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XAVIER APARICI GISBERT

Emprender para cambiar el modelo

XAVIER APARICI GISBERT Viernes, 22 de Marzo de 2013 Tiempo de lectura:

Desde las élites de poder hegemónicas, lo único que se pretende –no dejamos de verlo- es remozar el darwinismo social del liberalismo del siglo XIX

La actualización capitalista más feroz, parasitaria e insostenible que promueven las políticas económicas neoliberales en el conjunto de la Unión Europea, tiene como finalidad el desmantelamiento de los regímenes democráticos, la transferencia de los recursos públicos a los poderes fácticos y el empobrecimiento generalizado de la sociedad. Nada de responsabilidades económicas sociales, nada de pleno empleo decente o de ayudas sociales dignas. Desde las élites de poder hegemónicas, lo único que se pretende –no dejamos de verlo- es remozar el darwinismo social del liberalismo del siglo XIX, un “dejar hacer, dejar pasar” solo para los que tienen el poder.

Este “neoliberalismo”, en su vertiente económica, es una ideología que -contra todo sentido y evidencia- pretende subyugar a los seres humanos a la economía, subordinar las economías locales a la producción exterior y desentenderse de los impactos ecológicos de toda actividad material. Aun así, se auto promociona como el único modelo adecuado y la única vía correcta para asegurar, globalmente, el bien común. Ante esta manipulación mayor, valores como “la gobernanza democrática”, “la asignación eficiente de los recursos escasos” o “el libre comercio” son meros eufemismos de una dogmática tiranía política que, mientras perdure, aumentará la frustración y el desamparo generales, ahondará en el colapso de empresas y empleos e impedirá nuestra sostenibilidad biosférica, a beneficio de los más ricos.

Con todo, en Europa aun el poder legal está del lado de sus dinámicas sociedades civiles. El derecho político y el civil todavía protegen –a pesar de la virulenta labor de desmoronamiento de los bipartidismos dominantes- la condición soberana de las ciudadanías y el protagonismo de sus instituciones. Y así, con los servicios públicos de solidaridad en drástica mengua, las crecientes situaciones de precariedad y exclusión continúan siendo aliviadas por infinidad de asociaciones con fines sociales. Aunque la incoherencia política, generalizada en estas entidades, sus concepciones de intervención poco dadas al apoyo mutuo y al empoderamiento de los afectados, y el colapso del modelo de subvenciones estatales, devienen en importantes impedimentos para que el “suelo de la dignidad” se logre mantener firme.

El empobrecimiento extremo no deja de extenderse. Y en estos momentos, de abandono o deslocalización de las actividades económicas de los que sólo se guían por intereses particulares, las empresas de economía social están siendo una alternativa real, eficiente y ejemplar al modo de hacer, habitual del capitalismo. Estas entidades, frente a la gestión empresarial autoritaria, la oposición entre la propiedad y el trabajo y el afán de lucro ajeno a responsabilidades sociales, tienen capacidades y resiliencias superiores para recuperar la actividad económica. No obstante, el sector no lucrativo adolece, muy a menudo, de determinación cívica y, casi siempre, las exigencias económicas en un contexto depredador hacen que permanezca subordinado el sentido social que lo anima. La “competitividad” todavía lo anega todo.

Por todo ello, precisamos de nuevos ejes de intervención política, cultural, social y económica que ensanchen las costuras existentes y apilen las capacidades desaprovechadas. Pues, si la solidaridad social se nutre de coherencia reivindicativa y se orienta hacia el control de los recursos de subsistencia digna, puede resultar un motor de recuperación económica notable. Y el emprendimiento económico, si es social y si se coordina y aplica a escala mayor, puede llegar a ser una herramienta democratizadora de primera magnitud. Desde la sociedad civil, es el momento para que el tercer sector de nuestra sociedad sea el que, solidaria y autónomamente, tome el liderazgo para dar una salida regeneradora, integral y sostenible al fiasco actual.

Xavier Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social.
http://bienvenidosapantopia.blogspot.com

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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