Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Viviendo en San Borondón

Revoloteos de pajaritos

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Jueves, 18 de Abril de 2013 Tiempo de lectura:

Quieren conjugar la mítica tricontinentalidad de la que hablaba Saavedra

El populismo exacerbado, la apelación a los sentimientos irracionales de una población casi analfabeta funcional, recurrir a la supertición a un paso de la santería y carecer del menor sentido crítico o del ridículo, es algo que está caracterizando en las últimas décadas a muchos dirigentes hispanoamericanos. También a los cabecillas políticos canarios, cuando anuncian excursiones a tierras consideradas caladeros del discutible voto emigrante regado con generosas dosis de maná, o mamandurria, pública y de viajes oficiales despilfarradores con sus cohortes.  Quieren conjugar la mítica tricontinentalidad de la que hablaba Saavedra, por supuesto en Madrid, devenida tan sólo en actitudes propias del África subsahariana y de la parte de la América Latina “robolucionaria”.

Todo ello está certeramente descrito en un ensayo de Plinio Apuleyo, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, con el sugerente título de “Manual del perfecto idiota latinoamericano”, publicado en 1996.  España y sus más concienciados participantes en los actuales “escraches”, versión carpetovetónica de los fascinerosos “actos de repudio” castristas, se vieron retratados en la edición española de este libro el “Manual del perfecto idiota latinoamericano... y español”, que junto con el también imperdible libro de Pablo Molina “Cómo convertirse en un icono progre.  ¿Por qué quieren para los demás algo distinto a lo que quieren para ellos?”, son textos de consulta básicos para entender estos movimientos políticos, disfrazados de causas sociales sólo defendibles cuando ellos y su troupe, tropa al decir de Romanones, no gobiernan.   

Un ejemplo de esta forma de populismo, o de idiocia colectiva, lo ha ofrecido Nicolás Maduro al presentarse en los mitines “tocado” de un gorro de paja con el polémico pajarito, reencarnación del espíritu de Chávez, al tiempo que se hace acompañar de un clon del fallecido militar golpista.  Por si hay alguien aún que no se ha querido enterar de en qué modelos dictatoriales se inspira el personaje, Maduro añadió: “Miren qué bonito, me lo regaló una compatriota de Nicaragua. Qué bello, con un pajarito allí. Parece un sombrero vietnamita, del ejército de Ho Chi Minh”.  Merece la pena ver el comentario del presentador Jaime Bayly desde Miami, buscando en YouTube “Chávez reencarnado en un pajarito se encuentra con Maduro”.  Simplemente desternillante, es que la realidad supera a la mejor comedia de ficción política en este caso.  

Pero estas cosas no están reservadas a dirigentes en la órbita caribeña cubana, también en Canarias hemos tenido pajaritos cantores.  Fue Paulino Rivero, por ejemplo, en la inauguración del XIX Concurso internacional de canarios de postura cuando soltó aquello de “porque no hay nadie más sensible, más solidario, que pueda entender los problemas de los demás, que aquellas personas que, por ejemplo, están enamoradas y cuidan a los pajaritos”, bajo la mirada de Ricardo Melchior, entre estupefacto y abochornado ante la vergüenza ajena que estaba sintiendo.

Con tanto pajarito revoloteador, dentro y sobre sus cabezas, resulta extraño que no los hayan excrementado a placer, sobre todo si es Chávez reencarnado, es decir en su doble acepción de vuelto a hacerse carne o dos veces rojo.  Sólo queda el consuelo que no reaparece con la forma espirituosa de gorila colorado, que es como llaman a los militares golpistas, y Chávez lo fue, en aquellas tierras si además dejan el color caqui o de camuflaje para mostrarse rojo sangriento.  Tal vez, más que tiernos pajaritos canoros, sean graznantes cuervos, en su versión light, o buitres carroñeros sedientos de devorar las libertades y los derechos humanos de sus tiranizados pueblos.  Aunque si los ciudadanos no reaccionan ante tanta idiotez y tomadura de pelo, tendrán lo que se merecen: una dictadura castrista que hará lo que sea necesario, incluso el atentado físico contra los opositores, para perpetuar sus privilegios frente al infierno al que someten a los ciudadanos que no son del aparato de la secta.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.37

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.