy aparcada justo debajo de la ventana del edificio, mientras que la madre, tras golpear su cuerpo en el vehículo, se estrelló contra al suelo.
Precisamente, el golpe que sintió Luciana Marrero Santana, vecina de la pareja, fue lo que llamó su atención, según ha explicado esta testigo que estuvo junto a la madre de la niña mientras le asistía una médico, también vecina de la calle.
Marrero, que no ha querido hacer declaraciones ante la cámara por sentirse muy mal, ha comentado que el padre de la bebé estaba asomado a la ventana porque decía que no tenía la llave para salir de la casa.
Este hecho llamó también la atención de otro vecino, Juan García Lantigua, quien ha dicho que el padre de la niña estaba "como si nada, tranquilo" y que permaneció asomado a la ventana desde donde cayó su pareja con la niña hasta que llegó la Policía.
La fallecida tenía otros dos hijos adolescentes de una anterior relación, según Yolima Echevarría, inquilina del mismo edificio, quien ha dicho que el padre de niña estaba "muy impactado".
Esta vecina ha descrito al padre de la niña como una persona "muy amorosa" con su hija y ha dicho que no sintió ninguna discusión entre la pareja, a la que conoce desde hace un mes, que es el tiempo que lleva viviendo en su portal.
Echevarría ha explicado que ella vive en el primero y la pareja y dueño del edificio en el tercero, y que en este tiempo nunca ha escuchado ninguna discusión y que veía que mantenían una relación normal.
Otros vecinos de la pareja han declinado hacer declaraciones, aunque todos ellos han mostrado su pesar y extrañeza por lo ocurrido.
La mujer, de 40 años y nacionalidad ecuatoriana, falleció tras precipitarse desde una cuarta planta de la casa que compartía con su pareja y padre de la niña, que en ese momento se hallaba en el domicilio.
La Guardia Civil y la Policía Nacional investigan los hechos y han tomado declaración como testigo al padre de la niña, que es natural de Gran Canaria.
Aunque no se teme por la vida de la menor, esta fue trasladada al Hospital Materno Infantil de Las Palmas de Gran Canaria como consecuencia de las múltiples lesiones que sufrió.
El suceso ocurrió en el número 66 de la calle Felipe II, una zona tranquila y muy poco transitada, donde los vecinos, que aseguran que apenas conocían a la fallecida, afirman sentirse bastante impresionados, sobre todo los que oyeron el golpe.
La menor cayó encima del techo de una furgoneta blanca que aún seguía hoy aparcada justo debajo de la ventana del edificio, mientras que la madre, tras golpear su cuerpo en el vehículo, se estrelló contra al suelo.
Precisamente, el golpe que sintió Luciana Marrero Santana, vecina de la pareja, fue lo que llamó su atención, según ha explicado esta testigo que estuvo junto a la madre de la niña mientras le asistía una médico, también vecina de la calle.
Marrero, que no ha querido hacer declaraciones ante la cámara por sentirse muy mal, ha comentado que el padre de la bebé estaba asomado a la ventana porque decía que no tenía la llave para salir de la casa.
Este hecho llamó también la atención de otro vecino, Juan García Lantigua, quien ha dicho que el padre de la niña estaba "como si nada, tranquilo" y que permaneció asomado a la ventana desde donde cayó su pareja con la niña hasta que llegó la Policía.
La fallecida tenía otros dos hijos adolescentes de una anterior relación, según Yolima Echevarría, inquilina del mismo edificio, quien ha dicho que el padre de niña estaba "muy impactado".
Esta vecina ha descrito al padre de la niña como una persona "muy amorosa" con su hija y ha dicho que no sintió ninguna discusión entre la pareja, a la que conoce desde hace un mes, que es el tiempo que lleva viviendo en su portal.
Echevarría ha explicado que ella vive en el primero y la pareja y dueño del edificio en el tercero, y que en este tiempo nunca ha escuchado ninguna discusión y que veía que mantenían una relación normal.
Otros vecinos de la pareja han declinado hacer declaraciones, aunque todos ellos han mostrado su pesar y extrañeza por lo ocurrido.








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