Canarias, paraíso de la delincuencia
No estamos para contar chistes
Como aquí no estamos para contar chistes, sino para tratar temas serios y que preocupan a la ciudadanía, mi comentario se va a centrar en la escalada de delincuencia existente en Canarias, donde las acciones son cada vez más osadas y crueles.
Así supimos que un empresario que vivía en Santa Úrsula, en el norte de Tenerife, fue asesinado por unos delincuentes, que antes de matarlo lo torturaron con el fin de que les facilitase la combinación de una caja fuerte, donde se supone que guardaba mucho dinero.Esperemos que se aclaren las circunstancias de este horrendo crimen.
Tales hechos ya no son esporádicos, casuales, sino que se prodigan cada vez más. Por lo tanto, parece que Canarias no es el Paraíso, como anuncia más de un eslógan publicitario, sino que se ha convertido en un lugar en el que se ha instalado el miedo y la inseguridad. Muchos pacíficos ciudadanos temen que les asalten, no sólo en la calle, sino en sus propias viviendas o negocios.
Le pésima situación política, social y económica de estas isla, donde hay duda que hay hambre, paro, necesidad y marginación) a la que se une la avalancha de bandas incontroladas de malhechores que se nos han colado, y que siempre suelen acudir a los más importantes centros turísticos, sin que exista un exhaustivo control sobre ellos, han propiciado este tipo de delitos y otros que no eran habituales aquí.
Casi no es noticia que se diga que se roba en casas particulares, en hoteles y apartamentos, en fincas donde hay fruta, ganado o maquinaria agrícola y cables de cobre (muy de moda esto últimamente) o lo que pillen. El pasado sábado comprobamos que habían robado las gomas de bicicletas de alquiler, situadas en la calle Alicante (Vega de San José), que no sólo están vigiladas con cámaras, sino que se encuentran a pocos metros del cuartel de la Guardia Civil...¡Ya es el colmo!
Lo que si es más preocupante es el grado de crueldad al que se puede llegar, o que se recurra al asesinato. En ese aspecto nos estamos pareciendo cada vez más a Nueva York, a Chicago o a Las Vegas, por mencionar algunos de los centros con más delincuencia en el mundo.
Los canarios estamos compungidos por el secuestro o desaparición de niños y adolescentes o mayores, que pese al tiempo transcurrido, aún no existe el menor indicio de lo que pudo haber ocurrido con ellos. Imagínense el sufrimiento de los familiares de estas personas; o de las que han sucumbido aquí de manera violenta y cuyo número, desgraciadamente aumenta en Canarias. La violencia de género tampoco es ajena en nuestras islas y las estadísticas indican que tenemos uno de los índices más altos de España. En la sociedad canaria siempre ha existido machismo y el padre (aunque a veces también la madre) se han creído con derecho a ejercer su autoridad no con razones, sino violentamente.
Pero en este batiburrillo de delitos que aquí se cometen, no nos falta tampoco el fraude fiscal, la economía sumergida, la explotación a trabajadores (no inscribiéndolos en la Seguridad Social, o pagándoles una miseria) a lo que se añade el blanqueo de dinero, trata de blancas, pederastia, tráfico de drogas, etc.
Tenemos que destacar que las fuerzas de seguridad del Estado se encuentran con bastantes frentes abiertos al que prestar atención, y que, dentro de sus posibilidades y recursos, que al parecer no son muchos, hacen lo que pueden y de vez en cuando, obtienen excelentes resultados. Pero haría falta unas medidas de más control, en el caso de la delincuencia internacional, y una justicia más estricta con este tipo de de malhechores.
Y por supuesto, hace falta que se solucionen los graves problemas que aquejan a Canarias, que debido a la escasa externsión de nuestro territorio, destacan más que en cualquier otro punto de España. Si no, tendremos que cambiar el eslógan mencionado al principio, diciendo: Canarias: Paraíso de ...delincuentes.
Así supimos que un empresario que vivía en Santa Úrsula, en el norte de Tenerife, fue asesinado por unos delincuentes, que antes de matarlo lo torturaron con el fin de que les facilitase la combinación de una caja fuerte, donde se supone que guardaba mucho dinero.Esperemos que se aclaren las circunstancias de este horrendo crimen.
Tales hechos ya no son esporádicos, casuales, sino que se prodigan cada vez más. Por lo tanto, parece que Canarias no es el Paraíso, como anuncia más de un eslógan publicitario, sino que se ha convertido en un lugar en el que se ha instalado el miedo y la inseguridad. Muchos pacíficos ciudadanos temen que les asalten, no sólo en la calle, sino en sus propias viviendas o negocios.
Le pésima situación política, social y económica de estas isla, donde hay duda que hay hambre, paro, necesidad y marginación) a la que se une la avalancha de bandas incontroladas de malhechores que se nos han colado, y que siempre suelen acudir a los más importantes centros turísticos, sin que exista un exhaustivo control sobre ellos, han propiciado este tipo de delitos y otros que no eran habituales aquí.
Casi no es noticia que se diga que se roba en casas particulares, en hoteles y apartamentos, en fincas donde hay fruta, ganado o maquinaria agrícola y cables de cobre (muy de moda esto últimamente) o lo que pillen. El pasado sábado comprobamos que habían robado las gomas de bicicletas de alquiler, situadas en la calle Alicante (Vega de San José), que no sólo están vigiladas con cámaras, sino que se encuentran a pocos metros del cuartel de la Guardia Civil...¡Ya es el colmo!
Lo que si es más preocupante es el grado de crueldad al que se puede llegar, o que se recurra al asesinato. En ese aspecto nos estamos pareciendo cada vez más a Nueva York, a Chicago o a Las Vegas, por mencionar algunos de los centros con más delincuencia en el mundo.
Los canarios estamos compungidos por el secuestro o desaparición de niños y adolescentes o mayores, que pese al tiempo transcurrido, aún no existe el menor indicio de lo que pudo haber ocurrido con ellos. Imagínense el sufrimiento de los familiares de estas personas; o de las que han sucumbido aquí de manera violenta y cuyo número, desgraciadamente aumenta en Canarias. La violencia de género tampoco es ajena en nuestras islas y las estadísticas indican que tenemos uno de los índices más altos de España. En la sociedad canaria siempre ha existido machismo y el padre (aunque a veces también la madre) se han creído con derecho a ejercer su autoridad no con razones, sino violentamente.
Pero en este batiburrillo de delitos que aquí se cometen, no nos falta tampoco el fraude fiscal, la economía sumergida, la explotación a trabajadores (no inscribiéndolos en la Seguridad Social, o pagándoles una miseria) a lo que se añade el blanqueo de dinero, trata de blancas, pederastia, tráfico de drogas, etc.
Tenemos que destacar que las fuerzas de seguridad del Estado se encuentran con bastantes frentes abiertos al que prestar atención, y que, dentro de sus posibilidades y recursos, que al parecer no son muchos, hacen lo que pueden y de vez en cuando, obtienen excelentes resultados. Pero haría falta unas medidas de más control, en el caso de la delincuencia internacional, y una justicia más estricta con este tipo de de malhechores.
Y por supuesto, hace falta que se solucionen los graves problemas que aquejan a Canarias, que debido a la escasa externsión de nuestro territorio, destacan más que en cualquier otro punto de España. Si no, tendremos que cambiar el eslógan mencionado al principio, diciendo: Canarias: Paraíso de ...delincuentes.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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